Periodista Social

Sobre censuras y autocensuras

In Periodismo buscasoluciones, Sin categoría on Octubre 21, 2008 at 1:38 am

“…Ese día, los narcos ’levantaron’ a todos los reporteros que cubren la fuente judicial en Torreón… Desde entonces tuve que dejar de cubrir esos asuntos, y en el periódico me pidieron que me desapareciera unos días… Llegaron a la redacción, era una periodista que trabaja para ellos, me advirtió diplomáticamente que no me meta en más problemas… Vi cuando el director de ese diario tamaulipeco hablaba con el capo local y le pedía que se calmara, que lo tomara con gracia, que no le hiciera nada a su reportera… Ese reportero ya sabía desde antes que querían matar al jefe de la policía porque era de ellos… Estuvieron varios días en el hospital, muy graves, por la golpiza que les dieron por tomar la foto de los policías de Juárez tomando unas cervezas en la calle con los narcos, en el periódico no se publicó nada, todos andaban asustados… Cuando estaba tomando las fotos de los cadáveres de Badiraguato llegaron los sicarios a ver si habían quedado todos bien muertos… Tuvimos que sacarlo del país porque estaba amenazado… A los reporteros que ’se portan mal’ los ’levantan’, los llevan a una casa, los desnudan, los cuelgan, les pegan con una tabla hasta que aprendan la lección; los dejan marcados, y por eso ya nadie quiere hablar… La de Morelia fue igualita a la granada que aventaron a mi periódico y después de eso lo cerraron…”   

Esos diálogos sueltos son pláticas comunes entre el gremio durante los últimos años. Todos conocemos a un periodista amenazado de muerte, exiliado o golpeado. Todas las redacciones han recibido llamadas, amenazas, avisos.

La situación de los periodistas mexicanos está más que documentada. Sobra decir que es el país donde más riesgo corren los periodistas, después de Irak. Informes como el del Centro de Periodismo y Ética Pública (CEPET) dan cuenta de esa realidad que se ha vuelto cotidiana.

En estos valientes reportes leemos que, como consecuencia directa de las tácticas de terror que aplican las mafias y ante la desconfianza que pesa sobre las autoridades estatales y federales –posiblemente vinculadas con el crimen organizado–, los periodistas y sus empresas han optado por la autocensura.

“Las amenazas, ‘levantones’ (subir a un vehículo a una persona de la que no vuelve a saberse o a la que se amenaza y libera más tarde), los secuestros y extorsiones se han convertido en algo común. Los ‘tableados’ aumentaron, son reporteros que fueron llevados a un lugar dehabitado y castigados severamente a tablazos en el cuero por publicar historias incómodas para los maleantes. Si anterioremente algunos medios estabana acostumbrados a no publicar críticas al gobierno por los convenios publicitarios, ahora lo han dejado de hacer por las amenazas a los reporteros y a las salas de redacción”, informe anual Cepet, 15.

En algunas regiones del país, las empresas no divulgan la información relacionado con las bandas del narcotráfico o existen acuerdos para firmar las notas como “especiales”, “de la redacción” o “del staff” para no arriesgar a sus autores.

Sin embargo, al escuchar o leer testimonios como estos me queda la duda. ¿Debemos seguir hablando de que medios y periodistas mexicanos nos autocensuramos para protegernos? Si tenemos miedo a sufrir ataques por publicar información, ¿no es eso censura? ¿Por qué no llamamos las cosas por su nombre y visibilizamos a los culpables del bloqueo informativo y la irresponsabilidad de las autoridades? 

Todavía hay muchas cosas por hacer y por discutir y por lograr en cuanto a garantizar la seguridad para realizar la profesión. Algún día (ojalá) podamos dejar de un lado egos e indiferencia y organizarnos para crear estrategias capaces de salvar la vida de los colegas en riesgo y para ‘proteger’ a la información.

Mientras eso pasa sólo se me ocurre compartirles este manual colombiano que encontré, de la Federación Internacional de Prensa, que da algunos tips sobre cómo realizar coberturas peligrosas y aprender a cuidarnos

 

  1. Si el gobierno está con los narcos y los narcos son intocables por ese hecho entonces lo primero es ir contra el gobierno. Y cuestiones que los periodistas creen que deben informar entre la población son ya conocidas, el hecho es que las autoridades no hacen nada.

    Creo debe haber una replanteación de prioridades, si ser una estrella anti narco o bien un revoltoso contra el gobierno. Pero no hay que creerse especial por ninguna de las dos, ser periodista es una elección y no un mérito.