Periodista Social

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Welcome to Michoacan

In Crónicas y reportajes, Sin categoría on Noviembre 11, 2008 at 6:27 pm

LA PIEDAD, Mich.- Por 13 años, doña Guadalupe Garnica pidió a Dios que la Migra atrapara a su hija María, a su yerno José y a sus nietos, y los regresara a México. El pasado 24 de diciembre le concedió el milagro, aunque no al pie de la letra: a ellos nadie tuvo que expulsarlos; abandonaron Arizona, apanicados por las nuevas leyes antiinmigrantes.

María y sus cinco hijos llevan menos de un mes en México, en casa de la emocionada abuela Lupita, y el futuro ya deja ver varias cuarteaduras. Jennifer, la chiquita de seis años, llora cuando va a la escuela y sus estudios aquí no son gratuitos. A Carolina, la quinceañera, no la aceptaron en clases por falta de papeles. Marco dejará truncada la prepa por el miedo que le da no recordar cómo se escribe en español. Julio enmudeció y planea retornar a Arizona. José Luis, el mayor, no encuentra trabajo y ni siquiera puede arar la milpa del abuelo porque el ejido vendió todo a una inmobiliaria.

Ese es el panorama actual de los Trujillo Menchaca, una familia de mexicanos criados en la moderna ciudad de Phoenix, entre malls y freeways, que estrenan vida en La Piedad, Michoacán, la capital del cerdo, los dulces de cajeta y los rebozos.  Read the rest of this entry »

Periodismo Preventivo: aplíquese en tiempo de crisis

In Periodismo buscasoluciones, Sin categoría on Octubre 31, 2008 at 10:09 am

Son tres españoles que van viajando por el mundo predicando lo que ellos llaman “Periodismo Preventivo”. Hace 2 semanas vinieron a México a explicar su teoría (tan necesaria estos días) y mostrar cómo podemos llevarla a la práctica. El diagnótico que dieron, según mis apuntes, fue: Las notas periodísticas que vemos o leemos o transmitimos pocas veces nos acercan a la realidad, carecen de rigor, no constratan fuentes, tienen sesgo político, traen información incompleta y no especifican origen del problema ni el contexto ni su temporalidad.

Asi las cosas, vemos cómo los conflictos, los prejuicios y la intolerancia son potenciados por los medios de comunicación. Cómo se informa de las personas migrantes como ilegales y como problema, de las personas seropositvas como sidosas, de los conflictos como si no hubiera solución. Los 3 españoles y varias generacions de alumnos y alumnas que han formado creen que en toda guerra y en todo escenario de crisis (institucional, ambiental,  social, humanitaria, de derechos humanos) es posible informar de una manera distinta para potenciar la paz y los caminos de resolución de los conflictos. Y esa posibilidad es ese Periodismo Preventivo.

Pero, ¿de qué va esa disciplina? De cambiar el angular con el que vemos y procesamos las noticias. En lugar de visibilizar en nuestras notas únicamente a los actores de la crisis, hay que potenciar al máximo en nuestra información a los actores que están proponiendo soluciones no violentas a las crisis locales actuales. O seam de informar para provocar un cambio social.

Así, Javier Bernabé, el maestro e iniciador y sistematizador de esta disciplina nos decía: “Si hago sólo un reportaje de denuncia, doy un paso, si hago periodismo preventivo y además de denunciar la situación le incluyo contexto y además digo quién y cómo está solucionando esto” podemos ayudar a construir –desde nuestro oficio– una mejor sociedad.

 

Sobre censuras y autocensuras

In Periodismo buscasoluciones, Sin categoría on Octubre 21, 2008 at 1:38 am

“…Ese día, los narcos ’levantaron’ a todos los reporteros que cubren la fuente judicial en Torreón… Desde entonces tuve que dejar de cubrir esos asuntos, y en el periódico me pidieron que me desapareciera unos días… Llegaron a la redacción, era una periodista que trabaja para ellos, me advirtió diplomáticamente que no me meta en más problemas… Vi cuando el director de ese diario tamaulipeco hablaba con el capo local y le pedía que se calmara, que lo tomara con gracia, que no le hiciera nada a su reportera… Ese reportero ya sabía desde antes que querían matar al jefe de la policía porque era de ellos… Estuvieron varios días en el hospital, muy graves, por la golpiza que les dieron por tomar la foto de los policías de Juárez tomando unas cervezas en la calle con los narcos, en el periódico no se publicó nada, todos andaban asustados… Cuando estaba tomando las fotos de los cadáveres de Badiraguato llegaron los sicarios a ver si habían quedado todos bien muertos… Tuvimos que sacarlo del país porque estaba amenazado… A los reporteros que ’se portan mal’ los ’levantan’, los llevan a una casa, los desnudan, los cuelgan, les pegan con una tabla hasta que aprendan la lección; los dejan marcados, y por eso ya nadie quiere hablar… La de Morelia fue igualita a la granada que aventaron a mi periódico y después de eso lo cerraron…”   

Esos diálogos sueltos son pláticas comunes entre el gremio durante los últimos años. Todos conocemos a un periodista amenazado de muerte, exiliado o golpeado. Todas las redacciones han recibido llamadas, amenazas, avisos.

La situación de los periodistas mexicanos está más que documentada. Sobra decir que es el país donde más riesgo corren los periodistas, después de Irak. Informes como el del Centro de Periodismo y Ética Pública (CEPET) dan cuenta de esa realidad que se ha vuelto cotidiana.

En estos valientes reportes leemos que, como consecuencia directa de las tácticas de terror que aplican las mafias y ante la desconfianza que pesa sobre las autoridades estatales y federales –posiblemente vinculadas con el crimen organizado–, los periodistas y sus empresas han optado por la autocensura.

“Las amenazas, ‘levantones’ (subir a un vehículo a una persona de la que no vuelve a saberse o a la que se amenaza y libera más tarde), los secuestros y extorsiones se han convertido en algo común. Los ‘tableados’ aumentaron, son reporteros que fueron llevados a un lugar dehabitado y castigados severamente a tablazos en el cuero por publicar historias incómodas para los maleantes. Si anterioremente algunos medios estabana acostumbrados a no publicar críticas al gobierno por los convenios publicitarios, ahora lo han dejado de hacer por las amenazas a los reporteros y a las salas de redacción”, informe anual Cepet, 15.

En algunas regiones del país, las empresas no divulgan la información relacionado con las bandas del narcotráfico o existen acuerdos para firmar las notas como “especiales”, “de la redacción” o “del staff” para no arriesgar a sus autores.

Sin embargo, al escuchar o leer testimonios como estos me queda la duda. ¿Debemos seguir hablando de que medios y periodistas mexicanos nos autocensuramos para protegernos? Si tenemos miedo a sufrir ataques por publicar información, ¿no es eso censura? ¿Por qué no llamamos las cosas por su nombre y visibilizamos a los culpables del bloqueo informativo y la irresponsabilidad de las autoridades? 

Todavía hay muchas cosas por hacer y por discutir y por lograr en cuanto a garantizar la seguridad para realizar la profesión. Algún día (ojalá) podamos dejar de un lado egos e indiferencia y organizarnos para crear estrategias capaces de salvar la vida de los colegas en riesgo y para ‘proteger’ a la información.

Mientras eso pasa sólo se me ocurre compartirles este manual colombiano que encontré, de la Federación Internacional de Prensa, que da algunos tips sobre cómo realizar coberturas peligrosas y aprender a cuidarnos

 

La crónica más completa sobre la miseria

In Periodismo buscasoluciones, Sin categoría on Octubre 19, 2008 at 9:45 pm

En 1947, el médico-escritor-funcionario-activista-especialista-brasileño Josué de Castro se quejaba de la falta de bibliografía sobre el hambre.

En su libro “Geografía del Hambre” escribió que si se hiciera un estudio comparativo del hambre con otras calamidades sociales que azotan al mundo –llámese guerras, pestes o epidemias— verificaríamos, más de una vez, que la menos debatida, la menos conocida en sus causas y efectos, es precisamente el hambre.

Afirmaba que por cada mil publicaciones referentes a los problemas de la guerra, se cuenta con una sobre el hambre, pese a que los estragos producidos por esta última calamidad son mayores que los de las guerras y epidemias juntas.

Este experto escribió una crónica durísima y bellísima, titulada ”El ciclo del cangrejo”,  en la que aborda la desgracia del hambre y traduce a los lectores el drama de los habitantes de los manglares que conoció en su infancia. Narra la situación de hombres, mujeres y niños que sufren para encontrar qué comer. El relato me estremece, y creo yo que es un ejemplo perfecto de una crónica breve, completa y poética, que explica causas y consecuencias del hambre, que toca explicaciones biológicas, sociales, políticas; el ciclo completo de la miseria.

Ayudada por mi amiga Jacquie, lo traduje como pude del portugués, pero esta versión se entiende.

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A todos nos cargó el payaso

In Periodismo buscasoluciones, Sin categoría on Octubre 11, 2008 at 2:30 pm

Hoy murió el periódico más joven, divertido y creativo que teníamos en el DF: EL CENTRO. El tabloide de la mirada fresca y desenfadada que intentaba convertirse en el periódico de referencia sobre esta ciudad capital. Murió justo en su edición número 583, después de múltiples complicaciones en su corta vida (recortes de personal, cambios de estrategia y de alineación, compactación de páginas, subcontratación de empleados, cambio de director, muchos damnificados en el camino, etc).

El diagnóstico oficial indica que es la primera víctima de la crisis económica global. No soportó al incremento de más de 30% del precio del papel. O, al menos, eso es lo que informan los propios editores en la edición del último día. Habrá que esperar un tiempo para saber si sólo fue eso, si hay otras lecturas sobre su cierre, si hay otros aprendizajes.

Con su muerte todos los ciudadanos resultamos afectados. Nos quedamos con menos voces, menos miradas, menos inteligencias que nos expliquen la realidad. Este día perdimos un color, un sonido, una trinchera. Read the rest of this entry »

¿Nos quedaremos mirando? (Estrategias para cubrir la violencia, desde otros sitios)

In Periodismo buscasoluciones, Sin categoría on Octubre 9, 2008 at 11:50 pm

Llevábamos varias preguntas de plato fuerte para el desayuno. “¿Cómo construir temas sociales en este contexto de violencia desatada? ¿Qué temas podemos aportar las y los periodistas sociales cuando los muertos y los ajustes de cuentas entre narcos acaparan los titulares? ¿Hay alguna agenda alterna, pero vinculada, que podamos aportar? ¿Cómo podemos alumbrar otros sitios que no estamos viendo? ¿Hay alguna manera de dar un paso atrás y contar desde ese lugar? ¿O nos tenemos que conformar con mirar los destrozos?”

La batería de preguntas la dirigimos a nuestra invitada de lujo, la maestra colombiana de periodismo, María Teresa Ronderos. Ella, sencilla y experta, comenzó a responder nuestras dudas con una reflexión: “En nuestras notas los ciudadanos que padecen la violencia siempre salen como víctimas, siempre llorando, siempre los representamos tristes, sin ideas, sin opciones, sin derechos, sin poder. Nunca les preguntamos ‘¿qué cree que pueda hacerse?, ¿dónde siente que le están fallando? ¿cómo resolvería usted este problema?’ No hemos contado las historias de superación, de coraje, de derechos que empoderan a la gente”.

Con esta primera sacudida comenzó la charla de más de 3 horas que una veintena de perodistas mexicanas (19 mujeres, 1 hombre) tuvimos hoy con Ronderos. Estas son algunas de las notas que tomé (y que me di la licencia de aderezar) de esta entrañable charla que nos da muchas pistas para reportear:

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La importancia de los blogs ante la censura: Caso desalojo en Chinkultic

In Periodismo buscasoluciones, Sin categoría on Octubre 6, 2008 at 1:09 am

Los diarios chiapanecos se autocensuraron, pero no los reporteros. La noticia de los seis indígenas asesinados el 3 de octubre durante el desalojo policiaco de los campesinos que cobraban la entrada a las ruinas arqueológicas de Chinkultic no ocupó primeras planas y, salvo dos casos, fue minimizado en interiores.

Al día siguiente de la matanza, los diarios locales se comportaron de manera vergonzosa y mostraron su sumisión al gobernador del Estado con sus encabezados:

Diario de Chiapas: Premio Nacional a joven chiapaneca; Cuarto Poder: Emite declaratoria de emergencia: SG; La Voz del Sureste: Turismo , prioridad para el desarrollo: SG; Noticias: Embellecimiento de TGZ: Sabines; El Heraldo de Chiapas: Bajo agua 4 comunidades de Juárez, seguirán lluvias ; ES!: En camino más acciones para tender migrantes; Péndulo de Chiapas: Inauguran obra de iluminación escénica del centro de Tuxtla; Expreso Chiapas: Clausura Profepa obra que afectaban a Montes Azules ; Chiapas Hoy: Chiapas se consolida.

Los comentarios entre los reporteros, según narra el periodista Isaín Mandujano, eran desoladores.

No vale la pena arriesgar el pellejo en un operativo así, para qué si luego ni te pelan la nota.
–Si te la publican, la manipulan toda.
–Mi nota nunca la ví, lo que sí publicaron fue la versión oficial, la versión del gobierno.
–Por vez primera cubro un operativo policiaco violento, donde todo parecía guerra: balazos, garrotazos, pedradas. Me lucí haciendo la nota, luego no vi nada de mi trabajo en mi medio.

Pero los censores no pudieron cumplir con su cometido. Esta vez no pudieron simular que no había pasado nada, ni enterrar cadáveres en fosas clandestinas, ni fabricar indígenas culpables, ni exculpar a sus policías por los excesos de la fuerza. Porque no pudieron callar a los comunicadores.

Ante los primeros indicios del bloqueo informativo, los combativos blogs de dos reporteros chiapanecos ya daban la versión no-oficial que desmentía que los agresivos campesinos habían matado policías. Su información estaba potenciada con las notas de sus compañeros censurados, con fotos comunes, testimonios, crónicas, videos… y hasta las fotos de los policías que participaron en el operativo.

La evidencia fue avasallante. Las fotos de los cuerpos agujerados de los campesinos muertos resultaron ser la mejor prueba de la mentira oficial. Los reporteros chiapanecos nos pusieron el ejemplo a todos.

Dos de estos blogs combativos http://escrutiniopublico.blogspot.com/ y http://diariomeridiano90.blogspot.com, en los que me basé para armar este comentario, parecen un engranaje listo para evadir la censura en este y varios otros casos.

La tecnología que muchas veces a los reporteros nos abruma (porque al mismo tiempo tienes que escribir tu nota, tienes que mandarla al on-line en tiempo real, tienes que tomar video y editarlo, tienes que armar tu guión para tele y grabar tu voz, tienes que pasar la información a radio y ‘espotear’ tus audios…) en casos como éste juega a nuestro favor (para no sentirnos frustrados por la información que reporteamos y no nos publicaron) y a favor de los ciudadanos.

Así, la denuncia que íbamos a hacer se convierte en una triple denuncia: la noticia primera, la censura a la que fue sometida y la evidencia de que los dueños de la prensa prefirieron sus privilegios en lugar de respetar el derecho ciudadano a la información. ¡Bien por esta!

 

El ejemplo del periodismo Siciliano ante la violencia

In Bitácora, Periodismo buscasoluciones, Sin categoría on Octubre 5, 2008 at 2:12 pm

EL EJEMPLO DEL PERIODISMO SICILIANO ANTE LA VIOLENCIA

En estos días en que los periodistas mexicanos nos estamos preguntando cómo se cubre este nuevo fenómeno de la violencia generalizada, qué papel nos toca jugar en medio de esta carnicería (además de informar puntualmente lo que ocurre) y qué podemos hacer extra además de dar malas noticias si nuestra intención no es infundir más terror, y varias veces he escuchado mencionar al Giornale di Sicilia.
La historia va así: En la década pasada en la que las Mafias sicilianas se apropiaron de mentes, calles, leyes, jueces, política, reglas del juego, lealtades, y que sembraban bombas, cabezas y terror, los ciudadanos se quedaron indefensos y sin autoestima.
“Después de los atentados de 1992 en la ciudad de Palermo, cuando Cosa Nostra mató a los jueces Giovanni Falcone y Paolo Borselino, la lucha social de este país dio un giro y en consecuencia, comenzó también a tener otras dimensiones de lucha (…) la gente se sumió en una reflexión sobre lo que debían hacer, pues las organizaciones aisladas no podían contra ‘el monstruo’ del crimen organizado”, relata mi amiga periodista Cynthia Rodríguez, desde Italia para Excélsior.
“Fue así que en 1995 nació Libera que hoy en Italia agrupa a alrededor de mil 400 organizaciones civiles de todo el país, que sin perder su identidad y su razón de lucha –pues hay desde asociaciones de comerciantes, ambientalistas, empresarios, católicos, laicos, etc.– se coordinan para combatir la violencia, la ilegalidad, la corrupción y las ‘complacencias’” (mediante proyectos culturales, educativos, políticos y sociales diveros).
Lo más difícil de combatir era “la cultura mafiosa” –le dijo a la reportera uno de los protagonistas–, “aquella de los favores, aquella de pretender una serie de atenciones en manera no legal, aquella de la mentalidad, este es el rol que la sociedad responsable debe tener”.
En este asunto, según lo que encontré en Internet, jugó un papel crucial el diario Giornale Di Sicilia, que, además de cubrir las investigaciones policiacas y los juicios contra funcionarios y empresas coludidos con los criminales, ayudó a recuperar la confianza de los habitantes de la región en su poder como ciudadanos.
¿Cómo fue? Creando una sección para niños y adolescentes denominada Cronaca in
Classe
donde se publican diariamente entrevistas de los estudiantes a personalidades públicas o
artículos donde les plantean exigencias o preocupaciones, abordan problemas como la Mafia o la criminalidad, esbozan soluciones o se las piden a los funcionarios. Con base a las preocupaciones de los niños y niñas, los funcionarios tienen actuar y articular respuestas.

“Cuando los ciudadanos empezaron a ver su niños interesados en la recuperación de su ciudad, empapados de proyectos de investigación sobre sus raíces, y deseosos de conocer la esencia misma de su gentilicio; el sentimiento hacia la ciudad se asimiló al sentimiento que tenían de su propia casa (…) Incluso hasta llegaron a ver a la mafia, no como un icono de Sicilia, sino como un fenómeno ajeno a ella”.

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Ni un periodista menos…

In Periodismo buscasoluciones, Sin categoría on Octubre 4, 2008 at 7:33 pm

Resulta que a los señores asesinos no les gustó que el periodista estuviera colgando unas mantas en las que exigía a los ciudadanos reaccionar ante tanto secuestro. De varios plomazos lo mataron. Dicen en Tabasco que ser activista de la paz fue el delito de Alejandro Zenón Fonseca Estrada por el que encontró la pena de muerte el pasado 23 de septiembre.
En el ejecutómetro de periodistas mexicanos, él es el ejecutado número 39 desde el 2000 a la fecha.
El problema de su muerte es que los periodistas no hemos hecho un escándalo por su muerte, ni hemos cuestionado al Estado porque ha sido omiso en su labor de defender la vida de los periodistas (como lo marcan los convenios internacionales que ha firmado) ni porque sólo han sido resueltos tres de estos crímenes y el resto se mantienen impunes.
Lo que más indigna con la muerte de Alejandro Zenón, además de la intolerancia de los señores sicarios, es que su muerte ya no indigna. Es constatar que ya nos acostumbramos a los asesinatos de colegas. Es saber que, más allá de las notas informativas sobre el crimen y los reportes internacionales, somos un gremio mezquino, incapaz de ponerse de acuerdo en tener un teléfono rojo y un mecanismo para reaccionar al unísono y salir a las calles a exigir garantías para nuestro trabajo y para revisar de cerca las investigaciones policiacas. Pero, de todo esto, quizás lo que más me indigna es que nosotros matamos dos veces a nuestros compañeros asesinados. Le matamos el honor, la imagen, la trayectoria, la posibilidad de acceder a la justicia al sacar la conclusión –irresponsable y descomprometida– de que matan sólo a quienes han tenido tratos con los mafiosos. Y eso no se vale.

La necesidad de limpiarnos el alma después de cubrir la violencia

In Periodismo buscasoluciones, Sin categoría on Septiembre 17, 2008 at 1:55 pm

En mi recorrido por Badiraguato, Sinaloa, conocí a un reportero local a quien, un día antes, le había tocado cubrir una noticia espeluznante: el hallazgo de la cabeza de un hombre enterrada encima de una cruz de hierro. La foto que mostraba el periódico era grotesca. Le pregunté qué había sentido al tomarla y comenzó a contarme lo difícil que fue acercarse para enfocar la cámara, las náuseas que sintió, las ganas que tuvo de no cubrir esa noticia, la resistencia que sentían los propios policías a acercarse a la escena del crimen, las pesadillas que tuvo esa noche.

Ahondamos más en el tema de las emociones. Él se considera un tipo rudo, cerebral y frío, acostumbrado a la nota roja y sangrienta, pero lo que ha visto últimamente ha rebasado sus límites. Tenía atorada en el alma otra noticia que le había tocado cubrir y de la que no había podido exorcizarse. 

“Unos sicarios balearon una camioneta para matar a un hombre, pero en la camioneta iban 4 niños. Cuando llegué descubrí que el hombre era mi vecino y los niños eran amiguitos de mi hija, y que ella podría haber estado adentro del auto agujerado porque siempre están juntos. Cuando me asomé vi los cuerpecitos y de pronto la niña de 4 años que juega con mi hija se movió debajo de los cadáveres de sus hermanos, gritó, y corrió afuera de la camioneta. Todos nos asustamos, nadie la ayudaba, yo no pude”, me dijo, palabras más, palabras menos.

Desde ese momento, el miedo le quedó prendido al alma.

Anécdotas como esas he escuchado muchas de boca de reporteros que cubren asuntos judiciales en todo el país. Les he escuchado hablar de los levantones que han sufrido, de amenazas de muerte, de granadas que impactaron en sus redacciones, de torturas a otros compañeros, de exilios forzados.

Ayer chateaba con un experimentado reportero michoacano que trataba de explicarme el trauma que le dejó haber presenciado el atentado que mató a 7 personas e hirió a más de 100, muchos de ellos niños.

Mientras conversábamos yo pensaba de qué manera podemos los periodistas limpiarnos el alma de las coberturas que se nos pegan a las entrañas, nos cierran la garganta, nos provocan pesadillas y que queremos a toda costa borrar de la memoria aunque terminamos archivándolas.

Esa misma pregunta nos la hacíamos cuatro años atrás la periodista peruana Jacquie Fowks y yo cuando nos conocimos en Brasil. Recuerdo que filosofamos por horas sobre la necesidad que tenemos de limpiar las emociones que nos quitan la capacidad de indignación, de esperanza, de sentir. En ese momento soñábamos en que en todas las redacciones se dispusiera de un servicio psicológico o una red de contención de colegas con la que pudiéramos desahogarnos o que los jefes de información estuvieran entrenados para supervisar a sus reporteros e intentar desatorar las emociones que cargan.

Meses después ella rastreó información al respecto sobre programas que sí atienden las emociones de los reporteros. Me informó que en Londres hubo un taller ’Emociones, Trauma y Buen Periodismo’ del Servicio Mundial de la BBC, el Centro Dart para Periodismo y Trauma de la Universidad Estatal de Washington, donde se señaló la necesidad de que en las empresas periodísticas se adquiera el hábito de atender los traumas de los periodistas.

Hoy intenté desarchivar esos correos porque su contenido me parece urgente. Las redacciones están llenas de periodistas con el alma rota, acostumbrados a la violencia, con el nudo en la garganta. Cada tanto necesitamos limpiarnos el alma. 

Aquí les dejo unos fragmentos de uno de los artículos de Jacquie que reflexiona “Ciberperiodismo: entre el tiempo y las emociones”:

“Creo apasionadamente que con más sentido de alerta, entrenamiento y apoyo hacia el impacto emocional que la violencia -y el solo hecho de ser un reportero- puede tener en nuestras vidas, podemos ser mejores periodistas y más sanos”, dijo Mark Brayne, editor regional para Europa de la BBC.

Gill Tudor, entrenador senior en periodismo de la agencia de noticias Reuters refirió cómo los periodistas en Gran Bretaña -y no sólo los hombres- están aún atados a una cultura machista que supone inmunidad ante el impacto emocional. Varios ponentes notaron que es el mismo tipo de cultura con el cual el Ejército, los cuerpos de bomberos y policía británicos están intentando romper.

“Los gerentes y editores deben convencerse que, así como es una buena práctica, es parte de sus mejores intereses comerciales darle apoyo a sus propios periodistas”, comentó Paul Eedle, un ex corresponsal de Reuters y veterano reportero de la Guerra civil de Líbano y la primera guerra del Golfo al inicio de los años 80.

La expositora Gabrielle Rifkind, una destacada psicoterapeuta del Instituto Análisis de Grupo (Londres), mencionó que la idea debe establecerse entre los periodistas, sus gerentes y editores: hablar sobre temas emocionales no va contra la cultura ni es un signo de debilidad, sino simplemente una ‘buena práctica’. No es el nivel de trauma el problema -añadió Rifkind-. “La cuestión es cómo se procesa el trauma, y por qué el propio sentido de alerta se convierte en importante. Expresó sus reservas con respecto a las llamadas ’soluciones rápidas’, y urgió a que se establezca una cultura de alfabetización emocional entre los periodistas.

Tips para reportear a profundidad

In Periodismo buscasoluciones, Sin categoría on Septiembre 17, 2008 at 12:46 pm

Recibí un comentario anónimo en el que se leía: “Hola soy reportera de un diario local… quisiera ayudar a través de las notas que realizo, pero estoy confundida.
En el diario donde laboro, tengo que entregar cierta cantidad de notas al día y en ocasiones no me alcanza el tiempo para profundizar en el tema. Estoy desorientada y no sé sí puedas recomendarme que hacer”.

Les comparto los tips que le di para intentar hacer un periodismo de profundidad a pesar de la premura del tiempo. Y si alguien tiene algún otros tips que les han funcionado los invito a compartirlos.

Yo recomiendo lo siguiente:
“Los reporteros tenemos que cubrir miles de cosas en un mismo día y no tenemos tiempo de profundizar, yo lo he padecido durante años, pero tenemos el deber de intentar hacerlo. Y muchas veces he constatado que sí se puede lograrlo.
A mí me han servido varias mañas:
1. Adelantarse a la agenda del día o los días siguientes. No sé si tú haces tu agenda o cubres fuentes fijas, pero si es así, y puedes controlar tu agenda entonces estás en condición de saber qué evento importante está próximo y documentarte antes para estar preparada (pedir entrevistas, leer del asunto, checar qué se ha publicado del tema…)
2. Armar un archivo. Si cubres más o menos los mismos temas, es indispenable armar un archivo con estudios, documentos, estadísticas, notas de otros, etc… para tener datos duros a la mano, al momento en que se da a conocer un hecho, con los que puedes contrastar o mejorar la información. También, si cuentas con un archivo de notas o un servicio de notas históricas de tu medio, puedes comparar lo que se había publicado antes sobre el tema y contrastar cómo ha evolucionado, y de ahí encontrar algún dato novedoso.
3. Contar con un directorio de expertos. Además de tener un archivo hay que tener un buen directoro de fuentes a las que se les puede llamar para que den una opinión sobre la información oficial que acabamos de cubrir, para poder contrastarla y darle más profundidad a la nota, matices y distintos puntos de vista.
4. Buscar ONG o expertos que trabajen el tema. Echa una mirada al directorio telefónico o googlea o llama a alguna ONG q pueda asesorarte sobre qué otra organización maneja el tema del cuál quieres hacer una nota exprés y llama para pedir una opinión.
5. Localiza las fuentes originales.Si la información de la que vas a hacer tu nota se basó en un estudio amplio, no te quedes sólo con las declaraciones del acto oficial, pide el estudio base y léelo y en el evento haz entrevistas a los funcionarios presentes, y desde tu redacción llama a alguna ONG que lo contraste y busca algún dato de contraste o contexto.
6.  Busca una historia viva. Aunque parece difícil ponerle rostro a las notas del día, buscar a alguien que viva en carne propia la sitación de la que reportaré, esto generalmente sí se puede. A la misma fuente que nos dio la información sobre la que haremos nuestra nota hay que pedirle que nos acerque a ejemplos o nos oriente dónde conseguirlos. O, muchas veces los ejemplos se consiguen por sentido común. Si no puedes acudir a entrevistar a las personas que viven esa situación, por falta de tiempo o porque viven lejos, hazlo por teléfono (claro, sólo si el tema se presta para ello).
7. Compárate con los otros. Siempre, todos los días, después de haber publicado lee a tu competencia y cómo resolvieron los reporteros la misma ifnormación, compara qué fuentes consultaron, qué ángulo le dio cada uno, qué “plus” le pusieron. Leyéndose en comparación de los otros, uno va educando la mirada y afinando ángulos. Y hay que leer mucho de cómo se aborda en otros países o ciudades ese mismo tema.
8. Convence a tus editores.Muchas veces, por la prisa, tenemos que entregar notas facturadas al momento, y nos quedamos con la sensación de que esa información daba para más. Para no frustrarnos y reconciliarnos con nosotros y ejercer responsablemente el oficio, podemos convencer a los editores (con argumentos informativos) de que nos den tiempo para hacer un especial más amplio del tema. Y, si nos dan luz verde, entonces podemos hacer un reportaje en el que profundicemos del tema. Asi podemos quedarnos tranquilos con nuestra conciencia. Si el editor no nos da luz verde, y pensamos que el tema realmente vale la pena, pues no queda otra mas que usar nuestro tiempo libre para armar un buen reportaje del tema en cuestión, y presentarlo (días, semanas o meses después) a nuestro jefe. Si es un buen reportaje, no lo va a rechazar y lo va a publicar. A
demás, de esa manera, nos vamos ganando su respeto y probablemente en próximas ocasiones nos de tiempo para realizar reportajes que propongamos  (Lee a Kapuscinski y cómo él resolvió ese problema) 
Esos son los tips que me vienen a la mente.Obviamente trabajamos bajo presión y no podemos abarcar los ocho puntos para hacer una nota del día, y mucho menos cuando tenemos que escribir o preparar varias notas.
Lo que yo propongo es que te enfoques en la que creas más importante, y en esa profundices. Y con el resto hagas lo que puedas hacer. También pienso que siempre se puede hacer mucho más de lo que generalmente se hace, y para eso hay que tener la intención de hacer la nota lo mejor posible: hay que llegar antes a los eventos y quedarse hasta después de que terminen para aprovechar y pedir documentos, hacer entrevistas más allá del chacaleo, profundizar en el tema con las personas presentes (activistas, académicos), pensar desde antes los distintos ángulos que podría tener el tema, googlear qué se ha publicado sobre el asunto, etc. Espero que te haya servido de algo mi respuesta”.

DELIMITAR LOS ALCANCES DE LA VIOLENCIA

In Bitácora, Periodismo buscasoluciones, Sin categoría on Septiembre 16, 2008 at 8:30 pm

Don Javier Darío Restrepo, el ‘Pepe Grillo’ de las redacciones latinoamericanas, suele contar una anécdota que cada vez que la escucho me causa escalofríos.

“Zlatko Dizdarevic supo que su periódico era más necesario que el pan el día en que los guerreros lo incendiaron. Liberación era el único periódico que se publicaba en Sarajevo, y a pesar de la destrucción total de sus equipos e instalaciones, al día siguiente del incendio circuló como de costumbre y aunque los ejemplares se vendieron al doble de su precio, la edición se agotó en manos de lectores que apenas si tenían el dinero suficiente para comprar pan. ¿Y cómo se explica que un periódico pueda llegar a ser más necesario que el pan?, le pregunté a Zlatko. El me respondió con la misma seguridad con que se formulan los axiomas o las verdades rubricadas por la experiencia: ‘Porque en las crisis la gente puede vivir sin pan, pero no sin esperanza’.”

Hoy en particular me he acordado de esa bella anécdota, hoy que he estado preguntándome durante todo el día ¿qué esperanza podemos mantener cuando amanecimos con la noticia de que mientras en todo México gritábamos al unísono ‘Viva México’, tronábamos cohetes, arrojábamos serpentinas y rememorábamos la Independencia, unos terroristas aventaron granadas contra ciudadanos comunes que festejaban la fiesta patria más importante que tenemos?  ¿Dónde cabe la esperanza después de que escuchamos la crónica de la niña que, herida en la plaza de Morelia, seguía sosteniendo su globo blanco, rodeada de los cadáveres de sus familiares? ¿Quién no está asustado? ¿Qué tenemos que hacer los periodistas?

Vuelvo a recordar a don Javier, ese maestro periodista y colombiano universal, quien en su cruzada por el periodismo que no roba la esperanza suele contar un ejemplo: que después del 11-S, cuando el terror invadió a los norteamericanos, el New York Times dedicó un número a delimitar los alcances de los atentados. Los reporteros de todas las áreas desde cultura hasta la deportiva pasando por la política habían preguntado a sus fuentes cuáles serían los daños reales en sus áreas causados por los atentados a las Torres Gemelas. Así, una vez que todos respondieron sacaron una edición que, al delimitar los daños, ayudaba a recuperar la confianza de los ciudadanos.

¿Cómo delimitar la violencia? ¿Cómo hacerle frente al terror? ¿Qué tenemos que hacer los reporteros? Yo misma no lo sé pero no quiero dejar de intentar respuestas. Supongo que los reporteros de asuntos judiciales tienen que cumplir con su trabajo, narrar los episodios violentos y desentrañarlos. ¿Y el resto, qué podemos hacer? Supongo que seguir visualizando los temas a los que estamos dedicados (del área que sean), porque el estruendo de una sola noticia, por terrible que sea, no debe llenar los noticieros.  

Además creo que debemos escarvar a fondo en las mismas noticias terribles para ponerlas en contexto y delimitar sus alcances. Confiando en que lo que resulta también es noticia.

¿Cambiaría algo si te dijeran que sólo en Río de Janeiro han asesinado a más personas este año que en todo México? ¿O, como publicó Milenio, que mueren más mexicanos de tuberculosis que por los ajustes de cuentas del narcotràfico? ¿O que México no está entre los países latinoamericanos más violentos según el último ranking internacional? ¿O que en Palermo hubo todo un movimiento ciudadano que se opuso a las mafias que ejecutaban, cortaban cabezas, ponían bombas, habían comprado al poder y parecían invencibles? ¿O que este mismo terror, con sus matices, ya se vivió en Colombia, donde encontraron la forma para mantener a raya a los narcotraficantes?

Sé que la nota es la nota, que las notas periodísticas sólo reflejan la realidad, y que los periodistas somos el espejo. Pero, ¿qué tipo de espejo queremos ser? ¿Un espejo que inmoviliza a los ciudadanos, que roba la esperanza?

Este comentario surge de la indignación que siento por el terror que se vive y de la urgente tarea que tenemos de seguir haciendo la vida normal, de evitar que el miedo nos paralice, para no ceder más espacios ciudadanos.

 

¿El antìdoto contra la violencia es promover desde los medios la legalidad?

In Periodismo buscasoluciones, Sin categoría on Septiembre 15, 2008 at 1:18 am

En estos momentos en los que la violencia salió del clóset y se instalò en las calles de todo el país, pareciera que los periodistas no podemos hacer màs que dos tipos de periodismo.

El periodismo de reacciòn: contar los muertos, anunciar cada nuevo rècord en el ejecutòmetro, hurgar en el historial de las de las bandas delictivas que –desde el si no pueden renuncien- “destapa” cada 3 dìas el gobierno, cronicar cómo huele el paraje donde fueron encontrados los últimos ultimados, reconstruir cómo pudo haber sido ejecutado el ejecutado o secuestrado el secuestrado, reproducir el discurso de guerra contra el mal del Presidente y hasta el que los narcos imprimen (ya sin faltas de ortografìa) en sus mantas.

(Si el medio de comunicaciòn da un paso más allà, cosa que rara vez se ve, puede hurgar en la relaciòn que tenìan los mafiosos y con los funcionarios. O tambièn puede pedirle a sus reporteros que se disfracen de policìas y pongan un retèn para comprobar en vivo y en directo que cualquiera puede colocar un retèn y de paso puede enseñarle a los que quieren ser malos dònde pueden adquirir los uniformes policiacos (lo vi, no es broma))

Pareciera que el otro periodismo posible es el histèrico: llenar los noticieros de sangre y de gritos histèricos que señalan que el paìs se nos fue de las manos, que la ùnica ley que vale es la de las mafias, que todos los funcionarios deben renunciar (¿y a quièn ponemos?) y que urge aplicar la pena de muerte para castigar a secuestradores, asesinos y violadores (aunque al implantar esa pena estaremos amputando a muchas familias mexicanas porque en este paìs la mayorìa de los asesinos de mujeres son sus propias parejas, los principales secuestradores de niños son los padres que se quedaron sin la tutela y los violadores son papàs, tìos, abuelos, hermanos). Esta modalidad indica llenar las noticias con encajuelados, enteipados, encobijados, descabezados, torturados, calcinados, ejecutados, asfixiados, desmembrados hasta salpicar de sangre la cara del lector, radioescucha o televidente y provocar que èste tambièn desee refugiarse en Texas, se esconda debajo de las cobijas o se acostumbre.

¿A què viene este rollo? A que el jueves estuve en un desayuno organizado por la Fundación Prensa y Democracia con Roy Godson, director del Proyecto Cultura de la Legalidad que pretende fomentar una cultura en apoyo del Estado de Derecho, y donde lo escuchè hablar sobre còmo los periodistas podemos hacer frente a la ola de violencia.

Nos presentò un video que mostraba còmo en los 80, los ciudadanos italianos, algunas organizaciones, polìticos y jueces, en trabajo conjunto, le pusieron el alto a la mafia de Palermo que aventaba tambièn cabezas y ponìa bombas, en un momento en el que la corrupciòn desbordaba el excusado y era un modus vivendi.

 A grandes rasgos, Godson planteaba que en esta salpicadera de corrupciòn, violencia y desesperanza los medios de comunicaciòn pueden colaborar para cambiar las cosas y pueden tambièn ganar dinero y pùblico si aplican, de manera atractiva, esta receta:

1. Identificar en las notas dònde està el problema de la ruptura de la legalidad, tanto en las instituciones del gobierno como en la sociedad (en los dos planos para que el ciudadano vea que tambièn dando mordida al trànsito o superando los lìmites de la velocidad se rompe la legalidad);

2. Exaltar a las personas que sì respetan las leyes y han hecho bien las cosas, para que el ciudadano comùn sienta que sì se puede vivir en la legalidad, que no està solo. O sea, prestarle atenciòn a los buenos de la historia, hacerle publicidad a las personas que hacen bien las cosas, a los hèroes (yo pensaba en las muchas señoras Wallace y las doñas Emerencianas que debe haber por ahì) 

3. Educar a la gente sobre las frustraciones y obstàculos que van a encontrar a partir de este viaje de la legalidad. Prepararlos sobre las dificultades que habrà en el camino y el largo tiempo que se tardarà en conseguirlo.

Salì del desayuno llena de preguntas. ¿Serà que en Mèxico los periodistas tambièn podemos encontrar hèroes? ¿Y si despuès resulta que los hèroes eran malos encubiertos? ¿Identificando que està mal el juez que deja libres a los secuestradores y el conductor que ofrece mordida al trànsito se ayudarà a contener la corrupciòn? ¿Llamando mafiosos a los mafiosos la gente dejarà de tolerar a los narcos aunque antes haya aceptado que fueran sus vecinos y que sus hijos estudien en la misma escuela? ¿Indicando los nombres de los narcopolìticos nos libraremos de ellos? ¿Los periodistas asumiremos sin resistencia el papel de educadores? ¿En esta lucha quiènes son los buenos y quiènes los malos? ¿El civismo vende?

Muchas preguntas, pero, al menos, recobrè la esperanza de que hay varios caminos posibles para rescatar a la prensa del atascadero de sangre sin sentido en que està metida y que le nubla el cerebro. 

Historias de la frontera sur (Marco)

In Bitácora, Sin categoría on Septiembre 9, 2008 at 10:44 pm

Se llama Marco Justino Ricardo Antonio y es un papá hondureño de 22 años. Hoy debería de estar en Estados Unidos mas no está allá. La semana pasada iba montado sobre el lomo del tren en el que viajan los migrantes más pobres de entre los pobres, los que tienen que completar tramos a pie y ayunan forzadamente todo el trayecto. A la altura de Palenque varios “maras” se subieron a la caja donde viajaba y, uno a uno, aventaron a los tripulantes originales.

Las ruedas del tren le arrancaron media pierna izquierda y sus sueños. A una joven le mutilaron las dos.

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Vivir en la basura

In Bitácora, Sin categoría on Septiembre 7, 2008 at 8:47 am

Estudié en una universidad que fue construida a un lado de un basurero. Cada vez que llovía nos llegaba el tufo a podrido y basura mojada. Todo el invierno, el olor era pestilente. Un día quise entrar a entrevistar a los pepenadores pero no lo conseguí. Al poco tiempo toda la gente que vivía de los desperdicios fue expulsada, los basurales aplanados y donde antes hedía fue construido, a ritmo voraz, toda la exclusiva zona de Santa Fe. Después lo más cercano que estuve de la basura fue leyendo el pestilente reportaje de Alma Guillermoprieto sobre las mafias de los pepenadores, tan parecidos al corporativismo priista y al país.  Recuerdo que una noche, en una cena, escuché decir a Alma que estando con los pepenadores entendió que tendría que aguantarse las náuseas y pizcar basura como ellos para entender lo que era trabajar en la inmundicia. Si no lo hubiera hecho, el reportaje hubiera sido una pieza de laboratorio ascéptica y no un sucio fragmento de la vida.

Ayer estuve en el basurero de Tapachula. Vi a cientos de personas quie peleaban con los zopilotes por los desperdicios. Mis pies se enterraron en un fango olor a podrido compuesto por basura fermentada. El administrador del basural, un hombre al que le molesta que los pepenadores son indígenas guatemaltecos, me dijo orgulloso que desde hace unos meses prohíbe el paso a los niños y las mujeres embarazadas o lactantes. Dijo que ya habían podido “erradicar” a tanto niño y niña que se colaba para trabajar en los basurales. Y, a simple vista, su afirmación parecía cierta.

Las mamás y los niños ya no trabajan en el basurero. Ya no ganan 25 pesos por espurgar entre lo desechable. Ahora sólo viven sobre la basura, la tienen en su patio, en el paisaje, como masa entre los dedos de los pies. Ahora sólo usan el agua de un río que arrastra desperdicios, duermen sobre colchones no-reciclables y huelen un aire podrido. Ahora sólo usan ropa marca basural y tienen sus casas tapizadas de moscas vivas que salen en estampida y cambian de lugar a cada respiro fuerte. Ahora ya no ganan nada de la basura, sólo la tragan, la respiran, la transpiran, la acumulan, los embarra, los infecta, les saca granos, les provoca diarreas y vómitos y náuseas y los mata. Pero, a quién le preocupa.