Periodista Social

Archivo de Octubre 2008

Periodismo Preventivo: aplíquese en tiempo de crisis

In Periodismo buscasoluciones, Sin categoría on Octubre 31, 2008 at 10:09 am

Son tres españoles que van viajando por el mundo predicando lo que ellos llaman “Periodismo Preventivo”. Hace 2 semanas vinieron a México a explicar su teoría (tan necesaria estos días) y mostrar cómo podemos llevarla a la práctica. El diagnótico que dieron, según mis apuntes, fue: Las notas periodísticas que vemos o leemos o transmitimos pocas veces nos acercan a la realidad, carecen de rigor, no constratan fuentes, tienen sesgo político, traen información incompleta y no especifican origen del problema ni el contexto ni su temporalidad.

Asi las cosas, vemos cómo los conflictos, los prejuicios y la intolerancia son potenciados por los medios de comunicación. Cómo se informa de las personas migrantes como ilegales y como problema, de las personas seropositvas como sidosas, de los conflictos como si no hubiera solución. Los 3 españoles y varias generacions de alumnos y alumnas que han formado creen que en toda guerra y en todo escenario de crisis (institucional, ambiental,  social, humanitaria, de derechos humanos) es posible informar de una manera distinta para potenciar la paz y los caminos de resolución de los conflictos. Y esa posibilidad es ese Periodismo Preventivo.

Pero, ¿de qué va esa disciplina? De cambiar el angular con el que vemos y procesamos las noticias. En lugar de visibilizar en nuestras notas únicamente a los actores de la crisis, hay que potenciar al máximo en nuestra información a los actores que están proponiendo soluciones no violentas a las crisis locales actuales. O seam de informar para provocar un cambio social.

Así, Javier Bernabé, el maestro e iniciador y sistematizador de esta disciplina nos decía: “Si hago sólo un reportaje de denuncia, doy un paso, si hago periodismo preventivo y además de denunciar la situación le incluyo contexto y además digo quién y cómo está solucionando esto” podemos ayudar a construir –desde nuestro oficio– una mejor sociedad.

 

Sobre censuras y autocensuras

In Periodismo buscasoluciones, Sin categoría on Octubre 21, 2008 at 1:38 am

“…Ese día, los narcos ’levantaron’ a todos los reporteros que cubren la fuente judicial en Torreón… Desde entonces tuve que dejar de cubrir esos asuntos, y en el periódico me pidieron que me desapareciera unos días… Llegaron a la redacción, era una periodista que trabaja para ellos, me advirtió diplomáticamente que no me meta en más problemas… Vi cuando el director de ese diario tamaulipeco hablaba con el capo local y le pedía que se calmara, que lo tomara con gracia, que no le hiciera nada a su reportera… Ese reportero ya sabía desde antes que querían matar al jefe de la policía porque era de ellos… Estuvieron varios días en el hospital, muy graves, por la golpiza que les dieron por tomar la foto de los policías de Juárez tomando unas cervezas en la calle con los narcos, en el periódico no se publicó nada, todos andaban asustados… Cuando estaba tomando las fotos de los cadáveres de Badiraguato llegaron los sicarios a ver si habían quedado todos bien muertos… Tuvimos que sacarlo del país porque estaba amenazado… A los reporteros que ’se portan mal’ los ’levantan’, los llevan a una casa, los desnudan, los cuelgan, les pegan con una tabla hasta que aprendan la lección; los dejan marcados, y por eso ya nadie quiere hablar… La de Morelia fue igualita a la granada que aventaron a mi periódico y después de eso lo cerraron…”   

Esos diálogos sueltos son pláticas comunes entre el gremio durante los últimos años. Todos conocemos a un periodista amenazado de muerte, exiliado o golpeado. Todas las redacciones han recibido llamadas, amenazas, avisos.

La situación de los periodistas mexicanos está más que documentada. Sobra decir que es el país donde más riesgo corren los periodistas, después de Irak. Informes como el del Centro de Periodismo y Ética Pública (CEPET) dan cuenta de esa realidad que se ha vuelto cotidiana.

En estos valientes reportes leemos que, como consecuencia directa de las tácticas de terror que aplican las mafias y ante la desconfianza que pesa sobre las autoridades estatales y federales –posiblemente vinculadas con el crimen organizado–, los periodistas y sus empresas han optado por la autocensura.

“Las amenazas, ‘levantones’ (subir a un vehículo a una persona de la que no vuelve a saberse o a la que se amenaza y libera más tarde), los secuestros y extorsiones se han convertido en algo común. Los ‘tableados’ aumentaron, son reporteros que fueron llevados a un lugar dehabitado y castigados severamente a tablazos en el cuero por publicar historias incómodas para los maleantes. Si anterioremente algunos medios estabana acostumbrados a no publicar críticas al gobierno por los convenios publicitarios, ahora lo han dejado de hacer por las amenazas a los reporteros y a las salas de redacción”, informe anual Cepet, 15.

En algunas regiones del país, las empresas no divulgan la información relacionado con las bandas del narcotráfico o existen acuerdos para firmar las notas como “especiales”, “de la redacción” o “del staff” para no arriesgar a sus autores.

Sin embargo, al escuchar o leer testimonios como estos me queda la duda. ¿Debemos seguir hablando de que medios y periodistas mexicanos nos autocensuramos para protegernos? Si tenemos miedo a sufrir ataques por publicar información, ¿no es eso censura? ¿Por qué no llamamos las cosas por su nombre y visibilizamos a los culpables del bloqueo informativo y la irresponsabilidad de las autoridades? 

Todavía hay muchas cosas por hacer y por discutir y por lograr en cuanto a garantizar la seguridad para realizar la profesión. Algún día (ojalá) podamos dejar de un lado egos e indiferencia y organizarnos para crear estrategias capaces de salvar la vida de los colegas en riesgo y para ‘proteger’ a la información.

Mientras eso pasa sólo se me ocurre compartirles este manual colombiano que encontré, de la Federación Internacional de Prensa, que da algunos tips sobre cómo realizar coberturas peligrosas y aprender a cuidarnos

 

La crónica más completa sobre la miseria

In Periodismo buscasoluciones, Sin categoría on Octubre 19, 2008 at 9:45 pm

En 1947, el médico-escritor-funcionario-activista-especialista-brasileño Josué de Castro se quejaba de la falta de bibliografía sobre el hambre.

En su libro “Geografía del Hambre” escribió que si se hiciera un estudio comparativo del hambre con otras calamidades sociales que azotan al mundo –llámese guerras, pestes o epidemias— verificaríamos, más de una vez, que la menos debatida, la menos conocida en sus causas y efectos, es precisamente el hambre.

Afirmaba que por cada mil publicaciones referentes a los problemas de la guerra, se cuenta con una sobre el hambre, pese a que los estragos producidos por esta última calamidad son mayores que los de las guerras y epidemias juntas.

Este experto escribió una crónica durísima y bellísima, titulada ”El ciclo del cangrejo”,  en la que aborda la desgracia del hambre y traduce a los lectores el drama de los habitantes de los manglares que conoció en su infancia. Narra la situación de hombres, mujeres y niños que sufren para encontrar qué comer. El relato me estremece, y creo yo que es un ejemplo perfecto de una crónica breve, completa y poética, que explica causas y consecuencias del hambre, que toca explicaciones biológicas, sociales, políticas; el ciclo completo de la miseria.

Ayudada por mi amiga Jacquie, lo traduje como pude del portugués, pero esta versión se entiende.

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Los héroes del periodismo local

In Periodismo buscasoluciones on Octubre 13, 2008 at 12:19 am

En su visita a México de la semana pasada, María Teresa Ronderos rememoraba la ceremonia de premiación del año pasado del Premio Semana-Petrobras al periodismo regional “El País contado desde las regiones” y se emocionaba al grado de sentir que la piel se le hacía chinita.

Ella contó que gracias a una donación de Petrobras, en la revista Semana de Colombia decidieron crear un premio que no galardonara a los mismos de siempre, a las vacas sagradas, a los periodistas que trabajan para las grandes cadenas ni a puro reportero bogotano, como pasa generalmente en los premios nacionales de periodismo en Colombia (cualquier parecido con México es mera coincidencia); éste premio sería para los chiquitos, para los reporteros que son amenazados de muerte pero no tienen dónde exhiliarse, los que tienen que verse diariamente la cara con los corruptos que denuncian en sus notas, los que ganan nada, exponen su vida y no tienen reconocimientos.

En Semana pusieron manos a la obra, buscaron aval del PNUD y de la Fundación Konrad Adenauer, pidieron a periodistas extranjeros de trayectoria reconocida que fueran jurados, y lanzaron la convocatoria inventando categorías novedosas que permitían igualdad de oportunidades:

*Mejor cubrimiento a un proceso regional *Mejor repotaje de prensa escrita o internet *Aporte original en radio *Mejor columna o blogger *Mejor reportaje o crónica en tele *Mejor fotografía *Mejor medio comunitario *Premio al coraje de un periodista
Los jueces tuvieron en sus escritorios más de 700 trabajos periodísticos que olían a sudor, al periodismo que se hace con las uñas y mucho esfuerzo, que camina sobre terrenos lodosos y aborda la Colombia real. Y cuando contaba eso, María Teresa volvía a conmoverse.

Del archivo histórico de Semana.com recopilé algunas notas que reflexionan sobre lo que resultó de esa experiencia que este año está por repetirse: “(el premio es para) incentivar a estos periodistas anónimos que libran a diario sus silenciosas batallas, como reporteros encargados de contar las otras historias que reflejan la identidad y la cotidianidad de sus lugares de origen (…) Más de 700 trabajos pusieron a los miembros de este jurado a re-pensar algunas de sus definiciones de la buena práctica periodística. Con tal frecuencia y torrente fueron aflorando entre los envíos el coraje para afrontar la adversidad o la indiferencia, la innovación para dejar atrás la escasez o la censura, el esclarecimiento para ir más allá de la investigación y la denuncia. (…) La distinción busca resaltar el valor y la calidad del trabajo de los periodistas regionales, cuya labor es muchas veces peligrosa y poco recompensada”

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A todos nos cargó el payaso

In Periodismo buscasoluciones, Sin categoría on Octubre 11, 2008 at 2:30 pm

Hoy murió el periódico más joven, divertido y creativo que teníamos en el DF: EL CENTRO. El tabloide de la mirada fresca y desenfadada que intentaba convertirse en el periódico de referencia sobre esta ciudad capital. Murió justo en su edición número 583, después de múltiples complicaciones en su corta vida (recortes de personal, cambios de estrategia y de alineación, compactación de páginas, subcontratación de empleados, cambio de director, muchos damnificados en el camino, etc).

El diagnóstico oficial indica que es la primera víctima de la crisis económica global. No soportó al incremento de más de 30% del precio del papel. O, al menos, eso es lo que informan los propios editores en la edición del último día. Habrá que esperar un tiempo para saber si sólo fue eso, si hay otras lecturas sobre su cierre, si hay otros aprendizajes.

Con su muerte todos los ciudadanos resultamos afectados. Nos quedamos con menos voces, menos miradas, menos inteligencias que nos expliquen la realidad. Este día perdimos un color, un sonido, una trinchera. Read the rest of this entry »

¿Nos quedaremos mirando? (Estrategias para cubrir la violencia, desde otros sitios)

In Periodismo buscasoluciones, Sin categoría on Octubre 9, 2008 at 11:50 pm

Llevábamos varias preguntas de plato fuerte para el desayuno. “¿Cómo construir temas sociales en este contexto de violencia desatada? ¿Qué temas podemos aportar las y los periodistas sociales cuando los muertos y los ajustes de cuentas entre narcos acaparan los titulares? ¿Hay alguna agenda alterna, pero vinculada, que podamos aportar? ¿Cómo podemos alumbrar otros sitios que no estamos viendo? ¿Hay alguna manera de dar un paso atrás y contar desde ese lugar? ¿O nos tenemos que conformar con mirar los destrozos?”

La batería de preguntas la dirigimos a nuestra invitada de lujo, la maestra colombiana de periodismo, María Teresa Ronderos. Ella, sencilla y experta, comenzó a responder nuestras dudas con una reflexión: “En nuestras notas los ciudadanos que padecen la violencia siempre salen como víctimas, siempre llorando, siempre los representamos tristes, sin ideas, sin opciones, sin derechos, sin poder. Nunca les preguntamos ‘¿qué cree que pueda hacerse?, ¿dónde siente que le están fallando? ¿cómo resolvería usted este problema?’ No hemos contado las historias de superación, de coraje, de derechos que empoderan a la gente”.

Con esta primera sacudida comenzó la charla de más de 3 horas que una veintena de perodistas mexicanas (19 mujeres, 1 hombre) tuvimos hoy con Ronderos. Estas son algunas de las notas que tomé (y que me di la licencia de aderezar) de esta entrañable charla que nos da muchas pistas para reportear:

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La Red de Periodistas de a Pie

In Periodismo buscasoluciones on Octubre 7, 2008 at 11:39 pm

Hace dos años y medio regresé a México de mi viaje por Sudamérica, en el que recorrí las redacciones de varios países y charlé con muchos colegas (corresponsales, fijos, freelances, cronistas, itinerantes, jefes, famosos, desconocidos, ilusionados, desencantados, líderes o apáticos) sobre los “secretos” de una buena pieza periodística y cómo desde el periodismo podríamos transformar la realidad. A mi vuelta traía muchas inquietudes y la mente llena de ideas.

Meses después, en marzo de 2006 varias colegas y yo que durante años hemos cubierto las mismas conferencias (asuntos de pobreza, derechos humanos, migración, ecología) coincidimos en un restaurante cerca de La Alameda. En la charla comenzamos a quejarnos de lo de siempre: “nuestros diarios están plagados de notas políticas (hoy pasaron la estafeta a las policiacas)… los temas sociales no son prioridad… es frustrante… los editores no entienden nuestra información… qué está fallando”.

Recuerdo que yo comencé a platicarles sobre las iniciativas de periodistas que conocí durante mi viaje. De esa comida, sin saberlo nacería la Red de Periodistas Sociales, aunque su nombre formal es la “Red de Periodistas de a Pie”.
Hoy, la Red la conformamos 87 periodistas en la ciudad de México que trabajamos en periódicos, revistas y algunas radiodifusoras; la abrumadora mayoría somos mujeres y cubrimos los asuntos que denominamos “sociales”, aunque pensamos que el periodismo social es cuestión del enfoque que da el reportero para abordar cualquier tipo de noticia.
Tenemos en común que somos reporteras y reporteros de calle y que nuestras notas pocas veces logran ser los titulares de los medios de comunicación (las ejecuciones y declaraciones de los políticos acaparan esos espacios mientras que asuntos como la pobreza ya no son considerados anomalías).
La información que hemos optado por cubrir –-que habla del ciudadano común y de la realidad del país– es poco comprendida en muchas redacciones y repele a algunos lectores; nosotros la consideramos indispensable y urgente para la construcción de la democracia y nos sentimos preocupados de que esté fuera de la agenda política.
Desde hace dos años estamos sacando tiempo de nuestros días de descanso y lo dedicamos a pensar cómo cambiar esta situación y a diseñar estrategias para ganar espacios en los medios de comunicación para la información que cubrimos.  Lo mismo nos juntamos los domingos en la mañana en restaurantes ubicados junto a parques (habría que ver a las que son mamás echando ojo a sus hijos y planeando próximos talleres) o entre semana después del trabajo diario, hasta pasadas la media noche, en cualquier casa, bar o café.  Donde se pueda, como se pueda.
Aunque somos de distintos medios (y seguimos siendo competencia) tenemos una misma carta de navegación: buscar dimensión social en cualquier tipo de suceso noticioso; enfocar la información desde la perspectiva de los derechos humanos y tratarla a profundidad; sabernos corresponsables de la construcción de ciudadanía y confíar en que la realidad puede ser cambiada a través de la denuncia y la propuesta de soluciones. Si alguien saca un buen reportaje, si en su medio le dan un buen espacio, es satisfactorio para todos.
Nuestro método para ganar espacios es capacitarnos para mejorar nuestro quehacer periodístico y reunirnos para reflexionar sobre cómo hacer una cobertura de calidad de los temas de interés público.
Con ese afán hemos organizado distintas actividades; por ejemplo tuvimos un desayuno para fundamentar la esperanza en los alcances de nuestra profesión con el maestro colombiano Javier Darío Restrepo y otro con María Teresa Ronderos para profesionalizar nuestra cobertura; una charla sobre derechos humanos en épocas de militarización con una experta de la ONU; un taller de narrativa con Juan Villoro; un diplomado de políticas sociales con Clara Jusidman y su equipo; así como distintos talleres sobre temas tan específicos como los “trucos” de los que se valen los funcionarios para esconder los resultados de los programas sociales, la cobertura responsable de temas de infancia o cómo sacarle provecho a la ley de transparencia y acceso a la información pública.
La Red es un sueño colectivo sostenido del entusiasmo de quienes la integramos y es también la forma que encontramos para aportar, desde nuestra profesión, un granito de arena para hacer de ésta una sociedad más justa.

La importancia de los blogs ante la censura: Caso desalojo en Chinkultic

In Periodismo buscasoluciones, Sin categoría on Octubre 6, 2008 at 1:09 am

Los diarios chiapanecos se autocensuraron, pero no los reporteros. La noticia de los seis indígenas asesinados el 3 de octubre durante el desalojo policiaco de los campesinos que cobraban la entrada a las ruinas arqueológicas de Chinkultic no ocupó primeras planas y, salvo dos casos, fue minimizado en interiores.

Al día siguiente de la matanza, los diarios locales se comportaron de manera vergonzosa y mostraron su sumisión al gobernador del Estado con sus encabezados:

Diario de Chiapas: Premio Nacional a joven chiapaneca; Cuarto Poder: Emite declaratoria de emergencia: SG; La Voz del Sureste: Turismo , prioridad para el desarrollo: SG; Noticias: Embellecimiento de TGZ: Sabines; El Heraldo de Chiapas: Bajo agua 4 comunidades de Juárez, seguirán lluvias ; ES!: En camino más acciones para tender migrantes; Péndulo de Chiapas: Inauguran obra de iluminación escénica del centro de Tuxtla; Expreso Chiapas: Clausura Profepa obra que afectaban a Montes Azules ; Chiapas Hoy: Chiapas se consolida.

Los comentarios entre los reporteros, según narra el periodista Isaín Mandujano, eran desoladores.

No vale la pena arriesgar el pellejo en un operativo así, para qué si luego ni te pelan la nota.
–Si te la publican, la manipulan toda.
–Mi nota nunca la ví, lo que sí publicaron fue la versión oficial, la versión del gobierno.
–Por vez primera cubro un operativo policiaco violento, donde todo parecía guerra: balazos, garrotazos, pedradas. Me lucí haciendo la nota, luego no vi nada de mi trabajo en mi medio.

Pero los censores no pudieron cumplir con su cometido. Esta vez no pudieron simular que no había pasado nada, ni enterrar cadáveres en fosas clandestinas, ni fabricar indígenas culpables, ni exculpar a sus policías por los excesos de la fuerza. Porque no pudieron callar a los comunicadores.

Ante los primeros indicios del bloqueo informativo, los combativos blogs de dos reporteros chiapanecos ya daban la versión no-oficial que desmentía que los agresivos campesinos habían matado policías. Su información estaba potenciada con las notas de sus compañeros censurados, con fotos comunes, testimonios, crónicas, videos… y hasta las fotos de los policías que participaron en el operativo.

La evidencia fue avasallante. Las fotos de los cuerpos agujerados de los campesinos muertos resultaron ser la mejor prueba de la mentira oficial. Los reporteros chiapanecos nos pusieron el ejemplo a todos.

Dos de estos blogs combativos http://escrutiniopublico.blogspot.com/ y http://diariomeridiano90.blogspot.com, en los que me basé para armar este comentario, parecen un engranaje listo para evadir la censura en este y varios otros casos.

La tecnología que muchas veces a los reporteros nos abruma (porque al mismo tiempo tienes que escribir tu nota, tienes que mandarla al on-line en tiempo real, tienes que tomar video y editarlo, tienes que armar tu guión para tele y grabar tu voz, tienes que pasar la información a radio y ‘espotear’ tus audios…) en casos como éste juega a nuestro favor (para no sentirnos frustrados por la información que reporteamos y no nos publicaron) y a favor de los ciudadanos.

Así, la denuncia que íbamos a hacer se convierte en una triple denuncia: la noticia primera, la censura a la que fue sometida y la evidencia de que los dueños de la prensa prefirieron sus privilegios en lugar de respetar el derecho ciudadano a la información. ¡Bien por esta!

 

El ejemplo del periodismo Siciliano ante la violencia

In Bitácora, Periodismo buscasoluciones, Sin categoría on Octubre 5, 2008 at 2:12 pm

EL EJEMPLO DEL PERIODISMO SICILIANO ANTE LA VIOLENCIA

En estos días en que los periodistas mexicanos nos estamos preguntando cómo se cubre este nuevo fenómeno de la violencia generalizada, qué papel nos toca jugar en medio de esta carnicería (además de informar puntualmente lo que ocurre) y qué podemos hacer extra además de dar malas noticias si nuestra intención no es infundir más terror, y varias veces he escuchado mencionar al Giornale di Sicilia.
La historia va así: En la década pasada en la que las Mafias sicilianas se apropiaron de mentes, calles, leyes, jueces, política, reglas del juego, lealtades, y que sembraban bombas, cabezas y terror, los ciudadanos se quedaron indefensos y sin autoestima.
“Después de los atentados de 1992 en la ciudad de Palermo, cuando Cosa Nostra mató a los jueces Giovanni Falcone y Paolo Borselino, la lucha social de este país dio un giro y en consecuencia, comenzó también a tener otras dimensiones de lucha (…) la gente se sumió en una reflexión sobre lo que debían hacer, pues las organizaciones aisladas no podían contra ‘el monstruo’ del crimen organizado”, relata mi amiga periodista Cynthia Rodríguez, desde Italia para Excélsior.
“Fue así que en 1995 nació Libera que hoy en Italia agrupa a alrededor de mil 400 organizaciones civiles de todo el país, que sin perder su identidad y su razón de lucha –pues hay desde asociaciones de comerciantes, ambientalistas, empresarios, católicos, laicos, etc.– se coordinan para combatir la violencia, la ilegalidad, la corrupción y las ‘complacencias’” (mediante proyectos culturales, educativos, políticos y sociales diveros).
Lo más difícil de combatir era “la cultura mafiosa” –le dijo a la reportera uno de los protagonistas–, “aquella de los favores, aquella de pretender una serie de atenciones en manera no legal, aquella de la mentalidad, este es el rol que la sociedad responsable debe tener”.
En este asunto, según lo que encontré en Internet, jugó un papel crucial el diario Giornale Di Sicilia, que, además de cubrir las investigaciones policiacas y los juicios contra funcionarios y empresas coludidos con los criminales, ayudó a recuperar la confianza de los habitantes de la región en su poder como ciudadanos.
¿Cómo fue? Creando una sección para niños y adolescentes denominada Cronaca in
Classe
donde se publican diariamente entrevistas de los estudiantes a personalidades públicas o
artículos donde les plantean exigencias o preocupaciones, abordan problemas como la Mafia o la criminalidad, esbozan soluciones o se las piden a los funcionarios. Con base a las preocupaciones de los niños y niñas, los funcionarios tienen actuar y articular respuestas.

“Cuando los ciudadanos empezaron a ver su niños interesados en la recuperación de su ciudad, empapados de proyectos de investigación sobre sus raíces, y deseosos de conocer la esencia misma de su gentilicio; el sentimiento hacia la ciudad se asimiló al sentimiento que tenían de su propia casa (…) Incluso hasta llegaron a ver a la mafia, no como un icono de Sicilia, sino como un fenómeno ajeno a ella”.

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Si el mensajero está mal, el mensaje llegará distorsionado

In Bitácora on Octubre 4, 2008 at 7:35 pm

Hoy recibí invitación para asistir a un foro más de periodistas. La semana antepasada fue para discutir la federalización de los delitos contra periodistas, la anterior fue para articular la defensa del gremio ante tanto “periodicidio”, esta próxima será para recibir capacitación sobre cómo defendernos al cubrir situaciones peligrosas.
Ninguna, por lo visto, tratará sobre cómo defendernos ante las violaciones laborales. La necesidad más básica, urgente, generalizada y primaria de todas.
¿Por qué esa renuencia a considerar que, como bien lo señala la Federación Internacional de Prensa (FIP), las violaciones a los derechos laborales de los periodistas son violaciones a la libertad de expresión?
Ahora que las organizaciones internacionales están preocupadas por la situación de los periodistas mexicanos, ¿por qué no aprovechan para incluir en su agenda el tema del mejoramiento de las condiciones en las que realizamos la profesión?
Ahora que hay tanta efervesencia de los movimientos ciudadanos (a los que se unieron políticos y líderes de opinión) en defensa al derecho a la información, ¿por qué no vigilamos también las condiciones de trabajo en la que desarrollan su trabajo los periodistas? Ahora que se proponer la creación de un observatorio que vigile los contenidos que difunden los medios de comunicación, ¿por qué no vigilamos también que los trabajadores de la prensa tengan unas condiciones decentes de trabajo para desarrollar su labor?
¿Por qué las fundaciones, organizaciones y ONG dedicados al mejoramiento de la prensa mexicana callan ante las condiciones en las que realizamos el oficio? ¿No les parece evidente que la calidad informativa tiene una relación intima con la situación laboral de los periodistas, o por qué el silencio? ¿Para no incomodar? ¿A quiénes?
Debemos estar conscientes de que, si el mensajero está mal, el mensaje llegará distorsionado. Si muchos reporteros reciben 50 pesos por nota publicada o son obligados a firmar contratos en blanco o son subregistrados ante el IMSS, ¿qué clase de información van a transmitir? Si muchos tienen varios trabajos a la vez o tienen miedo de perder su trabajo o ser asesinados por tocar intereses, o si no tienen lo necesario para mantener a sus familias, ¿qué tan objetivas, libres y desinteresada serán las noticias que difundan? ¿De qué calidad van a ser? (Basta leer el perfil del freelance mexicano que hizo la Fundación Rory Peck)
Ya sé, varios dirán que así es el mercado de la oferta y la demanda. Que ni modo, si un periodista quiere recibir 50 pesos por nota, muy su problema. Pero no estamos hablando de un obrero que fabrique zapatos o de un ejecutivo bancario (que también tienen derechos), estamos hablando de trabajadores que tienen como materia prima para elaborar su trabajo un Bien Público y estratégico: La Información. La información no es asunto de privados, es un bien de todos.
Tenemos que entender que sin condiciones justas de trabajo es imposible hablar de independencia editorial y de libertad de prensa. Y que si decimos que la prensa tiene un rol fundamental en la construcción de la democracia, es obvio que un periodismo real y de calidad sólo puede asegurarse a través de decentes condiciones de trabajo.

Ni un periodista menos…

In Periodismo buscasoluciones, Sin categoría on Octubre 4, 2008 at 7:33 pm

Resulta que a los señores asesinos no les gustó que el periodista estuviera colgando unas mantas en las que exigía a los ciudadanos reaccionar ante tanto secuestro. De varios plomazos lo mataron. Dicen en Tabasco que ser activista de la paz fue el delito de Alejandro Zenón Fonseca Estrada por el que encontró la pena de muerte el pasado 23 de septiembre.
En el ejecutómetro de periodistas mexicanos, él es el ejecutado número 39 desde el 2000 a la fecha.
El problema de su muerte es que los periodistas no hemos hecho un escándalo por su muerte, ni hemos cuestionado al Estado porque ha sido omiso en su labor de defender la vida de los periodistas (como lo marcan los convenios internacionales que ha firmado) ni porque sólo han sido resueltos tres de estos crímenes y el resto se mantienen impunes.
Lo que más indigna con la muerte de Alejandro Zenón, además de la intolerancia de los señores sicarios, es que su muerte ya no indigna. Es constatar que ya nos acostumbramos a los asesinatos de colegas. Es saber que, más allá de las notas informativas sobre el crimen y los reportes internacionales, somos un gremio mezquino, incapaz de ponerse de acuerdo en tener un teléfono rojo y un mecanismo para reaccionar al unísono y salir a las calles a exigir garantías para nuestro trabajo y para revisar de cerca las investigaciones policiacas. Pero, de todo esto, quizás lo que más me indigna es que nosotros matamos dos veces a nuestros compañeros asesinados. Le matamos el honor, la imagen, la trayectoria, la posibilidad de acceder a la justicia al sacar la conclusión –irresponsable y descomprometida– de que matan sólo a quienes han tenido tratos con los mafiosos. Y eso no se vale.

La importancia de pertenecer a una red

In Bitácora on Octubre 4, 2008 at 7:32 pm

Recibí la llamada de una amiga reportera que se encontraba desolada. La mayoría de los temas que propone sobre derechos humanos (la fuente que cubre) se los bloquean en su redacción. Reportaje que entrega, reportaje que no ve la luz.
Ella es una buena profesionista: reportea antes que nadie los excesos que ha cometido el ejército en su lucha contra el narcotráfico; está enterada al momento de las salvajadas policiacas que comenten contra los migrantes y está al día de las grillas entre las comisiones de derechos humanos, el gobierno y los organismos internacionales. Pero sus jefes siempre le dicen que sus textos no están fundamentados.
El día que me llamó ella se cuestionaba si realmente servía para ser periodista. Si no habría errado su vocación. No era la primera vez que la veía así, abatida, con dudas vocacionales.
Le pedí que me enseñara sus textos para leerlos (siempre que me ha ocurrido lo mismo que a ella pido segundas y terceras opiniones para detectar mis errores y hacer un mejor trabajo).
Al checarlos vi que sus notas eran impecables. Como se las habían rechazado tantas veces, ya se había convertido una experta en documentar –con fotos, documentos, videos, expedientes, entrevistas– los hechos. Las notas estaban equilibradas, tenían la versión de la parte acusada. Cumplían los requisitos de una información de calidad.
Analizamos el contexto en el que reporteó esas informaciones, la relación que mantiene con sus editores y jefes inmediatos, los negocios que tiene la empresa en la que trabaja, las empresas que sostienen la publicidad, el tipo de notas que en su redacción rechazan y las notas que sí le publican. Fue fácil llegar a la conclusión de que en su empresa protegen a las corporaciones gubernamentales de las que ella debe informar. Pero nadie le había dicho que había una orden para no “tocarlas”.
Ejemplos como este se repiten en todos lados. Son el pan de cada día en las redacciones de México y de todo el mundo. Todas les empresas periodísticas defienden intereses pero hay algunas que están tan endeudadas de favores que hacen imposible el derecho a la información. Y los y las reporteros que desconocen estas redes de intereses, terminan creyendo que son culpables de que su información no aparezca y muchos, frustrados, cuelgan la profesión o caen en la desesperanza. Con el paso del tiempo, ellos mismos se censuran.
En casos como estos es recomendable crear una red con otros colegas –de adentro de la propia redacción o externos– que tengan habilidades para analizar la coyuntura, que no tengan pena para decirte si la nota fue mala o desequilibrada, que sepan del oficio y sus entuertos, que no conviertan las sesiones en lamentos contra los “malos editores”, que mantengan como confidencial lo que platican entre ustedes, que estén interesados en la construcción de un buen periodismo y tengan la conviccción de que sí puede hacerse.
Si actuamos como islas terminaremos derrotados por el cansancio y la frustración. Si entre varias islas formamos redes, buscamos nuestros “pared ideológicos” podremos intentar, al menos, cambiar las cosas sin que la realidad nos avasalle.

La enseñanza de nuestros abuelos “muckrakers”

In Periodismo buscasoluciones on Octubre 4, 2008 at 7:24 pm

Me encantan los tìtulos de dos libros del maestro brasileño Paulo Freire porque me parecen un reto de vida: “Pedagogìa de la indignación” y “Pedagogìa de la esperanza”. Siempre he pensado que los periodistas debemos de aprender a renovar la indignación, para no volvernos cínicos ante lo inhumano, y que a la par debemos estar esperanzados de que las cosas pueden cambiar, y que nosotros, con nuestro trabajo, podemos colaborar con ello.
El panorama del periodismo mexicano no parece traer buenas noticias, y los yacimientos de esperanza parecen escasos. En todos lados vemos recortes de personal, subempleo, anulación de contratos laborales, desempleo, outsourcing, más trabajo por menos sueldo, censura, “levantones” de reporteros, cerrazón informativa gubernamental. En todas las reuniones recientes que he tenido con periodistas nos cenamos con noticias que indigestan y quitan el sueño.
Cuando creo que el periodismo es una tarea imposible, busco libros sobre los ‘muckrakers’ y las historias que leo sobre esa generación de periodistas gringos, a quienes considero mis abuelitos, me ayudan a renovar la esperanza.
La mayorìa de los “muckrakers” (o rastrilladores de basura) vivieron a principios del siglo pasado; el presidente Roosevelt los bautizò con ese nombre porque le molestaba que sólo estuvieran mirando hacia abajo, escarvando en la basura, y que no vieran las grandezas de Estados Unidos ni hablaran de las cosas buenas. Así, los tachó de anti-patriotas (¿les suena conocido?).
En los momentos en que los “rastrillabasura” aparecieron en escena, crecía aceleradamente la economía norteamericana, los grandes consorcios se consolidaban, la gente se sentía feliz por la bonanza económica… y nadie se peguntaba los costos que este crecimiento desmesurado tenía ni quiénes eran los perdedores. Sólo los muckrakers.
Así, uno de ellos trabajó por meses en la empacadora de carne más famosa, y reveló las condiciones de explotaciòn laboral y de insalubridad en el proceso industrial. Otro revelò cómo los sobornos y la corrupciòn eran el mecanismo que regulaba las relaciones entre los grandes empresarios y los funcionarios de gobierno. Alguno se fue a vivir con los indigentes y revelò que no vivìan en la calle por gusto, sino porque habìan sido excluidos del mercado. La historia que más me emociona es la de Ida Tarbell, la reportera que durante 8 años investigò la vida de Rockefeller y la manera en que la Standard Oil Company se habìa echo el emporio petrolero màs importante. Ella revelò cómo este magnate no tuvo escrùpulos para hacer quebrar a pequeños productores de petròleo y sumir en la pobreza a regiones enteras; cómo sobornó a los manejadores de las vías del tren para que lo beneficiaran por cada barril de petróleo transportado; cómo compró polìticos y jueces para que las reglas del juego se hicieran a su favor. Gracias a su reportaje aparecido en varias partes se abriò una investigaciòn judicial que terminò por desmembrar la compañìa y que sentò las bases de las leyes antimonopolio.
Los “muckrakers” con sus reportajes consiguieron que se crearan otras leyes como la de la sanidad de los alimentos o que se enujuiciaran a polìticos o empresarios corruptos.
Lo que más me emociona de sus vidas es que la mayoría publicaba en revistas o publicaciones marginales, algunos de ellos a travès de pasquines de circulación marginal pagados por sus propios bolsillos.
La mayorìa habìan sido corridos de periòdicos como el NYT o ni siquiera habìan sido aceptados en las grandes redacciones. Muchos de ellos tenìan otros trabajos que les servían para financiarse sus reportajes de investigación.
Cada vez que leo sus historias fundamento mi esperanza. No sé si en este momento se pueda hacer un verdadero periodismo de investigación en los grandes medios, pero sé que hay opciones. Y nuestros abuelitos y abuelitas rastrilladores de basura hace un siglo nos pusieron el ejemplo.