Periodista Social

Archivo de 2008

Postal Navideña

In General on Diciembre 25, 2008 at 1:18 am

20091

Apuntes para cubrir la violencia (1a. parte)

In Periodismo buscasoluciones on Diciembre 20, 2008 at 10:23 am

Durante mi reciente viaje a Colombia recibí el mail de un amigo sinaloense que me preguntaba si podía preguntarle a los colegas colombianos recomendaciones para cubrir la “narcoguerra” cotidiana.

“Creo que podemos hacer algo más que solo estar contando muertos –escribió mi amigo–. La verdad es que la situación es grave. Hay un temor generalizado en la población por todo lo que está pasando y los medios se han quedado un poco rezagados en la cobertura social”.

En otro correo comentaba: “Por acá las cosas están muy calientes (…) Entre los colegas de nuevo activamos el plan preventivo de trabajar en conjunto los operativos policiacos, de estar en contacto todos, de no acudir a algún hecho hasta confirmarlo, reportar cualquier cosa sospechosa y acreditar siempre la información a la autoridad que corresponda, entre otras cosas (…) Por la magnitud de los hechos, no se ha podido hacer periodismo de investigación, que de por sí se hacía poco. Aún así hemos tratado de rescatar la historia humana y social que hay detrás de esos hechos violentos, pero creo que no lo hemos hecho todavía de forma eficaz como para sacudir a la sociedad y que deje esa actitud pasiva porque la ola violenta afecta a todos”.

¿Qué podemos hacer los periodistas para cuidarnos a la hora de reportear la narcoviolencia? Esta pregunta la he planteado yo y otros amigos reporteros a varios periodistas colombianos o especialistas en el tema. No hay una receta trasplantable a la realidad mexicana pero algunas de sus reflexiones y consejos pueden sernos útiles en México a la hora de reportear.

Todos los entrevistados concuerdan en algo: el mejor blindaje para un periodista es la ética y seguir las reglas de una cobertura periodística de calidad como verificar hechos antes de publicarlos, dar voz a todas las partes involucradas (y no únicamente a las autoridades), publicar declaraciones sin tergiversar, mantener una distancia sana y profesional con las fuentes, mantener la neutralidad.

Desde Bogotá, por ejemplo, Oscar Montes, jefe de información del periódico El Tiempo dice que “el arma que tiene un periodista para protegerse es LA VERDAD”. Read the rest of this entry »

Migraciones vemos… infancias no sabemos

In Crónicas y reportajes, Periodismo buscasoluciones on Diciembre 17, 2008 at 7:40 am

Niños deJuárez

El 15 de diciembre presentamos “Migraciones vemos… infancias no sabemos”, un libro de autoría colectiva de seis reporteras (Thelma Gómez, María Luisa López, Elia Baltazar, Liliana Alcántara y yo) de la Red de Periodistas Sociales. Lo hicimos a invitación de Nashieli Ramírez, coordinadora de Ririki Intervención Social, como punto de partida del programa Niños en Movimiento.  

El libro retrata la situación que viven niños y niñas migrantes, que tienen de cero a ocho años, que han sido desplazados por las condiciones económicas de sus padres, ya sea de Veracruz a Chihuahua, la tierra de las maquilas; o de la miseria de la Montaña de Guerrero a la pizca de tomate en Sinaloa o Michoacán; o viniendo de Guatemala a los basureros o las calles de Tapachula; o del sueño americano en Arizona a la realidad del estancamiento económico en Michoacán; y de Oaxaca a la periferia y la venta ambulante en el Distrito Federal. El retrato tiene nombres, rostros, emociones, paisajes, intereses económicos, consecuencias sociales vigentes y relaciones con un poder que así sea federal, estatal o local, siempre intenta quitarse el bulto de su presencia. Son los niños y las niñas invisibles para todos, para las políticas públicas, para el sistema escolar y de salud, para los vecinos, para los funcionarios públicos, para sus propios padres. (fragmento de la introducción de Ivonne Melgar)

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El imaginario colectivo del avionazo

In Crónicas y reportajes on Diciembre 12, 2008 at 4:09 am

Una bola de fuego cruza el aire. Tiene ruido de motor y forma de mini-avión blanco. Lleva lumbre, unos dicen que en “la aleta”, otros que en “la cola”, otros que no se fijaron. Se desploma casi en Periférico y a hora pico. Jala un cable de alta tensión. Provoca un apagón. Cimbra el suelo. Explota y se hace llamas. Contagia de fuego todo a la redonda. Enciende autos, los quema, uno tras otros, como dominó, con todo y tripulantes. Abrasa a personas que estaban en la calle. Ilumina el cielo de color naranja y lo deja encendido durante horas.  

***

La señora Margarita Camilo Chico siente el estruendo en la espalda, “haga de cuenta que era una bomba”. Voltea y encuentra un incendio. Corre hacia las llamas. La jala el instinto: su hijo quinceañero acaba de irse del puesto de dulces con rumbo a donde ahora se ve el fuego. Varios flamazos la detienen: las explosiones simultáneas de carros la impulsan hacia atrás.

El fuego se extiende como telón. Entre las llamas distingue algunas en forma de personas. Hombres y mujeres antorchas que corren angustiados. El corazón se le estruja: uno de ellos puede ser su chamaco.

***

Los gritos se suceden como las explosiones: “Corraaan, los coches están prendieeendo”. En segundos el inconsciente colectivo traiciona y modifica la tonada: “Coches-bomba, coches-bomba”. Son los síntomas del trauma post-Morelia, el impacto de nuestro 15-S.

Desde el segundo piso del número 5 de la calle de Pedregal, un curioso se asoma por la ventana momentos después de la explosión. Horrorizado, se aleja del cristal como movido por un resorte. No aguantó ver fuego en movimiento, fuego desesperado, fuego en forma de silueta humana que corre angustiada intentando huir de la propia piel.

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Periodistas para el Desarrollo Sostenible

In Cartas de Viaje, Periodismo buscasoluciones on Noviembre 26, 2008 at 3:12 pm

Apuntes de Marcela Turati desde Cartagena de Indias

Alguien dijo que con nuestras presentaciones podría escribirse la biografía no autorizada de Latinoamérica. Y cómo no. Estuvimos juntos 60 periodistas hablando de las investigaciones que estamos por emprender y que nos eran familiares a todos aunque en cada lugar tenían sus particularidades.

Temas como la recuperación de esclavas sexuales, los indígenas que resisten a los megaproyectos que envenenan sus tierras, la integración de las bolsas de valores entre países vecinos, los impactos de carreteras que cruzan selvas, las escuelas autogestivas dirigidas por niños, la fábrica de condones autosustentables, los cartoneros que fundaron sus propias empresas, el arte callejero que llega a las galerías, el fútbol como elemento integrador, las víctimas de los experimentos médicos, el impacto del cambio climático en mi estado natal, la contaminación de los manglares, las opciones de los cocaleros, la venta de armas en las favelas. Un arco-iris de proyectos.

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La pobreza tipo Hollywood (o cómo escribir sobre pobreza)

In Periodismo buscasoluciones on Noviembre 24, 2008 at 8:42 pm

El caso más extremo que conocí fue el de Marcelo Canellas, un brillante reportero brasileño que durante tres años insistió a sus jefes que lo autorizaran a hacer un reportaje sobre el hambre en Brasil; ellos negaban el permiso porque, le decían, los televidentes están cansados del tema.

Después de escuchar mi historial, el editor que se interesó en mí para que colaborara en su revista no seguía tan convencido de que yo pudiera darle las historias que quería. Él sentía que los temas sociales que yo llevaba en mente no combinaban con las fotos de los modelos que posan junto a autos de lujo, varoniles fragancias y corbatas de moda.

Hubo un silencio incómodo en su oficina.

“Yo quiero historias de pobreza tipo Hollywood. No me interesa publicar sobre los pobres de la esquina, quiero historias como Sierra Leona o el tsunami asiático”, me explicó exasperado.

Nunca conseguí colaborar en esa revista. Su definición de “pobreza tipo Hollywood”, de primeras, me pareció descarnada y me dio muchas vueltas en la cabeza, pero con el tiempo la agradecí porque sintetizaba lo que muchos editores buscan y no saben explicar.

No pocas veces me he topado con colegas periodistas frustrados porque sus historias sobre barrios marginales repelen a su editor. Es un tema estigmatizado en las redacciones latinoamericanas.

 

El día que su terquedad los venció y accedieron, Canellas hizo un trabajo tan revelador que ganó los principales premios de periodismo nacionales e internacionales.

“Todo tema conocido puede mostrarse como novedoso según la manera cómo lo presentes”, me dijo años después. Read the rest of this entry »

Welcome to Michoacan

In Crónicas y reportajes, Sin categoría on Noviembre 11, 2008 at 6:27 pm

LA PIEDAD, Mich.- Por 13 años, doña Guadalupe Garnica pidió a Dios que la Migra atrapara a su hija María, a su yerno José y a sus nietos, y los regresara a México. El pasado 24 de diciembre le concedió el milagro, aunque no al pie de la letra: a ellos nadie tuvo que expulsarlos; abandonaron Arizona, apanicados por las nuevas leyes antiinmigrantes.

María y sus cinco hijos llevan menos de un mes en México, en casa de la emocionada abuela Lupita, y el futuro ya deja ver varias cuarteaduras. Jennifer, la chiquita de seis años, llora cuando va a la escuela y sus estudios aquí no son gratuitos. A Carolina, la quinceañera, no la aceptaron en clases por falta de papeles. Marco dejará truncada la prepa por el miedo que le da no recordar cómo se escribe en español. Julio enmudeció y planea retornar a Arizona. José Luis, el mayor, no encuentra trabajo y ni siquiera puede arar la milpa del abuelo porque el ejido vendió todo a una inmobiliaria.

Ese es el panorama actual de los Trujillo Menchaca, una familia de mexicanos criados en la moderna ciudad de Phoenix, entre malls y freeways, que estrenan vida en La Piedad, Michoacán, la capital del cerdo, los dulces de cajeta y los rebozos.  Read the rest of this entry »

El infierno de la prensa

In Periodismo buscasoluciones on Noviembre 10, 2008 at 6:57 pm

Río Santiago: Fuenteovejuna ambiental

In Crónicas y reportajes on Noviembre 3, 2008 at 10:11 am

Por Marcela Turati/Publicado en Excélsior 2007

Juanacatlán, Jalisco.– Al pie de un acantilado que permite una vista panorámica, se ubica la primaria “Mártires del Río Blanco”, donde está a punto de repetirse la historia patria. Cual broma macabra, el nombre de la escuela es una fiel metáfora de la lenta muerte que viven los niños que en esas aulas toman clase: la intoxicación por el río espumoso que corre metros abajo.
Los nuevos mártires estudian al pie de la cascada de aguas cloacales y tóxicas que por su belleza era conocida como “El Niágara mexicano” y lugar de vacación por excelencia. Aprenden el abcedario, a sumar y restar, justo donde el río Santiago salta, después de haber recibido los desechos de Guadalajara y su zona metropolitana y arrastrado los químicos vertidos por las fábricas localizadas en el corredor industrial establecido a lo largo de su cauce.
Al brincar por el desnivel que antes era de piedra natural y hoy es una cortina metálica, se forma una espuma blanca que, cual lavadora desbordada, se acumula y crece. Cuando hay viento o llueve esa espuma vuela, cae en el patio escolar, y algunos niños que toca caen enfermos.
Estudiante dentro de esa toxina que se ha vuelto su escuela, el niño Luis Enrique Vázquez dice que desde que ingresó a primaria seguido siente dolores de cabeza y estómago. De las manchas blancas que tiene en la cara, dice que le salieron desde que empezó la primaria.
La niña Daiana Miroslava Huerta dice que a ella la espuma del río le mancha la piel, y le hace doler la garganta y cabeza. El doctor le dijo que es porque tiene la piel delgada y porque está en crecimiento.
Estos son algunos testimonios de niños manchados de la piel como si fueran plantas plagadas; de mujeres locales con mascadas en la cabeza por la quimioterapia que reciben; de jóvenes viudas del cáncer; de personas marchitas que aparecen en el video “Salto de Juanacatlán, donde el agua envenena…”, filmado por IMDEC y “Grupo Vida”, un conjunto de ciudadanos de la zona, que asegura que el río causa cáncer y que se ha dedicado a denunciarlo. Read the rest of this entry »

El toxi-tour, experiencia única

In Crónicas y reportajes on Noviembre 3, 2008 at 10:02 am

Por Marcela Turati/Enviada a Salamanca por diario Excélsior

 

Los organizadores del city-tour llegan puntuales al hotel. Antes de iniciar el recorrido de tres horas La Maestra y El Activista, guías de esta aventura, lanzan varias instrucciones logísticas: vestir pantalón y camisa de manga larga, llevar cubrebocas y bañarse al terminar.

La promesa es que los aventureros experimentarán sensaciones fuertes como comezón en la piel, ardor en los ojos, rasposidad en la garganta, picazón en la nariz y, los menos suertudos, dolores de cabeza.

Así, inicia el llamado “toxi-tour”: el recorrido tóxico-nauseabundo por la ciudad de Salamanca, Guanajuato, personaje de una bella canción de José Alfredo Jiménez y sede de una refinería, una termoeléctrica, varias fábricas de químicos y una de pesticidas, y lugar de paso de un río puerco que –al abandonar la ciudad– sale más contaminado.

A escasos 20 minutos, la primera parada.

“En este campo se encuentra toxafeno enterrado, es uno de los químicos más tóxicos… ese cerro amarillo tiene azufre y una serie de tóxicos… pasando ese campo está la termoeléctrica, tenía alambre pero se lo robaron… atrás de la barda está la refinería… no hay un inventario de tóxicos por lo que no puedes hacer un plan de contingencia ambiental”, dice El Activista apuntando a los diferentes puntos cardinales de la contaminación salmantina.

La ubicación exacta del primer punto del recorrido es a un costado del riachuelo de aguas sucias que tiene bien ganado el nombre de “Arroyo Feo”.

Justo a unos metros está la montaña amarilla ferrosa que sobresale del patio de desechos tóxicos de la fábrica de agroquímicos tóxicos Tekchem, en contraesquina de la Termoeléctrica sin bardear de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) y de la Refinería de Petróleos Mexicanos.

Para más señas, es en el triángulo donde colindan las tres industrias más contaminadoras de la ciudad de 230 mil habitantes y justo donde crece una milpa a la que algunos animales le arrancan el maíz a bocados.

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Las 7 plagas que azotaron Salamanca

In Crónicas y reportajes on Noviembre 3, 2008 at 10:00 am

Por Marcela Turati/Enviada por Excélsior

Esta es la historia de la ciudad donde un granjero tiene un pozo que dejó de dar agua y extrae petróleo. Una urbe cuyo cuerpo de bomberos acudió varias veces a apagar el río porque ardía en llamas. Cuyas calles amanecían con cadáveres de pájaros que se desplomaban al pasar por su cielo. Donde una nube verdosamarillenta roció con veneno para plagas a 16 mil personas que, desde entonces, quedaron marchitas y enfermas.

Es un lugar donde se desarrolla la historia fatal de tres niños que eligieron irse de pinta a los cerros aledaños y se calcinaron en un monte de ácidos industriales. De la familia que, para calentarse del frío, robó maderas del patio de una fábrica de plaguiocidas y se convulsionó con los gases de la combustión. De multitudes de niños con bronquitis que sangran al respirar y se encierran en casa cuando huele feo.

Ciudad donde cada tanto se reeditan peleas, cuerpo a cuerpo, de personal del municipio contra plagas de moscos salvajes y de lirios acuáticos.

Todas esas vivencias confluyen en Salamanca, Guanajuato: ciudad-veneno por excelencia. Urbe con un olor característico a ajo-huevo podrido-cadáver insepulto-azufre-amoniaco-insecticida-drenaje-cebolla y tóxico, considerada la campeona nacional en contaminación ambiental.

Los salmantinos consiguieron el título para su ciudad a base de las descargas por aire, agua y tierra “cortesía” de sus sucias paisanas: la refinería de Pemex; la termoeléctrica de la Comisión Federal de Electricidad; Tekchem, la fábrica de pesticidas prohibidos en otras partes del mundo; las productoras de asfaltos, solventes y otros químicos. Read the rest of this entry »

La tribu que peleó contra los apaches

In Crónicas y reportajes on Noviembre 3, 2008 at 9:55 am

LA TRIBU QUE PELEÓ CONTRA LOS APACHES

Por Marcela Turati/Publicado en Excélsior 2007

 

Múzquiz, Coahuila.—  “¿Si se acuerda que nosotros le ayudamos a ustedes? ¿Que nosotros corrimos a indios bravos, comanches, apaches, mezcaleros, que le cortaban el pescuezo a ustedes?”

Con esa desconcertante pregunta el anciano Jesús Sukue da la bienvenida a su tierra a los recién llegados. Deja a un lado el rastrillo con el que desentierra raíces de nopales muertos, y prosigue su extraña charla: “Nos dieron este terreno a nosotros porque nosotros trabajamos mucho para que pudieran vivir ustedes”.

Sus palabras no tienen sentido para los forasteros, pero son ciertas. Pronto Sukue irá a su casa por un papel fechado en 1850 que probará su dicho. Mientras eso ocurre los recién llegados sólo saben que están en un lugar llamado “Nacimiento”, a donde se llega por un camino de brechas que parte de Múzquiz, y que encontraron a un loco que en pleno siglo 21 habla de incursiones apaches y cueros cabelludos cortados.

“Nacimiento” es territorio de la tribu Kikapú (o Ki Ka Poo si prefiere usarse su nombre en inglés), esa etnia de indios transnacionales, de indios migratorios que parte del año viven en Estados Unidos y atienden un famoso casino y el resto del tiempo vienen a estas tierras a descansar y hacer sus ceremonias, a donde, según advierten, “mexicano” no puede ir.

A finales de enero y todo el mes de febrero, por las carreteras del norte de Coahuila circulan pick-ups con familias kikapúes a bordo. En esas fechas se ven indígenas de cara redonda, sonrisa fácil y ojos rasgados tipo esquimales paseando por el pueblo de Múzquiz o pidiendo hamburguesas con coca como desayuno en las cafeterías estilo viejo oeste que hay en la región.

También por esas fechas los encabezados de los periódicos anuncian: “Apoyan los kikapúes al Gobierno estatal; anuncian una inversión de 12 mdd para fomentar y conservar las fuentes de empleo de Múzquiz” o “La etnia Kikapú adquirió la gasolinera Servicios Múzquiz y conservó a los empleados”.

Así de estruendosa es la llegada anual de los indios empresarios, los dueños del casino “Lucky Eagle” (o “águila de la fortuna”) como anuncian los espectaculares colocados a lo largo de la carretera que conecta Nueva Rosita con Eagle Pass, y que muestra a puro apostador afortunado. Read the rest of this entry »

Periodismo Preventivo: aplíquese en tiempo de crisis

In Periodismo buscasoluciones, Sin categoría on Octubre 31, 2008 at 10:09 am

Son tres españoles que van viajando por el mundo predicando lo que ellos llaman “Periodismo Preventivo”. Hace 2 semanas vinieron a México a explicar su teoría (tan necesaria estos días) y mostrar cómo podemos llevarla a la práctica. El diagnótico que dieron, según mis apuntes, fue: Las notas periodísticas que vemos o leemos o transmitimos pocas veces nos acercan a la realidad, carecen de rigor, no constratan fuentes, tienen sesgo político, traen información incompleta y no especifican origen del problema ni el contexto ni su temporalidad.

Asi las cosas, vemos cómo los conflictos, los prejuicios y la intolerancia son potenciados por los medios de comunicación. Cómo se informa de las personas migrantes como ilegales y como problema, de las personas seropositvas como sidosas, de los conflictos como si no hubiera solución. Los 3 españoles y varias generacions de alumnos y alumnas que han formado creen que en toda guerra y en todo escenario de crisis (institucional, ambiental,  social, humanitaria, de derechos humanos) es posible informar de una manera distinta para potenciar la paz y los caminos de resolución de los conflictos. Y esa posibilidad es ese Periodismo Preventivo.

Pero, ¿de qué va esa disciplina? De cambiar el angular con el que vemos y procesamos las noticias. En lugar de visibilizar en nuestras notas únicamente a los actores de la crisis, hay que potenciar al máximo en nuestra información a los actores que están proponiendo soluciones no violentas a las crisis locales actuales. O seam de informar para provocar un cambio social.

Así, Javier Bernabé, el maestro e iniciador y sistematizador de esta disciplina nos decía: “Si hago sólo un reportaje de denuncia, doy un paso, si hago periodismo preventivo y además de denunciar la situación le incluyo contexto y además digo quién y cómo está solucionando esto” podemos ayudar a construir –desde nuestro oficio– una mejor sociedad.

 

Sobre censuras y autocensuras

In Periodismo buscasoluciones, Sin categoría on Octubre 21, 2008 at 1:38 am

“…Ese día, los narcos ’levantaron’ a todos los reporteros que cubren la fuente judicial en Torreón… Desde entonces tuve que dejar de cubrir esos asuntos, y en el periódico me pidieron que me desapareciera unos días… Llegaron a la redacción, era una periodista que trabaja para ellos, me advirtió diplomáticamente que no me meta en más problemas… Vi cuando el director de ese diario tamaulipeco hablaba con el capo local y le pedía que se calmara, que lo tomara con gracia, que no le hiciera nada a su reportera… Ese reportero ya sabía desde antes que querían matar al jefe de la policía porque era de ellos… Estuvieron varios días en el hospital, muy graves, por la golpiza que les dieron por tomar la foto de los policías de Juárez tomando unas cervezas en la calle con los narcos, en el periódico no se publicó nada, todos andaban asustados… Cuando estaba tomando las fotos de los cadáveres de Badiraguato llegaron los sicarios a ver si habían quedado todos bien muertos… Tuvimos que sacarlo del país porque estaba amenazado… A los reporteros que ’se portan mal’ los ’levantan’, los llevan a una casa, los desnudan, los cuelgan, les pegan con una tabla hasta que aprendan la lección; los dejan marcados, y por eso ya nadie quiere hablar… La de Morelia fue igualita a la granada que aventaron a mi periódico y después de eso lo cerraron…”   

Esos diálogos sueltos son pláticas comunes entre el gremio durante los últimos años. Todos conocemos a un periodista amenazado de muerte, exiliado o golpeado. Todas las redacciones han recibido llamadas, amenazas, avisos.

La situación de los periodistas mexicanos está más que documentada. Sobra decir que es el país donde más riesgo corren los periodistas, después de Irak. Informes como el del Centro de Periodismo y Ética Pública (CEPET) dan cuenta de esa realidad que se ha vuelto cotidiana.

En estos valientes reportes leemos que, como consecuencia directa de las tácticas de terror que aplican las mafias y ante la desconfianza que pesa sobre las autoridades estatales y federales –posiblemente vinculadas con el crimen organizado–, los periodistas y sus empresas han optado por la autocensura.

“Las amenazas, ‘levantones’ (subir a un vehículo a una persona de la que no vuelve a saberse o a la que se amenaza y libera más tarde), los secuestros y extorsiones se han convertido en algo común. Los ‘tableados’ aumentaron, son reporteros que fueron llevados a un lugar dehabitado y castigados severamente a tablazos en el cuero por publicar historias incómodas para los maleantes. Si anterioremente algunos medios estabana acostumbrados a no publicar críticas al gobierno por los convenios publicitarios, ahora lo han dejado de hacer por las amenazas a los reporteros y a las salas de redacción”, informe anual Cepet, 15.

En algunas regiones del país, las empresas no divulgan la información relacionado con las bandas del narcotráfico o existen acuerdos para firmar las notas como “especiales”, “de la redacción” o “del staff” para no arriesgar a sus autores.

Sin embargo, al escuchar o leer testimonios como estos me queda la duda. ¿Debemos seguir hablando de que medios y periodistas mexicanos nos autocensuramos para protegernos? Si tenemos miedo a sufrir ataques por publicar información, ¿no es eso censura? ¿Por qué no llamamos las cosas por su nombre y visibilizamos a los culpables del bloqueo informativo y la irresponsabilidad de las autoridades? 

Todavía hay muchas cosas por hacer y por discutir y por lograr en cuanto a garantizar la seguridad para realizar la profesión. Algún día (ojalá) podamos dejar de un lado egos e indiferencia y organizarnos para crear estrategias capaces de salvar la vida de los colegas en riesgo y para ‘proteger’ a la información.

Mientras eso pasa sólo se me ocurre compartirles este manual colombiano que encontré, de la Federación Internacional de Prensa, que da algunos tips sobre cómo realizar coberturas peligrosas y aprender a cuidarnos

 

La crónica más completa sobre la miseria

In Periodismo buscasoluciones, Sin categoría on Octubre 19, 2008 at 9:45 pm

En 1947, el médico-escritor-funcionario-activista-especialista-brasileño Josué de Castro se quejaba de la falta de bibliografía sobre el hambre.

En su libro “Geografía del Hambre” escribió que si se hiciera un estudio comparativo del hambre con otras calamidades sociales que azotan al mundo –llámese guerras, pestes o epidemias— verificaríamos, más de una vez, que la menos debatida, la menos conocida en sus causas y efectos, es precisamente el hambre.

Afirmaba que por cada mil publicaciones referentes a los problemas de la guerra, se cuenta con una sobre el hambre, pese a que los estragos producidos por esta última calamidad son mayores que los de las guerras y epidemias juntas.

Este experto escribió una crónica durísima y bellísima, titulada ”El ciclo del cangrejo”,  en la que aborda la desgracia del hambre y traduce a los lectores el drama de los habitantes de los manglares que conoció en su infancia. Narra la situación de hombres, mujeres y niños que sufren para encontrar qué comer. El relato me estremece, y creo yo que es un ejemplo perfecto de una crónica breve, completa y poética, que explica causas y consecuencias del hambre, que toca explicaciones biológicas, sociales, políticas; el ciclo completo de la miseria.

Ayudada por mi amiga Jacquie, lo traduje como pude del portugués, pero esta versión se entiende.

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Los héroes del periodismo local

In Periodismo buscasoluciones on Octubre 13, 2008 at 12:19 am

En su visita a México de la semana pasada, María Teresa Ronderos rememoraba la ceremonia de premiación del año pasado del Premio Semana-Petrobras al periodismo regional “El País contado desde las regiones” y se emocionaba al grado de sentir que la piel se le hacía chinita.

Ella contó que gracias a una donación de Petrobras, en la revista Semana de Colombia decidieron crear un premio que no galardonara a los mismos de siempre, a las vacas sagradas, a los periodistas que trabajan para las grandes cadenas ni a puro reportero bogotano, como pasa generalmente en los premios nacionales de periodismo en Colombia (cualquier parecido con México es mera coincidencia); éste premio sería para los chiquitos, para los reporteros que son amenazados de muerte pero no tienen dónde exhiliarse, los que tienen que verse diariamente la cara con los corruptos que denuncian en sus notas, los que ganan nada, exponen su vida y no tienen reconocimientos.

En Semana pusieron manos a la obra, buscaron aval del PNUD y de la Fundación Konrad Adenauer, pidieron a periodistas extranjeros de trayectoria reconocida que fueran jurados, y lanzaron la convocatoria inventando categorías novedosas que permitían igualdad de oportunidades:

*Mejor cubrimiento a un proceso regional *Mejor repotaje de prensa escrita o internet *Aporte original en radio *Mejor columna o blogger *Mejor reportaje o crónica en tele *Mejor fotografía *Mejor medio comunitario *Premio al coraje de un periodista
Los jueces tuvieron en sus escritorios más de 700 trabajos periodísticos que olían a sudor, al periodismo que se hace con las uñas y mucho esfuerzo, que camina sobre terrenos lodosos y aborda la Colombia real. Y cuando contaba eso, María Teresa volvía a conmoverse.

Del archivo histórico de Semana.com recopilé algunas notas que reflexionan sobre lo que resultó de esa experiencia que este año está por repetirse: “(el premio es para) incentivar a estos periodistas anónimos que libran a diario sus silenciosas batallas, como reporteros encargados de contar las otras historias que reflejan la identidad y la cotidianidad de sus lugares de origen (…) Más de 700 trabajos pusieron a los miembros de este jurado a re-pensar algunas de sus definiciones de la buena práctica periodística. Con tal frecuencia y torrente fueron aflorando entre los envíos el coraje para afrontar la adversidad o la indiferencia, la innovación para dejar atrás la escasez o la censura, el esclarecimiento para ir más allá de la investigación y la denuncia. (…) La distinción busca resaltar el valor y la calidad del trabajo de los periodistas regionales, cuya labor es muchas veces peligrosa y poco recompensada”

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A todos nos cargó el payaso

In Periodismo buscasoluciones, Sin categoría on Octubre 11, 2008 at 2:30 pm

Hoy murió el periódico más joven, divertido y creativo que teníamos en el DF: EL CENTRO. El tabloide de la mirada fresca y desenfadada que intentaba convertirse en el periódico de referencia sobre esta ciudad capital. Murió justo en su edición número 583, después de múltiples complicaciones en su corta vida (recortes de personal, cambios de estrategia y de alineación, compactación de páginas, subcontratación de empleados, cambio de director, muchos damnificados en el camino, etc).

El diagnóstico oficial indica que es la primera víctima de la crisis económica global. No soportó al incremento de más de 30% del precio del papel. O, al menos, eso es lo que informan los propios editores en la edición del último día. Habrá que esperar un tiempo para saber si sólo fue eso, si hay otras lecturas sobre su cierre, si hay otros aprendizajes.

Con su muerte todos los ciudadanos resultamos afectados. Nos quedamos con menos voces, menos miradas, menos inteligencias que nos expliquen la realidad. Este día perdimos un color, un sonido, una trinchera. Read the rest of this entry »

¿Nos quedaremos mirando? (Estrategias para cubrir la violencia, desde otros sitios)

In Periodismo buscasoluciones, Sin categoría on Octubre 9, 2008 at 11:50 pm

Llevábamos varias preguntas de plato fuerte para el desayuno. “¿Cómo construir temas sociales en este contexto de violencia desatada? ¿Qué temas podemos aportar las y los periodistas sociales cuando los muertos y los ajustes de cuentas entre narcos acaparan los titulares? ¿Hay alguna agenda alterna, pero vinculada, que podamos aportar? ¿Cómo podemos alumbrar otros sitios que no estamos viendo? ¿Hay alguna manera de dar un paso atrás y contar desde ese lugar? ¿O nos tenemos que conformar con mirar los destrozos?”

La batería de preguntas la dirigimos a nuestra invitada de lujo, la maestra colombiana de periodismo, María Teresa Ronderos. Ella, sencilla y experta, comenzó a responder nuestras dudas con una reflexión: “En nuestras notas los ciudadanos que padecen la violencia siempre salen como víctimas, siempre llorando, siempre los representamos tristes, sin ideas, sin opciones, sin derechos, sin poder. Nunca les preguntamos ‘¿qué cree que pueda hacerse?, ¿dónde siente que le están fallando? ¿cómo resolvería usted este problema?’ No hemos contado las historias de superación, de coraje, de derechos que empoderan a la gente”.

Con esta primera sacudida comenzó la charla de más de 3 horas que una veintena de perodistas mexicanas (19 mujeres, 1 hombre) tuvimos hoy con Ronderos. Estas son algunas de las notas que tomé (y que me di la licencia de aderezar) de esta entrañable charla que nos da muchas pistas para reportear:

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La Red de Periodistas de a Pie

In Periodismo buscasoluciones on Octubre 7, 2008 at 11:39 pm

Hace dos años y medio regresé a México de mi viaje por Sudamérica, en el que recorrí las redacciones de varios países y charlé con muchos colegas (corresponsales, fijos, freelances, cronistas, itinerantes, jefes, famosos, desconocidos, ilusionados, desencantados, líderes o apáticos) sobre los “secretos” de una buena pieza periodística y cómo desde el periodismo podríamos transformar la realidad. A mi vuelta traía muchas inquietudes y la mente llena de ideas.

Meses después, en marzo de 2006 varias colegas y yo que durante años hemos cubierto las mismas conferencias (asuntos de pobreza, derechos humanos, migración, ecología) coincidimos en un restaurante cerca de La Alameda. En la charla comenzamos a quejarnos de lo de siempre: “nuestros diarios están plagados de notas políticas (hoy pasaron la estafeta a las policiacas)… los temas sociales no son prioridad… es frustrante… los editores no entienden nuestra información… qué está fallando”.

Recuerdo que yo comencé a platicarles sobre las iniciativas de periodistas que conocí durante mi viaje. De esa comida, sin saberlo nacería la Red de Periodistas Sociales, aunque su nombre formal es la “Red de Periodistas de a Pie”.
Hoy, la Red la conformamos 87 periodistas en la ciudad de México que trabajamos en periódicos, revistas y algunas radiodifusoras; la abrumadora mayoría somos mujeres y cubrimos los asuntos que denominamos “sociales”, aunque pensamos que el periodismo social es cuestión del enfoque que da el reportero para abordar cualquier tipo de noticia.
Tenemos en común que somos reporteras y reporteros de calle y que nuestras notas pocas veces logran ser los titulares de los medios de comunicación (las ejecuciones y declaraciones de los políticos acaparan esos espacios mientras que asuntos como la pobreza ya no son considerados anomalías).
La información que hemos optado por cubrir –-que habla del ciudadano común y de la realidad del país– es poco comprendida en muchas redacciones y repele a algunos lectores; nosotros la consideramos indispensable y urgente para la construcción de la democracia y nos sentimos preocupados de que esté fuera de la agenda política.
Desde hace dos años estamos sacando tiempo de nuestros días de descanso y lo dedicamos a pensar cómo cambiar esta situación y a diseñar estrategias para ganar espacios en los medios de comunicación para la información que cubrimos.  Lo mismo nos juntamos los domingos en la mañana en restaurantes ubicados junto a parques (habría que ver a las que son mamás echando ojo a sus hijos y planeando próximos talleres) o entre semana después del trabajo diario, hasta pasadas la media noche, en cualquier casa, bar o café.  Donde se pueda, como se pueda.
Aunque somos de distintos medios (y seguimos siendo competencia) tenemos una misma carta de navegación: buscar dimensión social en cualquier tipo de suceso noticioso; enfocar la información desde la perspectiva de los derechos humanos y tratarla a profundidad; sabernos corresponsables de la construcción de ciudadanía y confíar en que la realidad puede ser cambiada a través de la denuncia y la propuesta de soluciones. Si alguien saca un buen reportaje, si en su medio le dan un buen espacio, es satisfactorio para todos.
Nuestro método para ganar espacios es capacitarnos para mejorar nuestro quehacer periodístico y reunirnos para reflexionar sobre cómo hacer una cobertura de calidad de los temas de interés público.
Con ese afán hemos organizado distintas actividades; por ejemplo tuvimos un desayuno para fundamentar la esperanza en los alcances de nuestra profesión con el maestro colombiano Javier Darío Restrepo y otro con María Teresa Ronderos para profesionalizar nuestra cobertura; una charla sobre derechos humanos en épocas de militarización con una experta de la ONU; un taller de narrativa con Juan Villoro; un diplomado de políticas sociales con Clara Jusidman y su equipo; así como distintos talleres sobre temas tan específicos como los “trucos” de los que se valen los funcionarios para esconder los resultados de los programas sociales, la cobertura responsable de temas de infancia o cómo sacarle provecho a la ley de transparencia y acceso a la información pública.
La Red es un sueño colectivo sostenido del entusiasmo de quienes la integramos y es también la forma que encontramos para aportar, desde nuestra profesión, un granito de arena para hacer de ésta una sociedad más justa.

La importancia de los blogs ante la censura: Caso desalojo en Chinkultic

In Periodismo buscasoluciones, Sin categoría on Octubre 6, 2008 at 1:09 am

Los diarios chiapanecos se autocensuraron, pero no los reporteros. La noticia de los seis indígenas asesinados el 3 de octubre durante el desalojo policiaco de los campesinos que cobraban la entrada a las ruinas arqueológicas de Chinkultic no ocupó primeras planas y, salvo dos casos, fue minimizado en interiores.

Al día siguiente de la matanza, los diarios locales se comportaron de manera vergonzosa y mostraron su sumisión al gobernador del Estado con sus encabezados:

Diario de Chiapas: Premio Nacional a joven chiapaneca; Cuarto Poder: Emite declaratoria de emergencia: SG; La Voz del Sureste: Turismo , prioridad para el desarrollo: SG; Noticias: Embellecimiento de TGZ: Sabines; El Heraldo de Chiapas: Bajo agua 4 comunidades de Juárez, seguirán lluvias ; ES!: En camino más acciones para tender migrantes; Péndulo de Chiapas: Inauguran obra de iluminación escénica del centro de Tuxtla; Expreso Chiapas: Clausura Profepa obra que afectaban a Montes Azules ; Chiapas Hoy: Chiapas se consolida.

Los comentarios entre los reporteros, según narra el periodista Isaín Mandujano, eran desoladores.

No vale la pena arriesgar el pellejo en un operativo así, para qué si luego ni te pelan la nota.
–Si te la publican, la manipulan toda.
–Mi nota nunca la ví, lo que sí publicaron fue la versión oficial, la versión del gobierno.
–Por vez primera cubro un operativo policiaco violento, donde todo parecía guerra: balazos, garrotazos, pedradas. Me lucí haciendo la nota, luego no vi nada de mi trabajo en mi medio.

Pero los censores no pudieron cumplir con su cometido. Esta vez no pudieron simular que no había pasado nada, ni enterrar cadáveres en fosas clandestinas, ni fabricar indígenas culpables, ni exculpar a sus policías por los excesos de la fuerza. Porque no pudieron callar a los comunicadores.

Ante los primeros indicios del bloqueo informativo, los combativos blogs de dos reporteros chiapanecos ya daban la versión no-oficial que desmentía que los agresivos campesinos habían matado policías. Su información estaba potenciada con las notas de sus compañeros censurados, con fotos comunes, testimonios, crónicas, videos… y hasta las fotos de los policías que participaron en el operativo.

La evidencia fue avasallante. Las fotos de los cuerpos agujerados de los campesinos muertos resultaron ser la mejor prueba de la mentira oficial. Los reporteros chiapanecos nos pusieron el ejemplo a todos.

Dos de estos blogs combativos http://escrutiniopublico.blogspot.com/ y http://diariomeridiano90.blogspot.com, en los que me basé para armar este comentario, parecen un engranaje listo para evadir la censura en este y varios otros casos.

La tecnología que muchas veces a los reporteros nos abruma (porque al mismo tiempo tienes que escribir tu nota, tienes que mandarla al on-line en tiempo real, tienes que tomar video y editarlo, tienes que armar tu guión para tele y grabar tu voz, tienes que pasar la información a radio y ‘espotear’ tus audios…) en casos como éste juega a nuestro favor (para no sentirnos frustrados por la información que reporteamos y no nos publicaron) y a favor de los ciudadanos.

Así, la denuncia que íbamos a hacer se convierte en una triple denuncia: la noticia primera, la censura a la que fue sometida y la evidencia de que los dueños de la prensa prefirieron sus privilegios en lugar de respetar el derecho ciudadano a la información. ¡Bien por esta!

 

El ejemplo del periodismo Siciliano ante la violencia

In Bitácora, Periodismo buscasoluciones, Sin categoría on Octubre 5, 2008 at 2:12 pm

EL EJEMPLO DEL PERIODISMO SICILIANO ANTE LA VIOLENCIA

En estos días en que los periodistas mexicanos nos estamos preguntando cómo se cubre este nuevo fenómeno de la violencia generalizada, qué papel nos toca jugar en medio de esta carnicería (además de informar puntualmente lo que ocurre) y qué podemos hacer extra además de dar malas noticias si nuestra intención no es infundir más terror, y varias veces he escuchado mencionar al Giornale di Sicilia.
La historia va así: En la década pasada en la que las Mafias sicilianas se apropiaron de mentes, calles, leyes, jueces, política, reglas del juego, lealtades, y que sembraban bombas, cabezas y terror, los ciudadanos se quedaron indefensos y sin autoestima.
“Después de los atentados de 1992 en la ciudad de Palermo, cuando Cosa Nostra mató a los jueces Giovanni Falcone y Paolo Borselino, la lucha social de este país dio un giro y en consecuencia, comenzó también a tener otras dimensiones de lucha (…) la gente se sumió en una reflexión sobre lo que debían hacer, pues las organizaciones aisladas no podían contra ‘el monstruo’ del crimen organizado”, relata mi amiga periodista Cynthia Rodríguez, desde Italia para Excélsior.
“Fue así que en 1995 nació Libera que hoy en Italia agrupa a alrededor de mil 400 organizaciones civiles de todo el país, que sin perder su identidad y su razón de lucha –pues hay desde asociaciones de comerciantes, ambientalistas, empresarios, católicos, laicos, etc.– se coordinan para combatir la violencia, la ilegalidad, la corrupción y las ‘complacencias’” (mediante proyectos culturales, educativos, políticos y sociales diveros).
Lo más difícil de combatir era “la cultura mafiosa” –le dijo a la reportera uno de los protagonistas–, “aquella de los favores, aquella de pretender una serie de atenciones en manera no legal, aquella de la mentalidad, este es el rol que la sociedad responsable debe tener”.
En este asunto, según lo que encontré en Internet, jugó un papel crucial el diario Giornale Di Sicilia, que, además de cubrir las investigaciones policiacas y los juicios contra funcionarios y empresas coludidos con los criminales, ayudó a recuperar la confianza de los habitantes de la región en su poder como ciudadanos.
¿Cómo fue? Creando una sección para niños y adolescentes denominada Cronaca in
Classe
donde se publican diariamente entrevistas de los estudiantes a personalidades públicas o
artículos donde les plantean exigencias o preocupaciones, abordan problemas como la Mafia o la criminalidad, esbozan soluciones o se las piden a los funcionarios. Con base a las preocupaciones de los niños y niñas, los funcionarios tienen actuar y articular respuestas.

“Cuando los ciudadanos empezaron a ver su niños interesados en la recuperación de su ciudad, empapados de proyectos de investigación sobre sus raíces, y deseosos de conocer la esencia misma de su gentilicio; el sentimiento hacia la ciudad se asimiló al sentimiento que tenían de su propia casa (…) Incluso hasta llegaron a ver a la mafia, no como un icono de Sicilia, sino como un fenómeno ajeno a ella”.

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Si el mensajero está mal, el mensaje llegará distorsionado

In Bitácora on Octubre 4, 2008 at 7:35 pm

Hoy recibí invitación para asistir a un foro más de periodistas. La semana antepasada fue para discutir la federalización de los delitos contra periodistas, la anterior fue para articular la defensa del gremio ante tanto “periodicidio”, esta próxima será para recibir capacitación sobre cómo defendernos al cubrir situaciones peligrosas.
Ninguna, por lo visto, tratará sobre cómo defendernos ante las violaciones laborales. La necesidad más básica, urgente, generalizada y primaria de todas.
¿Por qué esa renuencia a considerar que, como bien lo señala la Federación Internacional de Prensa (FIP), las violaciones a los derechos laborales de los periodistas son violaciones a la libertad de expresión?
Ahora que las organizaciones internacionales están preocupadas por la situación de los periodistas mexicanos, ¿por qué no aprovechan para incluir en su agenda el tema del mejoramiento de las condiciones en las que realizamos la profesión?
Ahora que hay tanta efervesencia de los movimientos ciudadanos (a los que se unieron políticos y líderes de opinión) en defensa al derecho a la información, ¿por qué no vigilamos también las condiciones de trabajo en la que desarrollan su trabajo los periodistas? Ahora que se proponer la creación de un observatorio que vigile los contenidos que difunden los medios de comunicación, ¿por qué no vigilamos también que los trabajadores de la prensa tengan unas condiciones decentes de trabajo para desarrollar su labor?
¿Por qué las fundaciones, organizaciones y ONG dedicados al mejoramiento de la prensa mexicana callan ante las condiciones en las que realizamos el oficio? ¿No les parece evidente que la calidad informativa tiene una relación intima con la situación laboral de los periodistas, o por qué el silencio? ¿Para no incomodar? ¿A quiénes?
Debemos estar conscientes de que, si el mensajero está mal, el mensaje llegará distorsionado. Si muchos reporteros reciben 50 pesos por nota publicada o son obligados a firmar contratos en blanco o son subregistrados ante el IMSS, ¿qué clase de información van a transmitir? Si muchos tienen varios trabajos a la vez o tienen miedo de perder su trabajo o ser asesinados por tocar intereses, o si no tienen lo necesario para mantener a sus familias, ¿qué tan objetivas, libres y desinteresada serán las noticias que difundan? ¿De qué calidad van a ser? (Basta leer el perfil del freelance mexicano que hizo la Fundación Rory Peck)
Ya sé, varios dirán que así es el mercado de la oferta y la demanda. Que ni modo, si un periodista quiere recibir 50 pesos por nota, muy su problema. Pero no estamos hablando de un obrero que fabrique zapatos o de un ejecutivo bancario (que también tienen derechos), estamos hablando de trabajadores que tienen como materia prima para elaborar su trabajo un Bien Público y estratégico: La Información. La información no es asunto de privados, es un bien de todos.
Tenemos que entender que sin condiciones justas de trabajo es imposible hablar de independencia editorial y de libertad de prensa. Y que si decimos que la prensa tiene un rol fundamental en la construcción de la democracia, es obvio que un periodismo real y de calidad sólo puede asegurarse a través de decentes condiciones de trabajo.

Ni un periodista menos…

In Periodismo buscasoluciones, Sin categoría on Octubre 4, 2008 at 7:33 pm

Resulta que a los señores asesinos no les gustó que el periodista estuviera colgando unas mantas en las que exigía a los ciudadanos reaccionar ante tanto secuestro. De varios plomazos lo mataron. Dicen en Tabasco que ser activista de la paz fue el delito de Alejandro Zenón Fonseca Estrada por el que encontró la pena de muerte el pasado 23 de septiembre.
En el ejecutómetro de periodistas mexicanos, él es el ejecutado número 39 desde el 2000 a la fecha.
El problema de su muerte es que los periodistas no hemos hecho un escándalo por su muerte, ni hemos cuestionado al Estado porque ha sido omiso en su labor de defender la vida de los periodistas (como lo marcan los convenios internacionales que ha firmado) ni porque sólo han sido resueltos tres de estos crímenes y el resto se mantienen impunes.
Lo que más indigna con la muerte de Alejandro Zenón, además de la intolerancia de los señores sicarios, es que su muerte ya no indigna. Es constatar que ya nos acostumbramos a los asesinatos de colegas. Es saber que, más allá de las notas informativas sobre el crimen y los reportes internacionales, somos un gremio mezquino, incapaz de ponerse de acuerdo en tener un teléfono rojo y un mecanismo para reaccionar al unísono y salir a las calles a exigir garantías para nuestro trabajo y para revisar de cerca las investigaciones policiacas. Pero, de todo esto, quizás lo que más me indigna es que nosotros matamos dos veces a nuestros compañeros asesinados. Le matamos el honor, la imagen, la trayectoria, la posibilidad de acceder a la justicia al sacar la conclusión –irresponsable y descomprometida– de que matan sólo a quienes han tenido tratos con los mafiosos. Y eso no se vale.

La importancia de pertenecer a una red

In Bitácora on Octubre 4, 2008 at 7:32 pm

Recibí la llamada de una amiga reportera que se encontraba desolada. La mayoría de los temas que propone sobre derechos humanos (la fuente que cubre) se los bloquean en su redacción. Reportaje que entrega, reportaje que no ve la luz.
Ella es una buena profesionista: reportea antes que nadie los excesos que ha cometido el ejército en su lucha contra el narcotráfico; está enterada al momento de las salvajadas policiacas que comenten contra los migrantes y está al día de las grillas entre las comisiones de derechos humanos, el gobierno y los organismos internacionales. Pero sus jefes siempre le dicen que sus textos no están fundamentados.
El día que me llamó ella se cuestionaba si realmente servía para ser periodista. Si no habría errado su vocación. No era la primera vez que la veía así, abatida, con dudas vocacionales.
Le pedí que me enseñara sus textos para leerlos (siempre que me ha ocurrido lo mismo que a ella pido segundas y terceras opiniones para detectar mis errores y hacer un mejor trabajo).
Al checarlos vi que sus notas eran impecables. Como se las habían rechazado tantas veces, ya se había convertido una experta en documentar –con fotos, documentos, videos, expedientes, entrevistas– los hechos. Las notas estaban equilibradas, tenían la versión de la parte acusada. Cumplían los requisitos de una información de calidad.
Analizamos el contexto en el que reporteó esas informaciones, la relación que mantiene con sus editores y jefes inmediatos, los negocios que tiene la empresa en la que trabaja, las empresas que sostienen la publicidad, el tipo de notas que en su redacción rechazan y las notas que sí le publican. Fue fácil llegar a la conclusión de que en su empresa protegen a las corporaciones gubernamentales de las que ella debe informar. Pero nadie le había dicho que había una orden para no “tocarlas”.
Ejemplos como este se repiten en todos lados. Son el pan de cada día en las redacciones de México y de todo el mundo. Todas les empresas periodísticas defienden intereses pero hay algunas que están tan endeudadas de favores que hacen imposible el derecho a la información. Y los y las reporteros que desconocen estas redes de intereses, terminan creyendo que son culpables de que su información no aparezca y muchos, frustrados, cuelgan la profesión o caen en la desesperanza. Con el paso del tiempo, ellos mismos se censuran.
En casos como estos es recomendable crear una red con otros colegas –de adentro de la propia redacción o externos– que tengan habilidades para analizar la coyuntura, que no tengan pena para decirte si la nota fue mala o desequilibrada, que sepan del oficio y sus entuertos, que no conviertan las sesiones en lamentos contra los “malos editores”, que mantengan como confidencial lo que platican entre ustedes, que estén interesados en la construcción de un buen periodismo y tengan la conviccción de que sí puede hacerse.
Si actuamos como islas terminaremos derrotados por el cansancio y la frustración. Si entre varias islas formamos redes, buscamos nuestros “pared ideológicos” podremos intentar, al menos, cambiar las cosas sin que la realidad nos avasalle.

La enseñanza de nuestros abuelos “muckrakers”

In Periodismo buscasoluciones on Octubre 4, 2008 at 7:24 pm

Me encantan los tìtulos de dos libros del maestro brasileño Paulo Freire porque me parecen un reto de vida: “Pedagogìa de la indignación” y “Pedagogìa de la esperanza”. Siempre he pensado que los periodistas debemos de aprender a renovar la indignación, para no volvernos cínicos ante lo inhumano, y que a la par debemos estar esperanzados de que las cosas pueden cambiar, y que nosotros, con nuestro trabajo, podemos colaborar con ello.
El panorama del periodismo mexicano no parece traer buenas noticias, y los yacimientos de esperanza parecen escasos. En todos lados vemos recortes de personal, subempleo, anulación de contratos laborales, desempleo, outsourcing, más trabajo por menos sueldo, censura, “levantones” de reporteros, cerrazón informativa gubernamental. En todas las reuniones recientes que he tenido con periodistas nos cenamos con noticias que indigestan y quitan el sueño.
Cuando creo que el periodismo es una tarea imposible, busco libros sobre los ‘muckrakers’ y las historias que leo sobre esa generación de periodistas gringos, a quienes considero mis abuelitos, me ayudan a renovar la esperanza.
La mayorìa de los “muckrakers” (o rastrilladores de basura) vivieron a principios del siglo pasado; el presidente Roosevelt los bautizò con ese nombre porque le molestaba que sólo estuvieran mirando hacia abajo, escarvando en la basura, y que no vieran las grandezas de Estados Unidos ni hablaran de las cosas buenas. Así, los tachó de anti-patriotas (¿les suena conocido?).
En los momentos en que los “rastrillabasura” aparecieron en escena, crecía aceleradamente la economía norteamericana, los grandes consorcios se consolidaban, la gente se sentía feliz por la bonanza económica… y nadie se peguntaba los costos que este crecimiento desmesurado tenía ni quiénes eran los perdedores. Sólo los muckrakers.
Así, uno de ellos trabajó por meses en la empacadora de carne más famosa, y reveló las condiciones de explotaciòn laboral y de insalubridad en el proceso industrial. Otro revelò cómo los sobornos y la corrupciòn eran el mecanismo que regulaba las relaciones entre los grandes empresarios y los funcionarios de gobierno. Alguno se fue a vivir con los indigentes y revelò que no vivìan en la calle por gusto, sino porque habìan sido excluidos del mercado. La historia que más me emociona es la de Ida Tarbell, la reportera que durante 8 años investigò la vida de Rockefeller y la manera en que la Standard Oil Company se habìa echo el emporio petrolero màs importante. Ella revelò cómo este magnate no tuvo escrùpulos para hacer quebrar a pequeños productores de petròleo y sumir en la pobreza a regiones enteras; cómo sobornó a los manejadores de las vías del tren para que lo beneficiaran por cada barril de petróleo transportado; cómo compró polìticos y jueces para que las reglas del juego se hicieran a su favor. Gracias a su reportaje aparecido en varias partes se abriò una investigaciòn judicial que terminò por desmembrar la compañìa y que sentò las bases de las leyes antimonopolio.
Los “muckrakers” con sus reportajes consiguieron que se crearan otras leyes como la de la sanidad de los alimentos o que se enujuiciaran a polìticos o empresarios corruptos.
Lo que más me emociona de sus vidas es que la mayoría publicaba en revistas o publicaciones marginales, algunos de ellos a travès de pasquines de circulación marginal pagados por sus propios bolsillos.
La mayorìa habìan sido corridos de periòdicos como el NYT o ni siquiera habìan sido aceptados en las grandes redacciones. Muchos de ellos tenìan otros trabajos que les servían para financiarse sus reportajes de investigación.
Cada vez que leo sus historias fundamento mi esperanza. No sé si en este momento se pueda hacer un verdadero periodismo de investigación en los grandes medios, pero sé que hay opciones. Y nuestros abuelitos y abuelitas rastrilladores de basura hace un siglo nos pusieron el ejemplo.

La necesidad de limpiarnos el alma después de cubrir la violencia

In Periodismo buscasoluciones, Sin categoría on Septiembre 17, 2008 at 1:55 pm

En mi recorrido por Badiraguato, Sinaloa, conocí a un reportero local a quien, un día antes, le había tocado cubrir una noticia espeluznante: el hallazgo de la cabeza de un hombre enterrada encima de una cruz de hierro. La foto que mostraba el periódico era grotesca. Le pregunté qué había sentido al tomarla y comenzó a contarme lo difícil que fue acercarse para enfocar la cámara, las náuseas que sintió, las ganas que tuvo de no cubrir esa noticia, la resistencia que sentían los propios policías a acercarse a la escena del crimen, las pesadillas que tuvo esa noche.

Ahondamos más en el tema de las emociones. Él se considera un tipo rudo, cerebral y frío, acostumbrado a la nota roja y sangrienta, pero lo que ha visto últimamente ha rebasado sus límites. Tenía atorada en el alma otra noticia que le había tocado cubrir y de la que no había podido exorcizarse. 

“Unos sicarios balearon una camioneta para matar a un hombre, pero en la camioneta iban 4 niños. Cuando llegué descubrí que el hombre era mi vecino y los niños eran amiguitos de mi hija, y que ella podría haber estado adentro del auto agujerado porque siempre están juntos. Cuando me asomé vi los cuerpecitos y de pronto la niña de 4 años que juega con mi hija se movió debajo de los cadáveres de sus hermanos, gritó, y corrió afuera de la camioneta. Todos nos asustamos, nadie la ayudaba, yo no pude”, me dijo, palabras más, palabras menos.

Desde ese momento, el miedo le quedó prendido al alma.

Anécdotas como esas he escuchado muchas de boca de reporteros que cubren asuntos judiciales en todo el país. Les he escuchado hablar de los levantones que han sufrido, de amenazas de muerte, de granadas que impactaron en sus redacciones, de torturas a otros compañeros, de exilios forzados.

Ayer chateaba con un experimentado reportero michoacano que trataba de explicarme el trauma que le dejó haber presenciado el atentado que mató a 7 personas e hirió a más de 100, muchos de ellos niños.

Mientras conversábamos yo pensaba de qué manera podemos los periodistas limpiarnos el alma de las coberturas que se nos pegan a las entrañas, nos cierran la garganta, nos provocan pesadillas y que queremos a toda costa borrar de la memoria aunque terminamos archivándolas.

Esa misma pregunta nos la hacíamos cuatro años atrás la periodista peruana Jacquie Fowks y yo cuando nos conocimos en Brasil. Recuerdo que filosofamos por horas sobre la necesidad que tenemos de limpiar las emociones que nos quitan la capacidad de indignación, de esperanza, de sentir. En ese momento soñábamos en que en todas las redacciones se dispusiera de un servicio psicológico o una red de contención de colegas con la que pudiéramos desahogarnos o que los jefes de información estuvieran entrenados para supervisar a sus reporteros e intentar desatorar las emociones que cargan.

Meses después ella rastreó información al respecto sobre programas que sí atienden las emociones de los reporteros. Me informó que en Londres hubo un taller ’Emociones, Trauma y Buen Periodismo’ del Servicio Mundial de la BBC, el Centro Dart para Periodismo y Trauma de la Universidad Estatal de Washington, donde se señaló la necesidad de que en las empresas periodísticas se adquiera el hábito de atender los traumas de los periodistas.

Hoy intenté desarchivar esos correos porque su contenido me parece urgente. Las redacciones están llenas de periodistas con el alma rota, acostumbrados a la violencia, con el nudo en la garganta. Cada tanto necesitamos limpiarnos el alma. 

Aquí les dejo unos fragmentos de uno de los artículos de Jacquie que reflexiona “Ciberperiodismo: entre el tiempo y las emociones”:

“Creo apasionadamente que con más sentido de alerta, entrenamiento y apoyo hacia el impacto emocional que la violencia -y el solo hecho de ser un reportero- puede tener en nuestras vidas, podemos ser mejores periodistas y más sanos”, dijo Mark Brayne, editor regional para Europa de la BBC.

Gill Tudor, entrenador senior en periodismo de la agencia de noticias Reuters refirió cómo los periodistas en Gran Bretaña -y no sólo los hombres- están aún atados a una cultura machista que supone inmunidad ante el impacto emocional. Varios ponentes notaron que es el mismo tipo de cultura con el cual el Ejército, los cuerpos de bomberos y policía británicos están intentando romper.

“Los gerentes y editores deben convencerse que, así como es una buena práctica, es parte de sus mejores intereses comerciales darle apoyo a sus propios periodistas”, comentó Paul Eedle, un ex corresponsal de Reuters y veterano reportero de la Guerra civil de Líbano y la primera guerra del Golfo al inicio de los años 80.

La expositora Gabrielle Rifkind, una destacada psicoterapeuta del Instituto Análisis de Grupo (Londres), mencionó que la idea debe establecerse entre los periodistas, sus gerentes y editores: hablar sobre temas emocionales no va contra la cultura ni es un signo de debilidad, sino simplemente una ‘buena práctica’. No es el nivel de trauma el problema -añadió Rifkind-. “La cuestión es cómo se procesa el trauma, y por qué el propio sentido de alerta se convierte en importante. Expresó sus reservas con respecto a las llamadas ’soluciones rápidas’, y urgió a que se establezca una cultura de alfabetización emocional entre los periodistas.

Tips para reportear a profundidad

In Periodismo buscasoluciones, Sin categoría on Septiembre 17, 2008 at 12:46 pm

Recibí un comentario anónimo en el que se leía: “Hola soy reportera de un diario local… quisiera ayudar a través de las notas que realizo, pero estoy confundida.
En el diario donde laboro, tengo que entregar cierta cantidad de notas al día y en ocasiones no me alcanza el tiempo para profundizar en el tema. Estoy desorientada y no sé sí puedas recomendarme que hacer”.

Les comparto los tips que le di para intentar hacer un periodismo de profundidad a pesar de la premura del tiempo. Y si alguien tiene algún otros tips que les han funcionado los invito a compartirlos.

Yo recomiendo lo siguiente:
“Los reporteros tenemos que cubrir miles de cosas en un mismo día y no tenemos tiempo de profundizar, yo lo he padecido durante años, pero tenemos el deber de intentar hacerlo. Y muchas veces he constatado que sí se puede lograrlo.
A mí me han servido varias mañas:
1. Adelantarse a la agenda del día o los días siguientes. No sé si tú haces tu agenda o cubres fuentes fijas, pero si es así, y puedes controlar tu agenda entonces estás en condición de saber qué evento importante está próximo y documentarte antes para estar preparada (pedir entrevistas, leer del asunto, checar qué se ha publicado del tema…)
2. Armar un archivo. Si cubres más o menos los mismos temas, es indispenable armar un archivo con estudios, documentos, estadísticas, notas de otros, etc… para tener datos duros a la mano, al momento en que se da a conocer un hecho, con los que puedes contrastar o mejorar la información. También, si cuentas con un archivo de notas o un servicio de notas históricas de tu medio, puedes comparar lo que se había publicado antes sobre el tema y contrastar cómo ha evolucionado, y de ahí encontrar algún dato novedoso.
3. Contar con un directorio de expertos. Además de tener un archivo hay que tener un buen directoro de fuentes a las que se les puede llamar para que den una opinión sobre la información oficial que acabamos de cubrir, para poder contrastarla y darle más profundidad a la nota, matices y distintos puntos de vista.
4. Buscar ONG o expertos que trabajen el tema. Echa una mirada al directorio telefónico o googlea o llama a alguna ONG q pueda asesorarte sobre qué otra organización maneja el tema del cuál quieres hacer una nota exprés y llama para pedir una opinión.
5. Localiza las fuentes originales.Si la información de la que vas a hacer tu nota se basó en un estudio amplio, no te quedes sólo con las declaraciones del acto oficial, pide el estudio base y léelo y en el evento haz entrevistas a los funcionarios presentes, y desde tu redacción llama a alguna ONG que lo contraste y busca algún dato de contraste o contexto.
6.  Busca una historia viva. Aunque parece difícil ponerle rostro a las notas del día, buscar a alguien que viva en carne propia la sitación de la que reportaré, esto generalmente sí se puede. A la misma fuente que nos dio la información sobre la que haremos nuestra nota hay que pedirle que nos acerque a ejemplos o nos oriente dónde conseguirlos. O, muchas veces los ejemplos se consiguen por sentido común. Si no puedes acudir a entrevistar a las personas que viven esa situación, por falta de tiempo o porque viven lejos, hazlo por teléfono (claro, sólo si el tema se presta para ello).
7. Compárate con los otros. Siempre, todos los días, después de haber publicado lee a tu competencia y cómo resolvieron los reporteros la misma ifnormación, compara qué fuentes consultaron, qué ángulo le dio cada uno, qué “plus” le pusieron. Leyéndose en comparación de los otros, uno va educando la mirada y afinando ángulos. Y hay que leer mucho de cómo se aborda en otros países o ciudades ese mismo tema.
8. Convence a tus editores.Muchas veces, por la prisa, tenemos que entregar notas facturadas al momento, y nos quedamos con la sensación de que esa información daba para más. Para no frustrarnos y reconciliarnos con nosotros y ejercer responsablemente el oficio, podemos convencer a los editores (con argumentos informativos) de que nos den tiempo para hacer un especial más amplio del tema. Y, si nos dan luz verde, entonces podemos hacer un reportaje en el que profundicemos del tema. Asi podemos quedarnos tranquilos con nuestra conciencia. Si el editor no nos da luz verde, y pensamos que el tema realmente vale la pena, pues no queda otra mas que usar nuestro tiempo libre para armar un buen reportaje del tema en cuestión, y presentarlo (días, semanas o meses después) a nuestro jefe. Si es un buen reportaje, no lo va a rechazar y lo va a publicar. A
demás, de esa manera, nos vamos ganando su respeto y probablemente en próximas ocasiones nos de tiempo para realizar reportajes que propongamos  (Lee a Kapuscinski y cómo él resolvió ese problema) 
Esos son los tips que me vienen a la mente.Obviamente trabajamos bajo presión y no podemos abarcar los ocho puntos para hacer una nota del día, y mucho menos cuando tenemos que escribir o preparar varias notas.
Lo que yo propongo es que te enfoques en la que creas más importante, y en esa profundices. Y con el resto hagas lo que puedas hacer. También pienso que siempre se puede hacer mucho más de lo que generalmente se hace, y para eso hay que tener la intención de hacer la nota lo mejor posible: hay que llegar antes a los eventos y quedarse hasta después de que terminen para aprovechar y pedir documentos, hacer entrevistas más allá del chacaleo, profundizar en el tema con las personas presentes (activistas, académicos), pensar desde antes los distintos ángulos que podría tener el tema, googlear qué se ha publicado sobre el asunto, etc. Espero que te haya servido de algo mi respuesta”.

DELIMITAR LOS ALCANCES DE LA VIOLENCIA

In Bitácora, Periodismo buscasoluciones, Sin categoría on Septiembre 16, 2008 at 8:30 pm

Don Javier Darío Restrepo, el ‘Pepe Grillo’ de las redacciones latinoamericanas, suele contar una anécdota que cada vez que la escucho me causa escalofríos.

“Zlatko Dizdarevic supo que su periódico era más necesario que el pan el día en que los guerreros lo incendiaron. Liberación era el único periódico que se publicaba en Sarajevo, y a pesar de la destrucción total de sus equipos e instalaciones, al día siguiente del incendio circuló como de costumbre y aunque los ejemplares se vendieron al doble de su precio, la edición se agotó en manos de lectores que apenas si tenían el dinero suficiente para comprar pan. ¿Y cómo se explica que un periódico pueda llegar a ser más necesario que el pan?, le pregunté a Zlatko. El me respondió con la misma seguridad con que se formulan los axiomas o las verdades rubricadas por la experiencia: ‘Porque en las crisis la gente puede vivir sin pan, pero no sin esperanza’.”

Hoy en particular me he acordado de esa bella anécdota, hoy que he estado preguntándome durante todo el día ¿qué esperanza podemos mantener cuando amanecimos con la noticia de que mientras en todo México gritábamos al unísono ‘Viva México’, tronábamos cohetes, arrojábamos serpentinas y rememorábamos la Independencia, unos terroristas aventaron granadas contra ciudadanos comunes que festejaban la fiesta patria más importante que tenemos?  ¿Dónde cabe la esperanza después de que escuchamos la crónica de la niña que, herida en la plaza de Morelia, seguía sosteniendo su globo blanco, rodeada de los cadáveres de sus familiares? ¿Quién no está asustado? ¿Qué tenemos que hacer los periodistas?

Vuelvo a recordar a don Javier, ese maestro periodista y colombiano universal, quien en su cruzada por el periodismo que no roba la esperanza suele contar un ejemplo: que después del 11-S, cuando el terror invadió a los norteamericanos, el New York Times dedicó un número a delimitar los alcances de los atentados. Los reporteros de todas las áreas desde cultura hasta la deportiva pasando por la política habían preguntado a sus fuentes cuáles serían los daños reales en sus áreas causados por los atentados a las Torres Gemelas. Así, una vez que todos respondieron sacaron una edición que, al delimitar los daños, ayudaba a recuperar la confianza de los ciudadanos.

¿Cómo delimitar la violencia? ¿Cómo hacerle frente al terror? ¿Qué tenemos que hacer los reporteros? Yo misma no lo sé pero no quiero dejar de intentar respuestas. Supongo que los reporteros de asuntos judiciales tienen que cumplir con su trabajo, narrar los episodios violentos y desentrañarlos. ¿Y el resto, qué podemos hacer? Supongo que seguir visualizando los temas a los que estamos dedicados (del área que sean), porque el estruendo de una sola noticia, por terrible que sea, no debe llenar los noticieros.  

Además creo que debemos escarvar a fondo en las mismas noticias terribles para ponerlas en contexto y delimitar sus alcances. Confiando en que lo que resulta también es noticia.

¿Cambiaría algo si te dijeran que sólo en Río de Janeiro han asesinado a más personas este año que en todo México? ¿O, como publicó Milenio, que mueren más mexicanos de tuberculosis que por los ajustes de cuentas del narcotràfico? ¿O que México no está entre los países latinoamericanos más violentos según el último ranking internacional? ¿O que en Palermo hubo todo un movimiento ciudadano que se opuso a las mafias que ejecutaban, cortaban cabezas, ponían bombas, habían comprado al poder y parecían invencibles? ¿O que este mismo terror, con sus matices, ya se vivió en Colombia, donde encontraron la forma para mantener a raya a los narcotraficantes?

Sé que la nota es la nota, que las notas periodísticas sólo reflejan la realidad, y que los periodistas somos el espejo. Pero, ¿qué tipo de espejo queremos ser? ¿Un espejo que inmoviliza a los ciudadanos, que roba la esperanza?

Este comentario surge de la indignación que siento por el terror que se vive y de la urgente tarea que tenemos de seguir haciendo la vida normal, de evitar que el miedo nos paralice, para no ceder más espacios ciudadanos.

 

¿El antìdoto contra la violencia es promover desde los medios la legalidad?

In Periodismo buscasoluciones, Sin categoría on Septiembre 15, 2008 at 1:18 am

En estos momentos en los que la violencia salió del clóset y se instalò en las calles de todo el país, pareciera que los periodistas no podemos hacer màs que dos tipos de periodismo.

El periodismo de reacciòn: contar los muertos, anunciar cada nuevo rècord en el ejecutòmetro, hurgar en el historial de las de las bandas delictivas que –desde el si no pueden renuncien- “destapa” cada 3 dìas el gobierno, cronicar cómo huele el paraje donde fueron encontrados los últimos ultimados, reconstruir cómo pudo haber sido ejecutado el ejecutado o secuestrado el secuestrado, reproducir el discurso de guerra contra el mal del Presidente y hasta el que los narcos imprimen (ya sin faltas de ortografìa) en sus mantas.

(Si el medio de comunicaciòn da un paso más allà, cosa que rara vez se ve, puede hurgar en la relaciòn que tenìan los mafiosos y con los funcionarios. O tambièn puede pedirle a sus reporteros que se disfracen de policìas y pongan un retèn para comprobar en vivo y en directo que cualquiera puede colocar un retèn y de paso puede enseñarle a los que quieren ser malos dònde pueden adquirir los uniformes policiacos (lo vi, no es broma))

Pareciera que el otro periodismo posible es el histèrico: llenar los noticieros de sangre y de gritos histèricos que señalan que el paìs se nos fue de las manos, que la ùnica ley que vale es la de las mafias, que todos los funcionarios deben renunciar (¿y a quièn ponemos?) y que urge aplicar la pena de muerte para castigar a secuestradores, asesinos y violadores (aunque al implantar esa pena estaremos amputando a muchas familias mexicanas porque en este paìs la mayorìa de los asesinos de mujeres son sus propias parejas, los principales secuestradores de niños son los padres que se quedaron sin la tutela y los violadores son papàs, tìos, abuelos, hermanos). Esta modalidad indica llenar las noticias con encajuelados, enteipados, encobijados, descabezados, torturados, calcinados, ejecutados, asfixiados, desmembrados hasta salpicar de sangre la cara del lector, radioescucha o televidente y provocar que èste tambièn desee refugiarse en Texas, se esconda debajo de las cobijas o se acostumbre.

¿A què viene este rollo? A que el jueves estuve en un desayuno organizado por la Fundación Prensa y Democracia con Roy Godson, director del Proyecto Cultura de la Legalidad que pretende fomentar una cultura en apoyo del Estado de Derecho, y donde lo escuchè hablar sobre còmo los periodistas podemos hacer frente a la ola de violencia.

Nos presentò un video que mostraba còmo en los 80, los ciudadanos italianos, algunas organizaciones, polìticos y jueces, en trabajo conjunto, le pusieron el alto a la mafia de Palermo que aventaba tambièn cabezas y ponìa bombas, en un momento en el que la corrupciòn desbordaba el excusado y era un modus vivendi.

 A grandes rasgos, Godson planteaba que en esta salpicadera de corrupciòn, violencia y desesperanza los medios de comunicaciòn pueden colaborar para cambiar las cosas y pueden tambièn ganar dinero y pùblico si aplican, de manera atractiva, esta receta:

1. Identificar en las notas dònde està el problema de la ruptura de la legalidad, tanto en las instituciones del gobierno como en la sociedad (en los dos planos para que el ciudadano vea que tambièn dando mordida al trànsito o superando los lìmites de la velocidad se rompe la legalidad);

2. Exaltar a las personas que sì respetan las leyes y han hecho bien las cosas, para que el ciudadano comùn sienta que sì se puede vivir en la legalidad, que no està solo. O sea, prestarle atenciòn a los buenos de la historia, hacerle publicidad a las personas que hacen bien las cosas, a los hèroes (yo pensaba en las muchas señoras Wallace y las doñas Emerencianas que debe haber por ahì) 

3. Educar a la gente sobre las frustraciones y obstàculos que van a encontrar a partir de este viaje de la legalidad. Prepararlos sobre las dificultades que habrà en el camino y el largo tiempo que se tardarà en conseguirlo.

Salì del desayuno llena de preguntas. ¿Serà que en Mèxico los periodistas tambièn podemos encontrar hèroes? ¿Y si despuès resulta que los hèroes eran malos encubiertos? ¿Identificando que està mal el juez que deja libres a los secuestradores y el conductor que ofrece mordida al trànsito se ayudarà a contener la corrupciòn? ¿Llamando mafiosos a los mafiosos la gente dejarà de tolerar a los narcos aunque antes haya aceptado que fueran sus vecinos y que sus hijos estudien en la misma escuela? ¿Indicando los nombres de los narcopolìticos nos libraremos de ellos? ¿Los periodistas asumiremos sin resistencia el papel de educadores? ¿En esta lucha quiènes son los buenos y quiènes los malos? ¿El civismo vende?

Muchas preguntas, pero, al menos, recobrè la esperanza de que hay varios caminos posibles para rescatar a la prensa del atascadero de sangre sin sentido en que està metida y que le nubla el cerebro. 

Historias de la frontera sur (Marco)

In Bitácora, Sin categoría on Septiembre 9, 2008 at 10:44 pm

Se llama Marco Justino Ricardo Antonio y es un papá hondureño de 22 años. Hoy debería de estar en Estados Unidos mas no está allá. La semana pasada iba montado sobre el lomo del tren en el que viajan los migrantes más pobres de entre los pobres, los que tienen que completar tramos a pie y ayunan forzadamente todo el trayecto. A la altura de Palenque varios “maras” se subieron a la caja donde viajaba y, uno a uno, aventaron a los tripulantes originales.

Las ruedas del tren le arrancaron media pierna izquierda y sus sueños. A una joven le mutilaron las dos.

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El oficio de templar el alma

In Bitácora on Septiembre 8, 2008 at 6:56 pm

 Las bocas que alimentar son muchas y el maíz escasea. Ha llegado el momento. Todos en casa lo saben. El varón que queda en la familia enrrolla sus triques, cruza ilegalmente la frontera de la que le han hablado tanto sus primos, busca un cuartito en la ciudad y comparte la renta hacinado con otros de su mismo pueblo.

Es hora de trabajar para mandar remesas a casa y mantener a los que quedaron atrás. De hoy en delante ayunará de comida casera y caminará 12 horas exactas por la calle. Cargará una caja que le dobla la espalda cargada de chicles y golosinas o de ungüentos para los zapatos. Mutilará sus recuerdos para no llorar por soledad.

Sufrirá lo que sufre cualquier paisano que cruza a Estados Unidos, aunque estos migrantes aquí descritos son niños, son indígenas, son guatemaltecos, son indocumentados y viven en México. Trabajan sobre el asfalto de Tapachula desde los siete años y hasta las 11 de la noche, extrañando a mamá, moqueando en los rincones porque no está cerca, imaginando qué estarán haciendo sus hermanos, tiritando del frío que llevan en el alma hasta que aprenden a templarlo y a equilibrar el espinazo para sostener correctamente la caja de dulces que ofrecen a otros niños y que no pueden comerse ellos.

 

 

 

 

 

Vivir en la basura

In Bitácora, Sin categoría on Septiembre 7, 2008 at 8:47 am

Estudié en una universidad que fue construida a un lado de un basurero. Cada vez que llovía nos llegaba el tufo a podrido y basura mojada. Todo el invierno, el olor era pestilente. Un día quise entrar a entrevistar a los pepenadores pero no lo conseguí. Al poco tiempo toda la gente que vivía de los desperdicios fue expulsada, los basurales aplanados y donde antes hedía fue construido, a ritmo voraz, toda la exclusiva zona de Santa Fe. Después lo más cercano que estuve de la basura fue leyendo el pestilente reportaje de Alma Guillermoprieto sobre las mafias de los pepenadores, tan parecidos al corporativismo priista y al país.  Recuerdo que una noche, en una cena, escuché decir a Alma que estando con los pepenadores entendió que tendría que aguantarse las náuseas y pizcar basura como ellos para entender lo que era trabajar en la inmundicia. Si no lo hubiera hecho, el reportaje hubiera sido una pieza de laboratorio ascéptica y no un sucio fragmento de la vida.

Ayer estuve en el basurero de Tapachula. Vi a cientos de personas quie peleaban con los zopilotes por los desperdicios. Mis pies se enterraron en un fango olor a podrido compuesto por basura fermentada. El administrador del basural, un hombre al que le molesta que los pepenadores son indígenas guatemaltecos, me dijo orgulloso que desde hace unos meses prohíbe el paso a los niños y las mujeres embarazadas o lactantes. Dijo que ya habían podido “erradicar” a tanto niño y niña que se colaba para trabajar en los basurales. Y, a simple vista, su afirmación parecía cierta.

Las mamás y los niños ya no trabajan en el basurero. Ya no ganan 25 pesos por espurgar entre lo desechable. Ahora sólo viven sobre la basura, la tienen en su patio, en el paisaje, como masa entre los dedos de los pies. Ahora sólo usan el agua de un río que arrastra desperdicios, duermen sobre colchones no-reciclables y huelen un aire podrido. Ahora sólo usan ropa marca basural y tienen sus casas tapizadas de moscas vivas que salen en estampida y cambian de lugar a cada respiro fuerte. Ahora ya no ganan nada de la basura, sólo la tragan, la respiran, la transpiran, la acumulan, los embarra, los infecta, les saca granos, les provoca diarreas y vómitos y náuseas y los mata. Pero, a quién le preocupa.  

 

Cuidado, niños trabajando

In Bitácora on Septiembre 6, 2008 at 1:32 am

‘Kidzandia’ es un parque de diversiones donde los niños juegan a ser grandes. Ahí mis sobrinos jugaron a abrir una cuenta de banco en HSBC, se convirtieron en empleados de Marinela y uniformados con sus batas azules prepararon gansitos, disciplinados pintaron casas con pinturas Comex, nerviosos transportaron dinero vestidos como empleados del Servicio Panamericano y hasta arreglaron cables sueltos de Telmex… En esa ciudad infantil dominada por las marcas un empleado vestido de payaso le arrebató a mi sobrino de cuatro años los fajos de billetes falsos que transportaba a una bóveda, y le robó de golpe la seguridad de andar en la calle, le mostró lo que es la delincuencia, lo hizo llorar y le quitó la inocencia.

Hoy llegué a Tapachula, Chiapas, y vi a cientos de niños y niñas guatemaltecos trabajando de verdad. No pagaron 175 pesos para entrar a ‘Kidzandia’ para vivir la experiencia de ser adultos porque ellos, desde que llegaron a México, se quedaron sin infancia. Son ejércitos de infantes que caminan por las calles y venden chiclets Canel’s o cigarros Marlboro, o quienes en las fincas cercanas pizcan café gourmet y dejan empeñada su infancia en la tienda de raya del patrón, o quienes en el basurero municipal pepenan latas de Coca-Cola y desperdicios a los que ya no se les ven las marcas. Lo hacen de día y de noche. Ahora mismo, bajo el aguacero que inunda las calles, pasada la media noche, se alcanzan a ver sus siluetas de “canguritos”, con su cajita colgada al pecho mientras esperan bajo la lluvia a que alguien se acerque a comparles algo. Lo que sea.

 

 

Un ejército contra las minas

In General on Agosto 10, 2008 at 9:40 am

Bajo la tierra que rodea a sus casas o a todo su pueblo, en vez e cebollas o tomates, están enterrados estos “soldados” asesinos. Dispersos en la malza hay objetos de metal que los niños confunden con bates de béisbol, pero resultan ser explosivos y matar. En los caminos las señalizaciones son rojas y tienen rotuladas calaveras blancas. Es la alerta para impedir el paso a los lugares donde hay minas antipersonales.
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UN EJERCITO DE NIÑOS VS. LAS MINAS

In Crónicas y reportajes on Agosto 10, 2008 at 9:40 am

Bajo la tierra que rodea a sus casas y a todo su pueblo, en vez de cebollas y tomates, están enterrados estos “soldados” asesinos. Dispersos en la maleza hay objetos de metal que los niños nicaragüenses confunden con bates de béisbol, pero resultan ser explosivos y matar. En los caminos las señalizaciones son rojas y tienen rotuladas calaveras blancas. Es la alerta para impedir el paso a los lugares donde hay minas antipersonales.
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EL DRAMA DE EPIFANIO LABRA (ASUNTO DE USOS Y COSTUMBRES)

In General on Marzo 4, 2008 at 6:12 am

En las comunidades mixtecas que viven en la sierra que comparten Oaxaca y Guerrero, los matrimonios son negociados en una transacción comercial, llamada dote, en la que la novia no interviene. El precio por una esposa puede ser de 25 litros de aguardiente o hasta de 50 mil pesos, y se pueden tener tantas mujeres como se pueda pagar y mantener

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EL DRAMA DE EPIFANIO LABRA (Un malentendido por usos y costumbres)

In Crónicas y reportajes on Marzo 4, 2008 at 6:12 am

En las comunidades mixtecas que viven en la sierra que comparten Oaxaca y Guerrero, los matrimonios son negociados en una transacción comercial, llamada dote, en la que la novia no interviene. El precio por una esposa puede ser de 25 litros de aguardiente o hasta de 50 mil pesos, y se pueden tener tantas mujeres como se pueda pagar y mantener

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LA CIUDAD DE LOS NIÑOS SOLOS

In General on Enero 25, 2008 at 2:43 am

Ejércitos de niños y niñas caminan entre tolvaneras de arena gruesa que se levantan en las colonias donde aparecen cuerpos de mujeres asesinadas. Se les ve en parques de cemento grafitteado; vagando con pandillas de adultos; mirando la calle a través de la ventana de la casa donde los dejaron encerrados; jugando fútbol hasta que anochece; caminando por el centro desconcertados porque hace poco estaban en Veracruz o Estados Unidos, o, solitas, caminando entre dunas para llegar a la tienda.
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