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	<title>Cuaderno de notas de Marcela Turati &#187; derechos humanos</title>
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		<title>Cuaderno de notas de Marcela Turati &#187; derechos humanos</title>
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		<title>La pobreza tipo Hollywood (o cómo escribir sobre pobreza)</title>
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		<pubDate>Tue, 25 Nov 2008 00:42:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Periodista Social</dc:creator>
				<category><![CDATA[Periodismo buscasoluciones]]></category>
		<category><![CDATA[derechos humanos]]></category>
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		<category><![CDATA[Pobreza]]></category>

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		<description><![CDATA[
El caso más extremo que conocí fue el de Marcelo Canellas, un brillante reportero brasileño que durante tres años insistió a sus jefes que lo autorizaran a hacer un reportaje sobre el hambre en Brasil; ellos negaban el permiso porque, le decían, los televidentes están cansados del tema. 
Después de escuchar mi historial, el editor [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=marcelaturati.wordpress.com&blog=2611530&post=253&subd=marcelaturati&ref=&feed=1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><br /><div></div>
<p><span lang="ES-MX"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;"></span></span><span lang="ES-MX">El caso más extremo que conocí fue el de Marcelo Canellas, un brillante reportero brasileño que durante tres años insistió a sus jefes que lo autorizaran a hacer un reportaje sobre el hambre en Brasil; ellos negaban el permiso porque, le decían, los televidentes están cansados del tema. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:14.4pt;margin:0 -33.8pt 0 0;"><span lang="ES-MX">Después de escuchar mi historial, el editor que se<span> interesó </span>en mí para que colaborara en su revista no seguía tan convencido de que yo pudiera darle las historias que quería. <span>Él</span> sentía que los temas sociales que yo llevaba en mente no<span> combinaban </span>con las fotos de los modelos que posan junto a autos de lujo, varoniles fragancias y corbatas de moda. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:14.4pt;margin:0 -33.8pt 0 0;"><span lang="ES-MX">Hubo un silencio incómodo en su oficina.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:14.4pt;margin:0 -33.8pt 0 0;"><span lang="ES-MX">“Yo quiero historias de pobreza tipo <em>Hollywood</em>. No me interesa publicar sobre los pobres de la esquina, quiero historias como Sierra Leona o el tsunami asiático”, me explicó exasperado.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:14.4pt;margin:0 -33.8pt 0 0;"><span lang="ES-MX">Nunca</span><span lang="ES-MX"> conseguí colaborar en esa revista. Su definición de “pobreza tipo <em>Hollywood</em>”, de primeras, me pareció descarnada y me dio muchas vueltas en la cabeza, pero con el tiempo la agradecí porque sintetizaba lo que muchos editores buscan y no saben explicar.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:14.4pt;margin:0 -33.8pt 0 0;"><span lang="ES-MX">No pocas veces me he topado con colegas periodistas frustrados porque sus historias sobre barrios marginales repelen a su editor. </span><span lang="ES-MX">Es un tema estigmatizado en las redacciones latinoamericanas.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:14.4pt;margin:0 -33.8pt 0 0;"> </p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:14.4pt;margin:0 -33.8pt 0 0;"><span lang="ES-MX">El día que su terquedad los venció y accedieron, Canellas hizo un trabajo tan revelador que ganó los principales premios de periodismo nacionales e internacionales.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:14.4pt;margin:0 -33.8pt 0 0;"><span lang="ES-MX">“Todo tema conocido puede mostrarse como novedoso según la manera cómo lo presentes”, me dijo años después.<span id="more-253"></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:14.4pt;margin:0 -33.8pt 0 0;"><span lang="ES-MX">Los editores, como la mayoría de los ciudadanos, se acostumbraron a convivir con la pobreza, la piensan como karma y destino, la ven como una condición natural del país y no como anomalía.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:14.4pt;margin:0 -33.8pt 0 0;"><span lang="ES-MX">Ellos, como muchos lectores, en cuanto se topan con la foto de un niño famélico se blindan y en automático dan vuelta a la página y se dicen “eso ya lo sé”.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:14.4pt;margin:0 -33.8pt 0 0;"><span lang="ES-MX">En un país como México, donde cinco de cada <span>diez</span> habitantes vive en la pobreza, la necesidad de contar historias sociales no es acuciante, sino ineludible.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:14.4pt;margin:0 -33.8pt 0 0;"><span lang="ES-MX"><!--more--></span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:14.4pt;margin:0 -33.8pt 0 0;"><span lang="ES-MX">¿Por qué? México es la novena economía mundial pero ocupa uno de los primeros lugares en desigualdad en repartición de riquezas; en el país cohabita el hombre más rico del mundo y cinco millones de personas que se van a dormir con el estómago vacío.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:14.4pt;margin:0 -33.8pt 0 0;"><span lang="ES-MX">Muchas veces me he preguntado por qué, si la desigualdad es un tema central, los medios de comunicación lo tienen proscrito. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:14.4pt;margin:0 -33.8pt 0 0;"><span lang="ES-MX">Con esa incógnita en mente viajé varios meses por México y Latinoamérica, leí periódicos y revistas, visité redacciones, entrevisté colegas, hablé con editores, charlé con activistas sociales y concluí que los periodistas somos parte del problema</span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:14.4pt;margin:0 -33.8pt 0 0;"><span lang="ES-MX"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:14.4pt;margin:0 -33.8pt 0 0;"><span lang="ES-MX">RECETA PARA ESCRIBIR SOBRE POBREZA</span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:14.4pt;margin:0 -33.8pt 0 0;"><span lang="ES-MX">¿Quiere escribir sobre pobres? Siga esta infalible receta:</span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:14.4pt;margin:0 -33.8pt 0 0;"><em><span lang="ES-MX">El texto debe arrancar con un niño con la panza hinchada por las lombrices, al que le escurren los mocos por la nariz, está descalzo y lleva una camiseta de mugre. En su defecto, tiene que aparecer una mujer, de preferencia indígena o extranjera, lamentándose a todo pulmón de su desgracia. Entre más drama, mejor.</span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:14.4pt;margin:0 -33.8pt 0 0;"><em><span lang="ES-MX">Le sigue la descripción del pueblo o el barrio donde están ubicados, acompañado de todas sus necesidades. El próximo paso es documentar las carencias con porcentajes (que si el 68% de sus habitantes no tiene luz o el 90% carece de agua) y respaldarlas con los dichos de alguna autoridad –llámese cura, alcalde o <span> </span>trabajadora social—que confirme la pobreza del lugar. </span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:14.4pt;margin:0 -33.8pt 0 0;"><em><span lang="ES-MX">Después de enumerar las múltiples desgracias de esa gente, ensaye las descripciones más escatológicas y reseñe las anécdotas más terribles. Remate con la más triste. Y <span> </span>ya está listo. </span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:14.4pt;margin:0 -33.8pt 0 0;"><em><span lang="ES-MX">Si siguió al pie de la letra las instrucciones, felicidades, seguramente provocó el llanto de algún lector.</span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:14.4pt;margin:0 -33.8pt 0 0;"><span lang="ES-MX">Esta receta que compartí es la estructura que he encontrado en la mayoría de los textos que he leído sobre el tema. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:14.4pt;margin:0 -33.8pt 0 0;"><span lang="ES-MX">Los reportajes son miopes: describen una sola comunidad y no la región en conjunto; agotan una anécdota sin contextualizarla, sin meterla a escala para dimensionarla. No abordan el tema como fenómeno social, todo se queda en una desgracia individual a manera de “reality show”. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:14.4pt;margin:0 -33.8pt 0 0;"><span lang="ES-MX">Esa miopía desvincula las decisiones políticas o econ<span>ó</span>micas que desgraciaron a comunidades o regiones enteras y acentúa en el lector la idea de que la pobreza no tiene causa, lógica o solución.</span><span lang="ES-MX"> </span><span lang="ES-MX">En vez de informar, desinforma.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:14.4pt;margin:0 -33.8pt 0 72pt;"> <span lang="ES-MX"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:14.4pt;margin:0 -33.8pt 0 0;"><span lang="ES-MX">LOS AUTOGOLES DE LOS PERIODISTAS</span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:14.4pt;margin:0 -33.8pt 0 0;"><em><span lang="ES-MX">“Los chicos de la calle son cada día más numerosos y violentos. Forman las divisiones inferiores de la delincuencia. Mendigan, roban, trafican drogas y se prostituyen, regenteados por mayores”</span></em><span lang="ES-MX">(fragmento de reportaje)</span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:14.4pt;margin:0 -33.8pt 0 0;"><em>“Algunos locos. Casi todos alcohólicos. Otros, con problemas de adaptación. Otros, simplemente, pobrísimos (…) Los ‘sin techo’ o ‘deambulantes crónicos’ son aquellos a los que en algún momento de su vida, y sin que nadie sepa por qué, se les produjo un click interior y deciden cambiar de vida”</em>(fragmento de reportaje)<em></em></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:14.4pt;margin:0 -33.8pt 0 0;"><em><span lang="ES-MX">“Nomás nos queda ir al cielo, señor, para que se acabe tanto sufrir, tanto penar, tanto dolor”</span></em><span lang="ES-MX">(fragmento de reportaje)</span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:14.4pt;margin:0 -33.8pt 0 0;"><span lang="ES-MX">El problema no siempre es la insensibilidad del editor ni el lector que se tapa los ojos. Los fragmentos que coloqué anteriormente son una muestra de lo que se publica diariamente en la prensa y reflejan algunos vicios del periodismo de la pobreza.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:14.4pt;margin:0 -33.8pt 0 0;"><span lang="ES-MX">*Es lacrimógeno, intenta hacer llorar en vez de explicar el fenómeno.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:14.4pt;margin:0 -33.8pt 0 0;"><span lang="ES-MX">*Victimiza a las personas pobres, las despoja de derechos, las describe como objetos sin voz propia para hablar de sus problemas y no como sujetos constructores de su propio destino. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:14.4pt;margin:0 -33.8pt 0 0;"><span lang="ES-MX">*Las descripciones se basan en las carencias, en lo que los hace “diferentes” a nosotros. La conclusión final es: “pobres pobres”.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:14.4pt;margin:0 -33.8pt 0 0;"><span lang="ES-MX">*La información se basa en declaraciones de “personas autorizadas”, como funcionarios, curas, monjas, trabajadoras sociales.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:14.4pt;margin:0 -33.8pt 0 0;"><span lang="ES-MX">*Tiende a sacar conclusiones fáciles para explicar la noticia y reproduce prejuicios como pobre- víctima, sexoservidora-culpable, indígena-flojo, negro-delincuente. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:14.4pt;margin:0 -33.8pt 0 0;"><span lang="ES-MX">*La noticia está plagada de estadísticas despojadas de sentido que no ayudan a entender. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:14.4pt;margin:0 -33.8pt 0 0;"><span lang="ES-MX">*Es anecdótico, se basa en la tragedia de unos cuantos pero no la dimensiona como un fenómeno social que afecta a muchos.  </span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:14.4pt;margin:0 -33.8pt 0 0;"><span lang="ES-MX">*Vuelve héroes a personas externas que, cn esfuerzos solitarios, intentan “salvar” a la comunidad.</span><span lang="ES-MX"> </span><span lang="ES-MX">Prefiere a esos héroes solitarios en lugar de colectivos organizados. Si un pobre se rebela, es pintoresco y hasta admirable. Si lo hace un colectivo, es tratado como un problema de seguridad nacional.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:14.4pt;margin:0 -33.8pt 0 0;"><span lang="ES-MX">*Deja la impresión de que la pobreza es natural, que no tiene causa y tampoco solución. El discurso es inmovilizador.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:14.4pt;margin:0 -33.8pt 0 0;"><span lang="ES-MX">* Culpabiliza a las personas pobres de su situación y no revela las estructuras injustas y las decisiones políticas y económicas que reproducen la miseria.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:14.4pt;margin:0 -33.8pt 0 0;"><span lang="ES-MX">*Se queda en la mera denuncia y no le interesa la rendición de cuentas. Carece de seguimiento sistemático que provoque un cambio, un debate o una nueva ley. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:14.4pt;margin:0 -33.8pt 0 0;"><span lang="ES-MX">*La información no se mete al terreno de la búsqueda de soluciones o de casos de éxito que alumbren caminos de solución.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:14.4pt;margin:0 -33.8pt 0 0;"> </p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:14.4pt;margin:0 -33.8pt 0 0;"><span lang="ES-MX">NO ES DAR VOZ A SIN <span>VOZ</span>, ES RECONOCER SU DERECHO A LA EXPRESION</span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:14.4pt;margin:0 -33.8pt 0 0;"><span lang="ES-MX">Doña Neusi era una mulata delgada, de huesos duros y 84 años, a la que conocí en la villa miseria brasileña “Zero Horas”, donde las calles parecían laberintos llenos de perros salvajes. El predio había tomado el nombre del periódico con el que compartía terreno. La encontré cuando yo hacía un reportaje sobre el presupuesto participativo en Porto Alegre y la gente la señalaba a ella como ejemplo de superación personal y liderazgo.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:14.4pt;margin:0 -33.8pt 0 0;"><span lang="ES-MX">“Yo no tengo un título de licenciada, sólo tengo bajo el brazo el título que me dio la vida porque conozco lo que es la miseria”, me dijo en su casa de madera: un pasillo sin adornos con un sillón, una mesa y una pared falsa que separaba otro ambiente donde tenía un colchón.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:14.4pt;margin:0 -33.8pt 0 0;"><span lang="ES-MX">&#8211;¿Y qué es la miseria?—le pregunté. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:14.4pt;margin:0 -33.8pt 0 0;"><span lang="ES-MX">&#8211;Miseria es tener que cagar dentro de una lata y luego tirar la lata por ahí, donde se pueda; miseria es que una rata muerda el chupón del biberón de tu bebé; es tener que ir a trabajar y dejar a tus hijos en la calle porque no hay guarderías– contestó como si supiera el concepto de memoria.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:14.4pt;margin:0 -33.8pt 0 0;">S<span lang="ES-MX">u respuesta me pareció más significativa que las teorías de los organismos internacionales o las entidades de gobierno que califican el grado de pobreza con base a un ingreso impuesto a rajatabla (uno o dos dólares al día, según quién mida) o al acceso a ciertos servicios.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:14.4pt;margin:0 -33.8pt 0 0;"><span lang="ES-MX">Pero las mediciones son engañosas y tienen sus trucos.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:14.4pt;margin:0;"><span style="color:#333333;">Si la línea de medición de la miseria fuera de uno o dos dólares, se mentiría diciendo que</span><span style="color:#333333;" lang="ES-MX"> en Japón no hay indigentes. Pero, por las noches toda una camada de jóvenes nipones desempleados rentan cabinas de internet y pasan la noche encerrados en un cuarto estrecho, sin ventilación, sentados frente a una computadora. Tienen lo necesario para pagar ese asiento y no dormir en la calle. Enferman de la columna, por la mala postura. Aunque no están a la intemperie son indigentes. No viven en la calle; escapan a las estadísticas. Tampoco hay estadísticas para todo.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:14.4pt;margin:0;"><span style="color:#333333;" lang="ES-MX">Como reporteros debemos de saber los trucos locales para desmontar las estadísticas con las que los gobiernos camuflajean la pobreza.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:14.4pt;margin:0;"><span style="color:#333333;">En México están más que medidos los pobres rurales, los que siembran maíz y están atenidos al capricho de las lluvias, que viven en permanente estado de desnutrición y tienen la mitad de su familia en Estados Unidos; pero hay escasas mediciones sobre los nuevos pobres urbanos que habitan los cerros que rodean a las grandes urbes, fundan casas en zonas sin servicios básicos y viven aterrorizados por las violentas pandillas que aparecen en sus colonias por causa del desempleo. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:14.4pt;margin:0 -33.8pt 0 0;"> </p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:14.4pt;margin:0 -33.8pt 0 0;">EL ENGAÑO DE LOS RANKINGS</p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:14.4pt;margin:0 -33.8pt 0 0;"><span lang="ES-MX">A los gobiernos, las instituciones y los organismos internacionales les encanta sacar anualmente sus ‘rankings’ de la pobreza en los que, repentina e inexplicablemente, el municipio más pobre de la lista mejora 100 posiciones sin explicación de por medio. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:14.4pt;margin:0 -33.8pt 0 0;"><span style="color:#333333;" lang="ES-MX">Cada tanto se publicitan nuevos estudios que prometen haber encontrado el método perfecto para medir la pobreza y para decirnos, ahora sí, dónde están los habitantes más olvidados y excluidos y de qué carecen. Y que sólo nos enredan más que al principio.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:14.4pt;margin:0;"><span style="color:#333333;">El municipio que la ONU declara hoy el más pobre casi nunca coincide con el que anuncia el gobierno federal o el estatal o la academia, y entre todos se contradicen.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:14.4pt;margin:0;"><span style="color:#333333;" lang="ES-MX">Si en octubre, por ejemplo, el nuevo municipio más pobre de México era Cochoapa El Grande, Guerrero, para febrero el cetro lo había recuperado Metlatónoc, el histórico sinónimo de la marginación y Cochoapa había sido enviado a la segunda división y ocupaba el lugar 101 de la lista. O San Martín Peras, de ser el segundo más necesitado, por un decreto burocrático dejó de figurar en el listado; como si milagrosamente hubiera remontado en menos de un año el lugar número 18 de entre los mexicanos que más mueren por pobreza.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:14.4pt;margin:0 -33.8pt 0 0;"><span style="color:#333333;">Es absurdo. Los mexicanos </span>estamos tan obsesionados con los ‘rankings’ de la miseria, que en todas las universidades que se precian de ser importantes hay especialistas en la materia que se autodenominan “pobretólogos” y, muchas veces, han acuñado un lenguaje que enreda más al entendimiento de la pobreza como fenómeno.</p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:14.4pt;margin:0;">Un día declaran que los sin techo ya no deben ser llamados así, sino personas en situación de pobreza patrimonial y en todos sus estudios utilizan esa jerga. O que ya no existen los hambrientos sino que ahora sólo hay personas en pobreza alimentaria. O que los excluídos del trabajo son del tipo de pobreza de capacidades<span style="color:#333333;" lang="ES-MX">.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:14.4pt;margin:0;"><span style="color:#333333;">Sé que e</span><span style="color:#333333;" lang="ES-MX">l lenguaje estigmatiza, crea cultura popular, discrimina y condena a las personas, pero también creo que al usar los conceptos de escritorio, el lenguaje pierde fuerza, la pobreza se desdibuja y la denuncia no llega a calar. Y en esto hay que encontrar un justo medio.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:14.4pt;margin:0 -33.8pt 0 0;"><span lang="ES-MX">Los reporteros publicamos notas sobre estudios con resultados contradictorios y jerga confusa, que resultan inintelegibles. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:14.4pt;margin:0 -33.8pt 0 0;"><span lang="ES-MX">Rara vez pisamos la calle para entender y explicar lo que es la pobreza, y qué implicaciones y rostro y voz tiene. Rara vez preguntamos a señoras como doña Neusi, que posiblemente ganan más de un dólar al día pero no tienen guardería dónde dejar a sus hijos, cuál es su definición de la pobreza y cómo se autodefinen.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:14.4pt;margin:0;"><span lang="ES-MX">Medimos a las personas con la miope vara del dinero<span style="color:#333333;"> que ganan y posiblemente de la comida que se llevan a la boca pero pocas veces nuestras investigaciones se ocupan de los derechos que todas las personas tienen a la buena alimentación, a una vivienda digna, a la salud y a la educación de calidad, al medio ambiente sano, a vivir sin violencia, al tiempo de hocio, a elegir el propio destino o a hacer el amor. </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:14.4pt;margin:0 -33.8pt 0 0;"><span style="color:#333333;" lang="ES-MX">Ya lo dijeron antes: No sólo de pan vive el hombre.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:14.4pt;margin:0 -33.8pt 0 0;"><span lang="ES-MX"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:14.4pt;margin:0;"><span style="color:#333333;" lang="ES-MX">LA SOBREDOSIS DE CIFRAS</span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:14.4pt;margin:0;"><span style="color:#333333;" lang="ES-MX">En muchas ocasiones las cifras no ayudan, estorban. Si no tienen un referente contra el cuál medirse y revestirse de significado, los números pueden llegar a confundir.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:14.4pt;margin:0;"><span style="color:#333333;" lang="ES-MX">¿Importa mucho si en La Montaña de Guerrero, la región donde se concentra la miseria en México, el 50 o el 70% de la gente desarrolla su vida sobre pisos de tierra? </span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:14.4pt;margin:0;"><span style="color:#333333;" lang="ES-MX">Si nos hemos acostumbrado a que los más pobres no tengan encementadas sus casas, el embarrado rápido de cifras no hace la diferencia. No incomoda. Las notas no reflejan si los porcentajes se refieren a mucho o poco, si la situación mejoró o empeoró con los años. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:14.4pt;margin:0;"><span style="color:#333333;" lang="ES-MX">No es lo mismo indicar que en Metlatónoc, la capital de la miseria mexicana, las paredes y los pisos son de tierra, a traducirle al lector que eso significa.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:14.4pt;margin:0;"><span style="color:#333333;">El</span><span style="color:#333333;" lang="ES-MX"> indígena mixteco, Ramiro García, que hace algunos años impartía clases de higiene en el municipio, fue mi traductor de cifras. Me explicó que que vivir sobre piso de tierra es sinónimo de que los bebés que apenas gatean vivan con diarreas, vómitos y calenturas por toda la tierra sucia que se meten a la boca; de que las paredes de adobe sean nido de abejorros negros, alacranes, arañas cafés o lagartijas que muerden y hacen doler los huesos y la cabeza, y matan a los niños más pequeños.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:14.4pt;margin:0;"><span style="color:#333333;" lang="ES-MX">Las cifras, si no van acompañadas de significado, de referentes, de equivalentes, pierden dimensión. Sólo con equivalentes las denuncias sobre la pobreza toman justa dimensión. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:14.4pt;margin:0 -33.8pt 0 0;"><span lang="ES-MX"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:14.4pt;margin:0 -33.8pt 0 0;"><span lang="ES-MX">EL ROSTRO DE LA MISERIA</span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:14.4pt;margin:0 -33.8pt 0 0;"><span lang="ES-MX">¿Cómo se describe a una persona pobre? ¿Siempre desde su sufrimiento o carencia?</span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:14.4pt;margin:0 -33.8pt 0 0;"><span lang="ES-MX">El año pasado, en un taller de periodismo narrativo, el escritor Juan Villoro daba luces al respecto con una frase: “Los pobres tienen derecho a tener sus neurosis”. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:14.4pt;margin:0 -33.8pt 0 0;"><span lang="ES-MX">Así, explicaba que no hay que hacerlos héroes o víctimas, que lo mismo alguno es enojón, otro avaro, otro bonachón, otro simpático, otro dramático, otro vividor, y todos tienen derecho a ser humanos, a no ser estereotipados y a tener un mal día.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:14.4pt;margin:0 -33.8pt 0 0;"><span lang="ES-MX"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:14.4pt;margin:0;"><span style="color:#333333;">UN PROBLEMA DE ESTRUCTURA</span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:14.4pt;margin:0;"><span style="color:#333333;">Los estudios sobre la prensa coinciden en que los periodistas se refieren a las personas pobres, que son la mayoría de la población latinoamericana, con un “distanciamiento casi hostil”; en cambio, a los más ricos los describe con simpatía.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:14.4pt;margin:0;"><span style="color:#333333;">Hacer una buena cobertura de los problemas sociales significa, por ello, mirar y pensar distinto a lo acostumbrado: ir a contracorriente de la clase social en la que nos criamos y zafarnos muchas veces de las pretensiones de la empresa mediática para la que uno trabaja.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:14.4pt;margin:0;"><span style="color:#333333;" lang="ES-MX">El problema de esta mirada viciada no es exclusivo del periodista, es estructural.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:14.4pt;margin:0;"><span style="color:#333333;" lang="ES-MX">En la universidad se enseña únicamente el periodismo cupular, deportivo, económico o de farándula y no un periodismo ciudadano que sepa investigar los temas de interés público y su efecto en la sociedad, que sepa a tratar con personas de a pie y sus problemas.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:14.4pt;margin:0;"><span style="color:#333333;">En su articulo “No hay peor ciego que quien no quiere ver”, el periodista indio P. Sainath señala que, a medida que la publicidad manda en los medios de comunicación, los artículos sobre la vida ordinaria de la gente desaparecen de la prensa a ritmo acelerado.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:14.4pt;margin:0;"><span style="color:#333333;">“Hay corresponsales a tiempo completo para cubrir moda, glamour, diseño e ¡inclusive para decirle al lector adónde ir a comer! (…) En una sociedad donde menos de 2% de la población tiene inversiones, un diario no especializado en temas financieros tiene 11 personas dedicadas a cubrir negocios. Ninguno tiene un periodista encargado de seguir en forma permanente los temas de pobreza, desempleo o vivienda”, denuncia.<br />
Y explica: “Cuando los medios de comunicación obedecen sólo a la exigencia de multiplicar sus utilidades, es muy difícil que puedan ponerse al servicio del interés público”.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:14.4pt;margin:0 -33.8pt 0 0;"> </p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:14.4pt;margin:0;"><span style="color:#333333;" lang="ES-MX">LOS “GUETTOS” PERIODISTICOS</span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:14.4pt;margin:0;"><span style="color:#333333;" lang="ES-MX">Una funcionaria responsable de las políticas de desarrollo del país decía: “A la política social le ha tocado atender a los damnificados de la política económica y servir de ambulancia”. Y le faltó decir que, a semejanza del gobierno,</span><span style="font-size:10pt;color:#333333;font-family:Arial;"> l</span><span style="color:#333333;" lang="ES-MX">os periodistas sociales nos hemos dedicado a contar pobres y sus dramas. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:14.4pt;margin:0;"><span style="color:#333333;" lang="ES-MX">Pocas veces hemos hecho trabajos arqueológicos para encontrar y señalar el origen de la miseria, para ubicar la decisión económica o política que arrojó a un colectivo a vivir en pobreza, para ponerle causa al “reality show” lacrimoso del día.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:14.4pt;margin:0;"><span style="color:#333333;" lang="ES-MX">El periodismo está descoyuntado. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:14.4pt;margin:0;"><span style="color:#333333;" lang="ES-MX">Las notas sobre los problemas sociales aparecen aisladas, lejos de las decisiones políticas o las inversiones en la bolsa (aunque en la bolsa se jueguen las pensiones de los jubilados de cuyos dramas hablamos en las notas sociales).<span>  </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:14.4pt;margin:0;"><span style="color:#333333;" lang="ES-MX">Las notas sobre la pobreza nacen y mueren sin generar ninguna otra reflexión posible mas que la pobreza es producto de la mala suerte, del karma. No tiene causa, ni fin, ni culpables, sólo víctimas. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:14.4pt;margin:0;"><span style="color:#333333;" lang="ES-MX">La prensa pretende ignorar que hay decisiones políticas y económicas que pueden llevar a una persona o a un colectivo a ser pobre. Y que la pobreza es la suma de distintos factores de riesgo: entre más factores acumule una persona, más riesgo tiene de caer en la pobreza.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:14.4pt;margin:0;"><span style="color:#333333;" lang="ES-MX">En un contexto de desempleo, por ejemplo, los jóvenes sin experiencia laboral son algunas de las primeras víctimas. Y acumulan pérdida de oportunidades quienes, además, estudiaron en escuelas de baja calidad o viven en un barrio con fama de violento o sin servicios básicos, o tienen que invertir más de lo que ganan en transporte público o su mamá estaba desnutrida a la hora de parirlos. Cada factor cuenta.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:14.4pt;margin:0;"><span style="color:#333333;" lang="ES-MX">En Argentina, por ejemplo, después de la crisis del 2001 se creó una nueva clase de indigentes: eran varones adultos que empezaron a poblar parques. Llamaban la atención porque se les veía viviendo a la intemperie vestidos con sus trajes todavía presentables. Eran hombres que no podían ocultar su pinta de clasemedieros ni su charla culta, pero que habían abandonado sus hogares para no convertirse en una carga para sus familias y porque sentían vergüenza de su desempleo. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:14.4pt;margin:0;"><span style="color:#333333;" lang="ES-MX">Ellos, los adultos mayores que tenían deudas bancarias porque habían establecido un negocio o pedido dinero en dólares o ampliado su casa o enfrentado una enfermedad familiar, fueron los blancos de esa crisis.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:14.4pt;margin:0;"><span style="color:#333333;" lang="ES-MX">Si no mencionamos los factores de riesgo, las causas, el vínculo a las decisiones politicas o económicas no desnudamos en nuestras notas la trama social y las estructuras injustas que propician que en México la pobreza sea destino. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:14.4pt;margin:0;"><span style="font-size:10pt;color:#333333;font-family:Arial;"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:14.4pt;margin:0 -33.8pt 0 0;"><span lang="ES-MX">POR UN PERIODISMO QUE BUSCA REBELARSE</span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:14.4pt;margin:0 -33.8pt 0 0;"><span lang="ES-MX">Los retos para hacer un mejor periodismo social son muchos y requieren enfrentar estructuras.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:14.4pt;margin:0 -33.8pt 0 0;">Implica<span lang="ES-MX"> cambiar de mirada, ir a contracorriente de la propia educación y los prejuicios, investigar mejor y más a fondo, introyectar otra narrativa y luchar contra la superficialidad que exigen la mayoría de las empresa mediáticas. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:14.4pt;margin:0 -33.8pt 0 0;"><span lang="ES-MX">Es necesario encontrar una nueva manera de hacer lo que llamamos “periodismo social” o “ciudadano”, y ensayar maneras distintas de elaborar la información.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:14.4pt;margin:0 -33.8pt 0 0;"><span lang="ES-MX">Hacer una cobertura seria, que aborde temas estratégicos, sea consistente y terca en cuanto a seguimiento, que explique las causas y aborde soluciones, que se refiera a derechos y no a dádivas, que aporte elementos para la reflexión, mueva a la acción y provoque cambios sociales.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:14.4pt;margin:0 -33.8pt 0 0;"><span lang="ES-MX">La intención no sólo es denunciar, también anunciar las maneras en que la realidad puede ser cambiada. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:14.4pt;margin:0 -33.8pt 0 0;"><span lang="ES-MX">Escribir sobre la pobreza no es un asunto de buen corazón y bonita prosa, es de profesionalización y de método. De lo contrario reforzaremos la idea de que la pobreza es natural y que la única información que vale la pena son las notas de pobreza tipo <em>Hollywood</em>.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:14.4pt;margin:0 -33.8pt 0 0;"> </p>
<p class="MsoNormal" style="line-height:14.4pt;margin:0 -33.8pt 0 0;"> </p>
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		<title>EL DRAMA DE EPIFANIO LABRA (Un malentendido por usos y costumbres)</title>
		<link>http://marcelaturati.wordpress.com/2008/03/04/el-drama-de-epifanio-labra-un-asunto-de-usos-y-costumbres-3/</link>
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		<pubDate>Tue, 04 Mar 2008 06:12:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Periodista Social</dc:creator>
				<category><![CDATA[Crónicas y reportajes]]></category>
		<category><![CDATA[derechos humanos]]></category>
		<category><![CDATA[infancia]]></category>
		<category><![CDATA[Mujeres]]></category>
		<category><![CDATA[Pueblos Indígenas]]></category>

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		<description><![CDATA[En las comunidades mixtecas que viven en la sierra que comparten Oaxaca y Guerrero, los matrimonios son negociados en una transacción comercial, llamada dote, en la que la novia no interviene. El precio por una esposa puede ser de 25 litros de aguardiente o hasta de 50 mil pesos, y se pueden tener tantas mujeres [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=marcelaturati.wordpress.com&blog=2611530&post=58&subd=marcelaturati&ref=&feed=1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><br /><p>En las comunidades mixtecas que viven en la sierra que comparten Oaxaca y Guerrero, los matrimonios son negociados en una transacción comercial, llamada dote, en la que la novia no interviene. El precio por una esposa puede ser de 25 litros de aguardiente o hasta de 50 mil pesos, y se pueden tener tantas mujeres como se pueda pagar y mantener</p>
<p><span id="more-58"></span></p>
<p>Por Marcela Turati/Publicado en el diario Excélsior</p>
<p>El drama de Epifanio Labra comenzó aquel día de octubre en que unos policías neoyorquinos golpearon la puerta de su departamento del Bronx y lo encontraron a medio episodio de violencia conyugal. El encorajinado mixteco se resistió a ser arrestado. Argumentó que tenía derecho de pegarle a su mujer, Eleuteria Margarito, de 15 años, porque era una inmadura y le hablaba a otro hombre.<br />
“Yo pagué por ella 20 mil pesos y dos guajolotes”, alegó en valía de sus derechos sobre Eleuteria, pero estas palabras terminaron por hundirlo.<br />
El Distrito de Nueva York lo culpó de compra y tráfico de una menor de edad con el fin de prostitución y violación, violencia doméstica e introducción ilegal al país. El castigo propuesto para el guerrerense de 33 años, por practicar en Estados Unidos los usos y costumbres de su pueblo, fue de 25 años de cárcel.</p>
<p>Durante el juicio “United States of America vs. Epifanio Labra”, el campesino milpero no atinaba a entender su culpa. Él sólo había hecho lo que hicieron sus bisabuelos, abuelos y padres: aunque estaba casado con otra mujer arregló el precio de Eleuteria con la madre de esta, sin consultarla si lo quería por marido, y la golpeaba cuando quería.<br />
No entendía que su error fue haber hecho en Nueva York lo que acostumbraba hacer en Alcozauca.<br />
El caso movilizó a la cancillería mexicana, la comisión nacional para pueblos indígenas, organizaciones sociales, funcionarios de la ONU y preocupados antropólogos. Incluso, una misión de defensores de derechos humanos viajó a la sierra mixteca para entrevistar a los abuelitos de Epifanio.<br />
En Estados Unidos el jurado vio el video en el que los ancianos, desde su rancho, explicaban que la pareja estaba casada bajo las costumbres de la mixteca baja, que Eleuteria lo había aceptado como esposo y lo había extrañado mucho cuando migró a Estados Unidos, que en México habían tenido una relación cariñosa y que su nieto era un hombre bueno.<br />
Luego, los abuelos Labra explicaron eso mismo, en vivo, a un grupo de abogados estadounidenses que los visitó para constatarlo.<br />
En Nueva York, mientras tanto, Eleuteria declaraba en calidad de testigo protegido que ella había sido vendida y que Epifanio la sometía a golpes cuando quería tener relaciones sexuales.<br />
Este caso que dejó boquiabiertos a los estadounidenses, porque avala prácticas que atentan contra la dignidad de la mujer, no es raro en México.<br />
En las comunidades mixtecas que viven en la sierra que comparte Oaxaca y Guerrero, los matrimonios son negociados por una costumbre, llamada dote, en la que la novia no interviene. El precio por una esposa puede ser de 25 litros de aguardiente o hasta de 50 mil pesos, y se pueden tener tantas mujeres como se pueda pagar y mantener.<br />
En ese accidente montañoso que es La Mixteca los niveles de vida son equiparables a los de África Subsahariana, la mayoría de los indígenas no sabe leer y escribir y la violencia contra las mujeres es tan normal que su inclusión hace disparar las estadísticas nacionales.<br />
En lugares como este es normal encontrar a muchos epifanios y a muchas eleuterias.</p>
<p>“EUA VS. EPIFANIO LABRA”</p>
<p>El destino de Epifanio se amacizó a finales de 2001 o principios de 2002 –no recuerda la fecha exacta&#8211;, cuando acompañó a su hermano a una fiesta en el vecino pueblo San Antonio de las Mesas, Oaxaca, tras lomita de su natal Alcozauca.<br />
Ahí se encontró con Eleuteria. La niña ya estaba casadera, ya tenía 12 años, la edad ideal para matrimoniarse, la que garantiza que no ha agarrado “mañas” ni ha sido tocada por otro hombre. Pronto, se apersonó con los futuros suegros, negociaron la dote y acordaron que la pagaría al regresar del viaje que haría a Estados Unidos.<br />
Al día siguiente se la llevó de fiado. Él regresó a Guerrero con Eleuteria; su hermano con otra de las hermanas Margarito. Vivieron en la casa del abuelo por unos días y tuvieron sus primeras relaciones sexuales: pronto, él la dejó a cargo de sus dos hijos y se fue a Estados Unidos a reunirse con su primera esposa, otra mixteca, con quien llevaba seis años casado.<br />
En el gabacho trabajó como albañil. Al año regresó a San Antonio de las Mesas a pagar la deuda contraída con los suegros. En menos de un mes, arregló con un coyote para que los cruzara a los dos la frontera, por 3 mil dólares, y en Estados Unidos pagó otros 100 dólares por una identificación falsa que permitiera a Eleuteria volar a Nueva York.<br />
En el Bronx, la pareja procreó a Sergio y a Tania. En octubre de 2005, Epifanio fue detenido golpeando a su esposa.<br />
“Where are you from?&#8230; When did you get married?&#8230; What is the relation that you have with them?”, preguntó en inglés un policía a Epifanio, al encontrarlo con una quinceañera y dos niños; sus hijos.<br />
Detenido en el Departamento de Policía, Epifanio narró su historia. Entre más detalles daba, más se autoinculpaba sin saberlo.<br />
“Labra dijo que él había golpeado a la Víctima en un par de ocasiones (…) Labra alegó que él nunca golpeó a la Víctima por resistir a sus avances sexuales, que ella sólo la golpeó por ser inmadura y por hablarle a otro hombre”, escribió el agente especial Keith Kolovich, del Departament of Homeland Security Inmigration and Customs Enforcement, en el expediente 05MAG1739, tras escuchar el relato.<br />
Desde una casa de seguridad, Eleuteria narró también su versión de la historia. No queda claro si contaba con traductor del mixteco al inglés.<br />
“ La Víctima dice que Labra regularmente la forzaba a tener relaciones sexuales con él (…) el tipo de fuerza que usó incluía patadas, golpes en las piernas, cuerpo y cabeza”, redactó Kolovich.<br />
Para el agente, la culpabilidad de Epifanio era clara: estando casado compró a una menor de edad (“por aproximadamente 2 mil dólares americanos y un par de pavos”, escribió), la introdujo ilegalmente a Estados Unidos, tenía relaciones sexuales con ella contra su voluntad y la golpeaba.<br />
Una funcionaria de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas entregó a los defensores estadounidenses un alegato antropológico sobre los usos y costumbres en La Mixteca y la tradición dote, con la que intentó salvarle el pellejo al inculpado.<br />
“…Un matrimonio es una alianza entre familias… la dote o pago de la novia, como se dice vulgarmente, no se debe interpretar como una transacción comercial, sino como un elemento simbólico que intenta reparar la ausencia de una hija… una mujer es apta para darse en matrimonio cuando adquiere la habilidad de cocinar y cuidar la casa… cuando aparecen los signos reproductivos de la edad nubil, como son la menstruación y los pechos… ‘a una mujer mayor ya nadie la quiere’”, explicaba en el documento.<br />
De las golpizas ni habló. Esas sí, ni cómo justificarlas. Aunque están penadas por las leyes mexicanas, son una costumbre arraigada.<br />
El caso se resolvió ocho meses después. En 2006, Epifanio salió de la prisión del Condado del Bronx. En La Montaña de Guerrero dicen que regresó a su pueblo de origen, donde hoy vive y siembra maíz. Eleuteria ganó el derecho a divorciarse y a decidir a quién quiere para marido.</p>
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