Ayotzinapa

“Se cuelan” los casos Ayotzinapa y Pasta de Conchos en charla del Papa con jesuitas

17 febrero, 2016 // Publicado en APRO

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- En el encuentro que el Papa Francisco sostuvo con una representación de jesuitas en la Nunciatura Apostólica, el domingo 14, charlaron sobre los recuerdos del pontífice sobre el México de los años 70, el trabajo de los jesuitas en México y las desapariciones de personas.
Una leve mención tuvieron los casos de los 43 normalistas de Ayotzinapa y de los cinco jóvenes de Tierra Blanca, así como la lucha de las familias de los mineros atrapados en Pasta de Conchos en febrero de 2006.
Pedro Antonio Reyes, asistente para la formación de nuevos jesuitas, contó a esta reportera los detalles de ese encuentro con el Papa jesuita o “entre hermanos”, como lo describió el vocero Federico Lombardi. Posteriormente, Antonio Spadaro hizo pública la reunión al tuitear la fotografía.
Al terminar el encuentro, Pedro Reyes también subió una imagen en la que Jorge Bergoglio, acompañado de seis jesuitas mexicanos vestidos de riguroso negro y con alzacuellos, posan junto a él ante un cuadro de la Virgen de Guadalupe.

“El Papa me dijo que hace oración por las familias de los mineros atrapados en Pasta de Conchos y la zona carbonífera. Sigan adelante, dijo, y dio su bendición”, escribió este sacerdote filósofo que durante años acompañó las luchas obreras desde el Centro de Reflexión y Acción Laboral (Cereal).

Reyes personifica en la película “Padre Pro” al mártir y beato jesuita asesinado durante la guerra cristera y actualmente da clases en el ITESO, la universidad jesuita de Guadalajara.

La Provincia de la Compañía de Jesús en México recibió la confirmación de la cita con el Papa apenas dos días antes de su llegada, y se llevó a cabo el domingo 14, después de la misa multitudinaria en Ecatepec, el encuentro con seminaristas y la visita del líder católico a niños enfermos. En una sala privada de la Nunciatura Apostólica, la reunión inició alrededor de las 18:40 y duró aproximadamente 40 minutos.
El Papa Francisco llegó acompañado de dos jesuitas: el vocero Lombardi y Antonio Spadaro (el director de la revista del Vaticano, ‘Civiltá Cattólica’). En la sala lo esperaban el provincial José Francisco Magaña, provincial; el socio del Provincial, Carlos Cervantes, y los asistentes de Educación, Pastoral, de lo Social y de Formación, Juan Luis Orozco, José Luis Serra, Leonel de los Santos y Pedro Antonio Reyes, respectivamente.
Esta es la entrevista con Reyes, a la que se le omitieron las preguntas para volverla relato:
El Papa puso el tono del encuentro. Nosotros no sabíamos cómo iba a ser. Cuando llegó saludó a todos. Lo esperamos parados, dudosos de qué sillón iba a elegir. Cuando nos pidió que nos sentáramos, le dijimos que eligiera, y él dijo que en un sillón o en una silla (como que le daba lo mismo) y nos reímos.
Empezó a platicar de cuando vino por primera vez a México, en 1970, cuando lo nombraron maestro de novicios y vino a conocer el Colegio Máximo (que entonces era la facultad de Teología de jesuitas, donde ahora está el ITAM).
También contó la experiencia que había tenido de la Congregación 32 –en el año 74, cuando el padre (Pedro) Arrupe era prepósito general–, que es la reunión de los jesuitas del mundo para la elección de padre general o para revisar aspectos de la Compañía. En ese tiempo él viajó representando a la Provincia de Argentina.
La Congregación 32 se propuso repensar la misión de los jesuitas en este tiempo, y un postulado que llegó de la Provincia Mexicana lo proponía como “el servicio a la fe y la promoción de la justicia que la misma fe exige”. Y así se acordó. El Papa dijo que sintió esto como un regalo de México porque, aunque estaba en la Biblia, en ese tiempo no lo habían leído así, la teología iba por otros lados. “En ese tiempo era atrevido”, nos dijo, y de ahí en adelante fue aprender a buscar esa fe y justicia como inseparables siempre.
El provincial le preguntó qué era lo que más le estaba impresionando de su visita a México, y respondió que la gratuidad de la gente que está en las calles, esperando. A Ecatepec acudieron 300 mil personas a su misa, pero según los medios, un millón más esperaba en las calles. La gente no tiene por qué estar ahí, es puro cariño y es gratuito, y estaba impresionado de ese volcarse, de ver rostros de gente trabajadora que se esforzaba mucho. Eso le impresionaba mucho: ver la alegría, pero también gente de mucho trabajo.
El Papa hizo también algunos comentarios que ya ha venido haciendo. Puso especial énfasis en la riqueza cultural y de la historia de México y en su interés de que pudiéramos tener una visión más comprensiva de nuestra historia e identidad. Nos encargó a los jesuitas, cuando le hablábamos de nuestro trabajo en la educación, que ayudáramos a reconstruir esa historia para incluir muchas historias que ahora estaban ausentes, las de los pueblos indígenas, por ejemplo, para que se pudiese ver esa riqueza cultural y de fe del pueblo.
Sentí que cuando nos invitaba a reconstruir así la historia se trataba de que todos nos pudiéramos sentir responsables e iguales, no como a veces nos pasa que nos sentimos diferentes y pensamos que la historia es sólo la nuestra particular. Y eso me recordó sus palabras a los obispos en Catedral y cómo esos mensajes nos tocan a todos los que tenemos una responsabilidad de servicio, que es necesario que nos sintamos y vivamos como pueblo.
Desapariciones y padre Pro
Le dimos una reliquia del padre Pro. Él la beso con reverencia. Nos contó de su cariño por Pro, porque de novicio le animaban contándole su historia. Nos dijo que tenía un interés personal en su canonización. Nos encargó mucho que nos moviéramos para que se pudiera dar pronto.
Le contaron entonces sobre la película “Padre Pro” que se había hecho para dar a conocer su vida (Paco, el provincial, le dijo que yo actué; él se río, me hizo un gesto simpático). El provincial prometió dársela al día siguiente, en San Cristóbal de las Casas, para que la viera.

“Entonces le hablaron del Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez y cómo ahora atiende a situaciones en respuesta a la realidad de violencia y desintegración del tejido social, producto de la desigualdad en el país, y que está acompañando a los familiares de desaparecidos, como los 43 estudiantes de Ayotzinapa y otros casos en su demanda de búsqueda, esclarecimiento y justicia. También se hizo una mención dela reciente desaparición de los jóvenes de Tierra Blanca”.
Fue entonces cuando el Provincial le dio la carta de los padres de Ayotzinapa. El Papa la tomó y nos dijo: “A nosotros en Argentina también nos pasó, eso es terrible, sufrimos mucho”. En ese momento se le ensombreció el rostro. Siguió hablando sobre el tema: que esto no sólo pasa aquí, es algo mundial, que vas a cualquier parte del mundo y encuentras historias de muerte, por eso se tiene que actuar mundialmente. Esa fue la referencia que hizo.
Entonces comenzó a hablar de la desigualdad insultante, de que el 20% de personas tiene el 80% de riqueza, y que esa es la raíz que permite todo tipo de violencia, discriminación, muertos, desaparecidos, migración. Que las condiciones vienen de esa desigualdad, no se puede resolver por pedazos, tenemos que resolverlas como mundo.
Después nos contó del resto de su agenda, que quería visitar San Cristóbal de las Casas y tenía muchas ganas de estar con los indígenas, esos olvidados y no recordados en la historia. Nos dijo que después iba a Morelia. Le dije que allá estarían los escolares (jesuitas). Fue cuando se río con ternura, creo que le recordó sus tiempos de formador.
En la reunión se le contó del trabajo de la Compañía a través de las parroquias, misiones, escuelas, universidades y centros sociales. Nos animó a seguir haciendo lo que hacemos.
Le interesó el proyecto que le mencionamos para la reconstrucción del tejido social buscando oportunidades para la paz. Este es un proyecto que se está iniciando en algunas regiones de Chiapas, Tamaulipas y Michoacán, para que cada comunidad imagine su camino hacia la paz y diseñe actividades para confluir en esa dirección, donde cada comunidad le da su propio estilo, impronta, y viene de cada uno de nosotros y de lo que nos comprometamos. Nos dijo que eso es muy importante, buscar la reconciliación. Y, como ha repetido en sus mensajes en México, no sólo de las víctimas, también con los que se han convertido en victimarios de sus hermanos.
Esa es una notoria preocupación del Papa: ¿Cómo rescatas a los que se han convertido en victimarios de otros? ¿Cómo? ¿Cómo volver a construir algo que permita que ellos también puedan entrar en la reconciliación? Que ese contexto de exclusión y desigualdad era caldo de cultivo para quedar atrapado en esas redes. ¿Y cómo rescatar a quien ha tomado decisiones de convertirse en victimario de sus hermanos?
Le entregamos un libro y un CD con todas las participaciones de la iniciativa #venfrancisco.org que a propósito de su visita lanzó nuestra Provincia, y nos lo agradeció.
Al final le pedimos que grabara un mensaje a los jesuitas de la Provincia mexicana, en el que nos confirmó nuestra misión. Nos dijo que siguiéramos trabajando por la dignidad de Jesús que está en cada hombre y mujer, que México tenía rostro joven, que México sufre pero es grande y tiene una riqueza impresionante y una historia original y casi única en América Latina. Nos dijo que rezaba por nosotros y nos pidió que rezáramos por él. “Tengan fe, no negocien al crucificado para que vivan mejor los que crucifican, manténgase trabajando, hagan oración, confíen en la Virgen de Guadalupe”. En una palabra: ‘métanle’, como un échenle ganas. Nos recordó que trabajáramos por la causa del Padre Pro y nos deseó que la Virgen de Guadalupe nos protegiera.
Una persona de la Nunciatura entró y con un gesto le avisó que era hora de cenar. Él le contestó con otro gesto, y se rieron. Entonces nos dijo de broma que ese era el lenguaje de sordomudos que usaban entre ellos.
Cuando nos tomamos la foto él decidió que fuera con la Virgen de Guadalupe en el centro. Cuando salíamos de regreso le dije, a pedido de las familias de los mineros de Pasta de Conchos, que al siguiente día conmemorarían los 10 años de la explosión, le expliqué rápido de su lucha por el rescate de los cuerpos de los mineros atrapados y le pedí que orara por ellos. Él se detuvo, me miró y me dijo que sí, que lo prometía y que les dijera que sigan haciendo lo que estaban haciendo y que Dios los bendiga.
Nos dio un rosario a cada uno y nos despidió.
Una reunión “como de hermanos”
Fue un encuentro más como de hermanos, fue como estar con un hermano mayor y con mucha experiencia y ternura platicar con él y sentir su cercanía, apoyo, fue muy bonito. Terminamos como a las 7:20 o 7:15. Duró poco más de media hora.
La impresión que me dejó fue que era un hombre muy cercano, muy humano, una persona muy lúcida, muy consciente de sus límites, de la realidad de su vida, de su misión y su encargo.
Es un hombre que sabe observar, que sabe escuchar. Cuando lo miras su voz está llena de recuerdos, y muy concretos, de personas muy concretas, que han hablado con él o se han cruzado con él. Me recordó un poema de (Pedro) Casaldáliga retomando un poema de San Juan de la Cruz que dice que en el crepúsculo de la vida nos examinarán por el amor, y Casaldáliga decía que entonces mostrará su corazón y estará lleno de nombres. Me parece que el corazón del Papa está lleno de nombres.
No es alguien que sabe de antemano, sino alguien que reflexiona, que va pensando las cosas, y hay cosas que ha reflexionado. Es un hombre que ha aprendido de la vida, es un hombre con experiencia de vida.
También se nota que es un hombre sencillo que relaja el ambiente en lugar de ponerlo tenso. Cuando llegó a la Nunciatura de inmediato provocó que se distensara el ambiente, les dijo algo, los hizo reír. Es algo característico de él. Nosotros mismos estábamos tensos, no sabíamos cómo iba a ser la reunión y él se encargo de hacernos sentir como en casa, de conversar como hermanos de cosas que a él y a nosotros nos interesan, y hablar de eso. No imaginaba un encuentro así, pensé que tal vez sólo él iba a hablar, que íbamos a escuchar, pero no fue así. Fue una conversación y bastante fluida.

Ayotzinapa: es hora de buscar a los desaparecidos con nuevas tecnologías

16 febrero, 2016 // Reportaje Especial

Mercedes Doretti y Miguel Nieva, del Equipo Argentino de Antropología Forense, reiteran que sus estudios coinciden plenamente con los de los especialistas del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes: es imposible que los normalistas de Ayotzinapa hayan sido incinerados en el basurero de Cocula y es muy improbable que el hueso por el que se identificó a Alexander Mora pertenezca a las cenizas que el entonces procurador Jesús Murillo Karam presentó como única evidencia de su “verdad histórica”. Por eso, dicen, es hora de comenzar a buscar en otros lugares con tecnología de probada eficacia.

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- Un par de horas después de la conferencia de prensa en la que enterraron la “verdad histórica” de la PGR atada al calcinamiento de los 43 normalistas de Ayotzinapa en el basurero de Cocula, los representantes del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), Mercedes Doretti y Miguel Nieva, señalan la urgencia de aplicar nuevas tecnologías para continuar la búsqueda en otros sitios.

Doretti propone traer gente especializada en usar “tecnología satelital, georradares y otros instrumentos” utilizados en la búsqueda de fosas en Los Balcanes, y Nieva sugiere métodos que este equipo independiente ha utilizado desde sus inicios, en 1984, en Argentina, cuando rastreaban entierros de personas en gigantescos campos militares.

“LiDAR es una tecnología láser que se pasa desde un avión, se va escaneando y te permite hacer imágenes que analizar, ver dónde hay fosas; también el georradar, tecnología que hemos ido usando desde hace cinco años, y hacer otro tipo de búsquedas. No es fácil encontrar algo en un terreno de estas características, menos en terrenos tan complicados, con muchos accidentes geográficos. No es una tarea sencilla y lleva tiempo”, explica Nieva.

“Hemos venido pidiendo LiDAR desde octubre de 2014. Y estamos proponiendo toda una batería de métodos, unos nuevos otros no tanto, combinados, para tener resultados. Combinar las hipótesis, testimonios, investigación, (información de) inteligencia que haya y cruzando datos y tecnología de modo interdisciplinarios; si no, es muy difícil”, agrega Doretti.

En la entrevista para Proceso los forenses argentinos lucen cansados pero a la vez relajados, como liberados de una carga pesada tras haber dicho en público que sus estudios científicos arrojan que esa versión es imposible. Horas antes se notaban tensos.

Lamentan el tiempo perdido de búsqueda de “los chicos” –así se refieren a los estudiantes– por el enfrascamiento de la búsqueda en Cocula…

Fragmento del reportaje que se publica en la edición 2050 de la revista Proceso.

El expediente Ayotzinapa, una burda manipulación

21 octubre, 2015 //  Reportaje Especial

MÉXICO, D.F. (Proceso).- A pesar de los obstáculos que puso la Procuraduría General de la República (PGR) para dificultar la consulta del expediente Ayotzinapa, que el Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (INAI) le ordenó hacer público a partir de la solicitud de información para este semanario –y aun cuando difundió sólo las actuaciones que reforzarían la “verdad histórica” dada a conocer por el entonces procurador Jesús Murillo Karam– los hallazgos de la prensa vuelven a evidenciar la manipulación de la investigación.

El expediente fue subido en formato PDF, lo que impide que se hagan búsquedas entre las 50 mil hojas, y está plagado de párrafos u hojas enteras tachonadas de negro (testeadas), supuestamente para no violar la ley de transparencia. Pero se ocultó más allá de lo que la ley pide omitir.

Entre lo eliminado por la PGR están los resultados de los dictámenes de integridad física que se realizaron el 28 de octubre de 2014 al detenido Patricio Reyes Landa, alias El Pato; Jonathan Osorio Gómez, El Jona; Agustín García Reyes, El Chereje, y a Darío Morales Sánchez, los principales inculpados en las confesiones en que se basaba la “verdad histórica”. No sólo fueron omitidos los datos personales, como mandata la ley: también fue borrada la declaración de El Pato donde afirma que fue torturado por agentes federales para que declarara.

La PGR no cuidó del todo la privacidad de las personas: publicó la declaración de Jonathan Osorio Cortés sin ninguna reserva (no quitó nombre ni datos personales), quien involucra a uno de los 43 desaparecidos con la banda delictiva.

Borró también sin razón los lugares de las detenciones de todos los presuntos culpables, lo cual debía haber sido público.

Asimismo, contrario a la ley, testó los nombres de los funcionarios públicos que estuvieron involucrados como responsables, a pesar de que muchos de los nombres fueron mencionados en conferencia de prensa por Murillo Karam cuando presentó lo que él llamó la “verdad histórica”.

Otro error es la publicación de fotos como la de Adán Abraham de la Cruz.

La PGR publicó únicamente 86 expedientes, que contienen las actuaciones ministeriales realizadas por la PGR hasta el 12 de febrero de este año, que es cuando se resuelve la pregunta folio 0001700020915, mediante la que se pidió la versión pública del expediente. La gente no tendrá acceso a los 130 tomos de los que consta el expediente; 43 no se hicieron públicos.

En marzo comenzó el trabajo del Grupo Interdisciplinario de Expertos Internacionales (GIEI) de la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos que, al revisar el expediente encontró los vacíos, las omisiones en las investigaciones, los peritajes que nunca se practicaron, y ordenó hacerlos hasta encontrar que la teoría que Murillo Karam presentó como “la verdad histórica” no se sostenía.

El abogado Santiago Aguirre, del Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez, organización que junto con el Centro de Derechos Humanos Tlachinollan de La Montaña lleva la defensa de las víctimas del caso Ayotzinapa, menciona en entrevista que la apertura al público de los expedientes tuvo sus aciertos, pero aún deja mucho que desear.

El montaje se refuerza

La publicación del expediente sobre el caso Ayotzinapa por parte de la PGR es un arma de doble filo.

Por un lado ha ayudado a que los medios buceen en las primeras averiguaciones previas sobre la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa. Esto ha polarizado las versiones: algunos han publicado información que refuerza la “verdad histórica” de la PGR; otros han revelado los montajes de los que se valió el gobierno para tergiversar los hechos.

En la revisión de los tomos es posible notar que la PGR no confirmó la veracidad de las denuncias anónimas que mencionaban lugares donde los estudiantes supuestamente habían sido vistos. En cambio se concentró en la línea que apuntaba a que todo había ocurrido en el basurero de Cocula, aunque las versiones de los presuntos victimarios no coincidían.

Son muchas las denuncias anónimas. Un ejemplo es la constancia ministerial del 8 de octubre de 2014, en la que se menciona una llamada telefónica que asentó: “En el Rancho Montoya se encuentran los estudiantes que están desaparecidos”.

La mayoría de las notas periodísticas no son contrastadas con los hallazgos del grupo de expertos de la CIDH.

Por ejemplo, la semana pasada, medios publicaron la declaración del médico que la noche del 26 de septiembre laboró en el Hospital Cristina –donde soldados del 27 Batallón de Infantería, con el capitán José Martínez Crespo al mando, llegaron a investigar lo ocurrido con 25 normalistas–, quien ante la PGR reveló que la Procuraduría de Justicia Militar lo interrogó en dos ocasiones sobre la escena que presenció.

En el Informe Ayotzinapa el GIEI había informado que, antes de declarar, el médico había sido citado al 27 Batallón por el general Alejandro Saavedra –se desconoce el sentido de la conversación– y el propio capitán Crespo dio instrucciones para que su nombre no quedara registrado en la entrada. Las declaraciones que posteriormente dio el médico a Proceso y a la PGR son favorables al papel que el Ejército tuvo esa noche en Iguala.

Otros descubrimientos han permitido establecer la manipulación de la investigación por parte de peritos de la PGR, la negligencia, los vacíos que antes habían mencionado el Equipo Argentino de Antropología Forense, los abogados del caso y el GIEI.

El portal Animal Político encontró que la PGR tardó cinco meses en pedir la captura del jefe prófugo de la Policía de Iguala, a pesar de que la participación de la Policía Municipal quedó establecida desde el inicio, y tardó lo mismo para preguntar a Migración si el aludido había salido del país.

Halló también que el Equipo Argentino de Antropología Forense (que colabora en la investigación de la desaparición de los normalistas), alertó en enero pasado a Murillo Karam de “graves fallas” en el trabajo pericial del caso, entre ellas la infiltración de policías como falsos peritos hasta la siembra de “evidencias” y cartuchos en el basurero de Cocula, y la contaminación de la supuesta escena del crimen por la falta de vigilancia.

A su vez, el diario El Universal publicó que seis meses antes de que desaparecieran los estudiantes de Ayotzinapa y se pusiera en evidencia el control de Guerreros Unidos en Iguala y Cocula, la Fiscalía de Guerrero investigaba a este grupo criminal por estar implicado en ocho averiguaciones previas por homicidio y desaparición de personas.

Por su parte, La Jornada encontró que la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada (SEIDO) recibió en octubre de 2014 al menos seis llamadas anónimas en las cuales se advertía que integrantes de Guerreros Unidos que participaron en la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa estaban ocultos en el estado de Morelos y en las comunidades Apetlanca y Tianquizolco, en Guerrero.

Sinembargo encontró que en el ataque a los estudiantes participaron policías de Pilcaya –a tres horas y media de camino desde el lugar del ataque y no sólo los basados en Iguala o Cocula. Y ya el “Informe Ayotzinapa” había deslizado que en las declaraciones también se mencionaba la participación de agentes de Huitzuco y, tal vez, de otros municipios.

De dicho expediente el diario Reforma resalta que la PGR supo que el alcalde de Cocula era de Guerreros Unidos, pero incluso así la procuraduría lo liberó en diciembre, luego de llamarlo a declarar.

Y las confesiones de sicarios revelaron al menos tres sitios de incineración, halló El Economista.

Diversos medios resaltaron la noticia, que ya mencionaba el Informe del GIEI, de que las personas que Murillo Karam presentó como los perpetradores del multiasesinato revelaron que los normalistas fueron ultimados en lugares distintos al basurero de Cocula, y no todos corrieron la misma suerte.

El portal sinembargo detectó que los expedientes desclasificados tienen pasajes contradictorios, como que 10 personas de las supuestamente incineradas en el basurero de Cocula no eran normalistas.

El diario unomásuno publicó que el Servicio Médico Forense de Guerrero recogió cadáveres frente al Palacio de Justicia de Iguala la madrugada del 27 de septiembre de 2014, según establece un parte informativo del Ejército mexicano.

Una “verdad histórica” a base de intimidación y falsedades

12 septiembre, 2015 //  Reportaje Especial

La “verdad histórica” del caso Ayotzinapa, presentada el pasado enero por el entonces procurador Jesús Murillo Karam, y que concluye que los 43 normalistas fueron incinerados en un basurero de Cocula, se armó al vapor y basándose en párrafos de literatura científica sacados de contexto. Está llena de datos falsos, salpicada de omisiones y suposiciones.  Y cuando los testimonios y los estudios serios empiezan a demoler las increíbles hipótesis de la PGR, o cuando algunos indicios apuntan hacia el ámbito militar, se recurre a las amenazas y al hostigamiento de testigos.

MÉXICO, D.F. (Proceso).- El gobierno federal hizo cuadrar los hechos que la Procuraduría General de la República (PGR) presentó como la “verdad histórica” del caso Ayotzinapa y borró evidencias que incriminaban a instancias federales en la desaparición de los 43 normalistas.

Se usaron maniobras como amenazar a testigos clave para que se retractaran de lo dicho inicialmente a Proceso, falseamiento de bitácoras oficiales y manipulación de estudios científicos contenidos en los peritajes.

Datos recabados para esta investigación dan cuenta de que distintas dependencias estatales y federales también entregaron a periodistas información oficial falseada o mutilada, cuando no pudieron evadir las leyes de transparencia. Además hubo un intento del Ejército por quedarse con el video que implica a personal del 27 Batallón de Infantería en los hechos de Iguala.

Estos datos son independientes al Informe Ayotzinapa del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, que entre otras cosas encontró: uso generalizado de tortura a los presuntos perpetradores (cuyas versiones de los hechos no concuerdan); borrado de los expedientes de uno de los autobuses atacados esa noche y destrucción de un video con imágenes de ese camión; así también las diligencias no hechas o realizadas hasta que el grupo lo sugirió: toma de declaraciones de importantes testigos, peritajes a los autobuses o estudio de las ropas halladas en esos vehículos, entre otras.

Dos testigos a quienes la PGR silenció fueron los empleados del servicio de limpia del municipio de Cocula, Rosí Millán y Wenceslao Rifas, tripulantes del camión recolector que lleva la basura al tiradero municipal donde supuestamente incineraron a los normalistas. Su testimonio apareció en la página de internet de Proceso el 29 de octubre del año pasado; afirmaron que aproximadamente el día 23 –una semana antes de que la PGR anunciara que los 43 podrían haber sido cremados ahí–, militares les impidieron el paso argumentando razones de seguridad.

“Dijeron: ‘Procuren no venir aquí, porque tarde o temprano puede haber un tiroteo’… y no vaya a ser la de malas, mejor ya no subimos”, dijo Millán esa vez. Hasta ese momento no habían sido citados a declarar.

Ambos aseguraron que siguieron usando el tiradero desde el día de la supuesta quema de los 43 y durante casi un mes, y nunca se percataron de que en ese lugar hubiera habido algún hecho extraordinario. Parte de su trabajo consistía en vigilar de lejos el basurero para detectar cualquier humo. Millán insistía en que la noche del 26 de septiembre no hubo fuego; llovía y él no vio humareda alguna.

Sin embargo, en la conferencia de enero de este año, en la cual la PGR presentó su “verdad histórica” sobre el destino de los normalistas, el entonces procurador Jesús Murillo Karam mencionó un testimonio de los recolectores de basura opuesto a esa primera versión: en esta, los dos empleados municipales habrían dicho que narcotraficantes les impidieron el paso y que por miedo habían dejado de usar el basurero.

Esta reportera visitó varias veces Cocula para reconfirmar esa nueva versión. Una vez la casa de los Millán estaba cerrada; una segunda vez, la familia entera mintió y negó que Rosí estuviera ahí. Su madre y hermanos se notaban asustados. Él estaba escondido. Cuando se decidió a salir, temblaba. Antes de negarse a dar la entrevista dijo: “No voy a hablar, porque luego me acusan de mentiroso”.

Su miedo tiene explicación: el 2 de noviembre, cuatro días después de la publicación de su testimonio, personal de la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada (SEIDO) trasladó al Distrito Federal a los dos empleados municipales y los sometió a dos días de interrogatorios sin darles comida.

Les preguntaron los hechos, les mostraron un ejemplar de la revista Proceso y los amenazaron. Una persona cercana a ellos revela que en la SEIDO les dijeron que “si no recordaban” y “si no dejaban de decir mentiras” iban a terminar presos en Nayarit con los funcionarios y delincuentes de Guerreros Unidos.

Entonces declararon lo contrario. Este dato fue confirmado por dos fuentes.

A ambos les hicieron firmar papeles cuyo contenido desconocían. Wences –ayudante de Rosí– no sabe leer. Cuando fue entrevistado por un grupo de reporteros este año, seguía sosteniendo que en el basurero no hubo incineración. De los militares nada dijo.

Ese no fue el único operativo para silenciar testigos o borrar evidencias.

(Fragmento del reportaje que se publica en la revista Proceso 2028, ya en circulación)

Interroga PGR a viuda de normalista… le pregunta qué sabe de los 43

12 mayo, 2015 // Publicado en APRO

MÉXICO, D.F. (apro).- Siete meses después de la tortura y homicidio del normalista de Ayotzinapa, Julio César Mondragón Fontes, la Procuraduría General de la República (PGR) citó e interrogó a su viuda para preguntarle si sabía algo de los 43 desaparecidos.

Así lo denunciaron en un comunicado los abogados del caso y amigos de la familia, quienes señalaron que Marissa Mendoza, la joven viuda del estudiante desollado la noche del 26 de septiembre, recibió un citatorio para que el pasado 11 de abril se presentara en la Unidad Especializada contra el Secuestro adscrita a la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada (SEIDO).

Pero en vez de informarle de los avances en las investigaciones, el citatorio se usó para interrogarla sobre la desaparición de los 43. La viuda se negó a contestar.

“(Después del interrogatorio) les insistimos que si ellos tenían información sobre lo que ocurrió con Julio era su obligación dársela a la familia y les cuestionamos de porqué, a siete meses de los hechos, es la primera vez que contactan a la familia. Respondieron que fue ‘por prudencia’, dando a entender que fue porque la familia se encontraría en periodo de duelo”, informó por escrito a Apro la abogada de la familia, Sayuri Herrera.

“Sin hacerle conocer los derechos que tiene a Marissa, continuaron insistiendo con sus preguntas, sin responderles finalmente les dimos las nuestras: ‘Díganos, ¿quienes desollaron y ejecutaron a Julio?, ¿díganos por qué lo asesinaron de tal modo?, muestren el expediente ¿qué datos tiene?, ¿cuál es la línea de investigación que sigue con respecto a lo que ocurrió con Julio?’. El fiscal entre bostezos anotaba las preguntas mientras veía la hora en su reloj”, dijo.

Al final, la familia Mondragón y la defensa advirtieron que solicitarían por escrito el acceso al expediente de la PGR y la cita para una próxima reunión para que respondan a sus preguntas. Los funcionarios respondieron que lo mostrarían “siempre y cuando esto no interfiera con la investigación”.

Los denunciantes señalan al fiscal José Manuel Rojas como la persona que se presentó la semana pasada en el domicilio de la viuda de Mondragón, se identificó como integrante de “la Unidad de Secuestro de la SEIDO” y la citó en PGR sin explicarle el motivo de la solicitud de la supuesta reunión.

La PGR se ha negado a atraer el caso de Mondragón y lo separó de la investigación de lo sucedido en Iguala la noche en la que los estudiantes fueron atacados, heridos y desaparecidos.

“Desde que ocurrieron los terribles hechos del 26 de septiembre se solicitó la intervención de la PGR. Sin embargo, el expediente del caso de Julio César continúa en Iguala, Guerrero, y solamente menciona el delito de homicidio calificado. No se investiga la tortura ni la ejecución extrajudicial en contra de Julio. Los funcionarios agregaron que el expediente por el ‘secuestro’ de los 43 normalistas lo conocen desde noviembre pasado”, se lee en el comunicado.

Según la acusación de los denunciantes, el actuar de la PGR en el caso de la tortura y homicidio de Julio César Mondragón ha sido “irregular, omiso y fragmentado”, por lo que pidieron que dejen de actuar de manera contraria a la recomendada ayer por el grupo de expertos de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

Los expertos internacionales señalaron que la investigación está fragmentada en seis juzgados distintos y que la PGR no investiga el delito de tortura a Mondragón.

“La responsabilidad de investigar y esclarecer los hechos ocurridos el 26 de septiembre de 2014 es de la autoridad, no de las víctimas. Con el Estado como principal sospechoso de los crímenes cometidos en Iguala, las familias tienen desconfianza en las autoridades. Confiamos en el Grupo de Forenses Argentinos y en el grupo de expertos de la CIDH. Esperamos que su participación ayude en la búsqueda de justicia mucho más de lo que han hecho hasta ahora las instituciones mexicanas”, indicaron en el comunicado.

El policía municipal Luis Francisco Martínez, señalado como el presunto responsable del asesinato de Mondragón, se encuentra preso en el Centro Federal de Readaptación Social número 5 Oriente de la Ciudad de Villa Aldama, Veracruz. Según los abogados del caso, la SEIDO lo investiga por delincuencia organizada y en Iguala, en materia del fuero común, se le sigue otro proceso en el que se le vincula al homicidio de Mondragón.

“A la fecha la investigación concreta de la ejecución de Julio y el proceso judicial se sigue en Iguala, la PGR nunca dio consecución a la petición de la familia de que este delito también se investigará a nivel federal”, indicó la abogada.

Ayotzinapa: sus propios informes comprometen al Ejército

Un expediente de la Secretaría de la Defensa, entregado a este semanario gracias a la Ley de Transparencia, demuestra que, contra lo dicho ante diputados por el general Salvador Cienfuegos, el Ejército sí conoció de las agresiones de la policía igualteca a los normalistas de Ayotzinapa entre el 26 y el 27 de septiembre y no hizo nada por evitarlas. Pese a que los reportes consultados están llenos de tachaduras y agregados extemporáneos, la historia se cuenta sola.

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Mentiras y verdades a medias de la investigación

21 marzo, 2015 // Publicado en APRO                                           Ayotzinapa, Edición México

 

¿Los militares de Iguala contratan funerarias privadas para incinerar restos? ¿El FBI vino a investigar el caso Ayotzinapa? ¿El Instituto de Biología de la UNAM confirmó con estudios a plantas y moscos la versión de la PGR de que los 43 normalistas fueron quemados en el basurero de Cocula? ¿Los soldados del 27 Batallón obligaron a los estudiantes sobrevivientes de la matanza de Iguala a permanecer en cuclillas mientras los fotografiaban?

Todo es incierto. Ésas y otras declaraciones que han hecho secretarios y subsecretarios de Estado para salir del paso a cuestionamientos sobre el caso Ayotzinapa no pasan la prueba de la transparencia.

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