basurero de Cocula

Borró evidencias una segunda quema en basurero de Cocula: EAAF

20 abril, 2016 // Publicado en APRO

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- El dictamen completo del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) sobre Cocula arroja que ese basurero fue vuelto a quemar después del primer peritaje, durante el tiempo en que la PGR retiró la vigilancia, acción que hizo que se borraran evidencias.

También revela que los testimonios de los supuestos asesinos no coinciden en cuestiones fundamentales como las horas, la colocación de las víctimas y el número de bolsas en las cuales dispusieron sus restos; además de que ellos mismos confesaron que restos humanos encontrados en el sitio son de personas asesinadas antes de la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, por lo que los restos encontrados en el lugar podrían corresponder a otras víctimas.

“Dadas las alteraciones significativas en la continuidad de la custodia del sitio, el tiempo transcurrido desde que se produjo el incidente hasta que se examinó por primera vez el lugar de los hechos, las observaciones colectivas realizadas durante la inspección del 5 de diciembre de 2014 y la información reunida durante la inspección inicial comenzada el 27 de octubre de 2014, no respaldamos la hipótesis de que hubo un fuego de la magnitud requerida y de la duración informada en la madrugada del 27 de septiembre de 2014, que habría arrojado como resultado la cremación en masa de los 43 estudiantes desaparecidos”, se destaca en el dictamen como conclusión.

El estudio realizado entre octubre de 2014 y febrero pasado, y en el que participaron 26 peritos internacionales, fue publicado anoche en la página oficial de la prestigiada organización y tiene como conclusión que no existe evidencia científica de la incineración de los 43 estudiantes en el basurero y tampoco de que el hueso de Alexander Mora Venancio, hallado en el río San Juan, provenga de ese sitio.

El informe de 351 páginas revela información que la PGR intentó ocultar al EAAF, a pesar de ser coadyuvante en el caso y representante de las 43 familias de los normalistas. Además, contrasta con los tres vagos párrafos presentados como conclusión preliminar de los seis expertos en fuego que realizaron un tercer peritaje al basurero, en el que sólo mencionaron que hubo una quema controlada en el basurero de Cocula y que en el lugar se encontraron restos humanos de 17 personas, pero no especifica si esos “hallazgos” están relacionados con la búsqueda de los 43 estudiantes o si se refiere a quemas anteriores en el tiradero.

El informe del EAAF cuestiona duramente las evidencias que presentó en su tiempo el procurador general de la República, Jesús Murillo Karam, para “demostrar” la calcinación de los estudiantes, y señala que el funcionario pasó por alto que en ese basurero siempre se ha quemado basura, que no pudo existir un “efecto horno” que calcinara a 43 personas y que las evidencias presentadas en conferencia (aluminio, restos de llantas, piedras y huesos) no son muestra de nada relacionado con los estudiantes.

Este equipo también da cuenta de múltiples irregularidades que notaron al trabajar al lado de la PGR, entre ellas las alteraciones que sufrió el tiradero después de haber sido revisado, las inspecciones que hizo por cuenta propia el personal de la dependencia sin avisar al equipo, cómo el sitio quedó sin ser resguardado a pesar de ser considerado la escena del crimen, y el extraño hallazgo de 44 casquillos amontonados en un lugar que antes ya había sido revisado por los especialistas argentinos.

“Cabe destacar que al llegar al lugar de los hechos el 5 de diciembre de 2014, un integrante del EAAF que había estado presente en la inspección iniciada el 27 de octubre de 2014 advirtió que, a lo largo de la base de la ladera, parecía haber cinco áreas de quema bien localizadas que no se habían evidenciado durante la inspección inicial”, se menciona en el reporte.

En el apartado sobre el basurero se menciona: “La mayor parte del follaje no mostraba señal alguna de haber sufrido los efectos del calor; aproximadamente 11 ramas mostraban diversos niveles de daño por calor y fuego. También es importante advertir que, dadas las alteraciones significativas en la continuidad del lugar con evidencias que indicaban que se accedió al basurero en el periodo comprendido entre la inspección inicial del lugar realizada a partir del 27 de octubre de 2014 y la inspección realizada el 5 de diciembre de 2014, se desconoce si la pila de follaje examinada había sido alterada de alguna manera, lo que impide afirmar con absoluta certeza si se inspeccionó todo el follaje desmalezado en la primera inspección para buscar signos de los efectos del calor.”

El retiro de la vigilancia de la zona por parte de la PGR, a pesar de que el basurero era considerado escena del crimen, causó la pérdida de información valiosa, como el uso del combustible, de madera y de neumáticos para la supuesta quema de los estudiantes; también hubo alteraciones en el follaje y la tierra.

En un apartado donde entrelazan las declaraciones de los detenidos con las que Murillo Karam armó la supuesta “verdad histórica”, el EAAF menciona: “Es importante señalar que aquí Cortés (se refiere a Jonathan Osorio Cortés, El Jona) habla de cuatro bolsas, Bahena (se refiere a Miguel Ángel Landa Bahena, o El Cheques) de seis o siete bolsas, mientras que Reyes (se refiere a Agustín Reyes García, El Chereje) menciona ocho bolsas con restos supuestamente de los normalistas que habrían arrojado al río San Juan”.

“Fue interesante advertir que la información derivada de las declaraciones obtenidas (de parte de la PGR de los tres inculpados supuestamente involucrados en la matanza y disposición de los restos) presentó contradicciones significativas. La forma en que se colocaron los restos de las víctimas, los neumáticos, los troncos y el resto del material combustible varía significativamente. También cabe advertir que la información de la persona arrestada e interrogada en último lugar sugirió el método más eficiente de quemar los restos de las víctimas.”

Esto se advierte en el apartado “Análisis en relación al fuego”, firmado por los expertos canadienses en incendios y explosivos Greg Olson y Bryan Fisher, consultores EAAF quienes, según el documento, estuvieron en el basurero de Cocula y analizaron evidencia en la Ciudad de México del 30 de noviembre al 7 de diciembre de 2014; del 2 al 8 de febrero de 2015, y del 18 al 26 de abril de 2015.

Para realizar ese análisis, además de la visita al basurero, la recolección de muestras, la toma y comparación de fotografías satelitales, el estudio de la vegetación y la fauna, se tomaron en cuenta las investigaciones de la PGR con los testimonios de los presuntos asesinos.

Para hacer el dictamen los expertos tomaron como base la “verdad histórica” presentada por el entonces titular de la PGR, Jesús Murillo Karam, que señalaba lo siguiente: “Esa madrugada (del 27 de septiembre de 2014), los 43 estudiantes desaparecidos fueron llevados a un basurero municipal ubicado en las afueras de Cocula, donde fueron asesinados, sus cuerpos apilados y quemados con gasolina y/o diesel, junto con neumáticos y pedazos de madera. Se presume [en función de las declaraciones de los inculpados]que los restos de los 43 estudiantes fueron cremados durante aproximadamente 15 horas.

“Luego, los inculpados recolectaron parte de los fragmentos óseos quemados de los estudiantes y otros artefactos en ocho bolsas, que transportaron hasta un pequeño río (el San Juan), que corre junto a un camino de grava por el que se accede al basurero desde la ruta principal, justo a la salida de la población de Cocula. En ese momento los inculpados vaciaron en el río los fragmentos de hueso de todas las bolsas menos dos; estas dos bolsas fueron arrojadas con su contenido al río. Cuatro inculpados confesaron haber estado presentes durante el asesinato, la cremación y la disposición final de los cuerpos de los 43 estudiantes, y tres de 11”.

En el documento, el EAAF señala –en coincidencia con el Informe Ayotzinapa del Grupo de Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI)– que no coinciden las declaraciones de los inculpados sobre su llegada al basurero y sobre el número de horas que permanecieron en él, así como en la colocación de los cuerpos o el uso de combustibles.

Aunque los peritos del Equipo Argentino encontraron evidencias de que en ese lugar había, por lo menos, restos de 19 personas distintas, en el informe mencionan que los mismos presuntos culpables dijeron a la PGR que en la base de la ladera del basurero ya antes habían asesinado y cremado a otras víctimas que no están relacionados con los 43.

Uno de los restos hallados fue una mandíbula con piezas de porcelana, trabajo odontológico que ninguno de los 43 estudiantes tenía.

Sobre las “evidencias” que en su tiempo presentó Murillo Karam para reforzar que los 43 fueron calcinados en Cocula, el dictamen señala:

“No es evidente, por el momento, ni el número de eventos de fuego ocurridos en el basurero de Cocula ni poder distinguir a cuál de ellos pudieran pertenecer los elementos recolectados entre el 27 de octubre y el 6 de noviembre del 2014. En este sentido, el cálculo de temperaturas a las que podrían haber sido sometidos elementos biológicos y no biológicos encontrados en el basurero de Cocula, mencionados también en la conferencia del 27 de enero de 2015 por la PGR, puede no ser relevante en esta investigación. Los elementos tomados como diagnóstico –aluminio, vidrio, dientes, etc.– pueden no corresponder a los incidentes del 26 de septiembre del 2014, sino a eventos anteriores”.

Lo que no cuadra…

Varios de los estudios al basurero arrojaron datos por las cuales estos peritos independientes señalan que en el mismo no pudieron ser quemados los 43 estudiantes, entre ellos los siguientes:

*Alteraciones al follaje

“Antes de desmalezar el lugar que rodeaba el área oscurecida de la base de la ladera, se hizo evidente que parte del follaje había sido cortado, arrancado o quitado previamente.

*No había presencia de follaje decolorado o marchito que indicara la existencia de un gran fuego:

Se observó que el resto del follaje que se encontraba alrededor del perímetro del área desmalezada no mostraba signos de haberse decolorado o marchitado. Hubo sólo una excepción. Se observó un área localizada de quema del suelo en el borde occidental del área desmalezada, al sur de la trinchera cavada por el equipo del EAAF y PGR durante la inspección original del lugar.

La mayor parte del follaje no mostraba señal alguna de haber sufrido los efectos del calor; aproximadamente 11 ramas mostraban diversos niveles de daño por calor y fuego. También es importante advertir que, dadas las alteraciones significativas en la continuidad del lugar con evidencias que indicaban que se accedió al basurero en el periodo comprendido entre la inspección inicial del lugar realizada a partir del 27 de octubre de 2014 y la inspección realizada el 5 de diciembre de 2014, se desconoce si la pila de follaje examinada había sido alterada de alguna manera, lo que impide afirmar con absoluta certeza si se inspeccionó todo el follaje desmalezado en la primera inspección para buscar signos de los efectos del calor.”

*Las rocas incineradas pudieron haber sido quemadas antes del 26 de septiembre

“Se puede concluir que las rocas han sufrido exposición al calor, aunque se desconoce cuándo, durante cuánto tiempo, así como la cantidad de episodios de incendio que tuvieron lugar.”

*Los neumáticos pudieron haber sido quemados antes del 26 de septiembre

“También se detectó la presencia de numerosos restos de hilos metálicos trenzados y oxidados a diferentes profundidades. Los hilos metálicos son similares en tamaño a las cuerdas de metal usadas en la fabricación de neumáticos. Esto indicaría que en este lugar se quemaron neumáticos en ocasiones anteriores.”

*Los tocones no se veían afectados por un gran incendio

“La mayoría de los tocones experimentó efectos menores de exposición al calor. Sin embargo, como el calor radiante no se ve afectado por las condiciones climáticas y se extiende desde el foco del incendio en línea recta, un gran incendio provocaría efectos de calor significativos en el área inmediatamente alrededor del incendio, y ese no fue el caso aquí. Estando la gran mayoría de los tocones dentro del área oscurecida y dentro de la retícula demarcada, habrían estado expuestos a un incendio grande y prolongado dentro del área oscurecida donde se informó que 43 víctimas fueron cremadas en masa, pero sólo se observan efectos menores de calor”.

*Los hidrocarburos no pudieron ser estudiados por las alteraciones al sitio

“En otras circunstancias, estos resultados, junto con los de las muestras tomadas por el equipo de la PGR mencionado anteriormente, serían concluyentes; sin embargo, debido a las significativas alteraciones en la continuidad de la escena y a las evidencias de que se ingresó al sitio y que hubo incendios en el periodo comprendido entre la inspección original iniciada el 26 de octubre y la inspección del 5 de diciembre de 2014, nos es imposible arribar a conclusiones basadas en la presencia de estos líquidos inflamables volátiles en relación con los hechos ocurridos el 27 de septiembre.”

*No coinciden testimonios de supuestos culpables con el uso de neumáticos

“Con respecto a los neumáticos mezclados con los restos de víctimas, la información de los inculpados sobre cómo se utilizaron los neumáticos no fue coincidente. Uno de los inculpados informó que las víctimas fueron colocadas sobre los neumáticos puestos en el suelo; otro inculpado informó que los neumáticos fueron colocados arriba de las víctimas. Un inculpado indicó que se usaron entre 10 y 15 neumáticos. Si los neumáticos se hubieran colocado sobre el piso con las víctimas encima, habrían quedado restos parciales de las paredes laterales de los neumáticos junto con los hilos de acero. Como se indicó anteriormente, hubo al menos ocho neumáticos tomados por el equipo de la PGR de México y hubo piezas de lo que se sospecha que es goma encontrada en los indicios recolectados. Si los neumáticos hubieran sido colocados arriba de las víctimas, se habrían consumido por completo y sólo hubieran quedado los hilos de acero. Como se consignó anteriormente, hubo alteraciones significativas en la continuidad de la custodia de la escena, lo que se suma a la evidencia de que hubo quemas subsiguientes, lo que nos impide la posibilidad de enunciar cómo se usaron los neumáticos, si acaso se usaron, ni cómo pudieron haber sido usados.”

*Se borró la pista de cómo se utilizó la madera en la supuesta quema

“Con respecto a la madera (los troncos) que supuestamente se usó, tal como se mencionó en numerosas ocasiones, hubo alteraciones significativas en la continuidad de la custodia que impiden hacer algún comentario sobre hasta qué punto se usó madera como carga de fuego ni sobre cuáles fueron sus dimensiones específicas.”

*No hubo “efecto horno”, como lo anunció Murillo Karam

“Más allá del follaje que rodea esta área, no hay barreras físicas reales que permitirían que el calor radiante se reflejase de manera eficiente hacia las víctimas quemadas, la cantidad de calor radiante reflejado hacia las víctimas quemadas sería mínima. Las características físicas del área tipo cráter no respaldan el argumento específico de que la supuesta quema de los estudiantes desaparecidos en el basurero produjo un proceso de quema similar a ‘cremar las víctimas en un horno’, como fuera alegado por el entonces procurador Murillo Karam en la conferencia de prensa de enero de 2015.

*Notorias contradicciones de los supuestos asesinos

“Fue interesante advertir que la información derivada de las declaraciones obtenidas (de parte de la PGR de los tres inculpados supuestamente involucrados en la matanza y disposición de los restos) presentó contradicciones significativas. La forma en que se colocaron los restos de las víctimas, los neumáticos, los troncos y el resto del material combustible varía significativamente. También cabe advertir que la información de la persona arrestada e interrogada en último lugar, sugirió el método más eficiente de quemar los restos de las víctimas”.

 

Manipula PGR evidencias para cuadrar caso Ayotzinapa: antropólogos argentinos

7 febrero, 2015 // Publicado en APRO

MÉXICO, D.F. (proceso.com.mx).- El Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) presentó verdades científicas que contradicen la “verdad histórica” con la que el titular de la PGR, Jesús Murillo Karam, intenta cerrar el caso de la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, y evidenció que, con tal de hacer cuadrar la versión oficial, la Procuraduría forzó resultados, ocultó información y apresuró conclusiones. Además, cometió errores que pusieron en riesgo la identificación de los restos enviados a Austria.

La cadena de “problemas serios” es brutal. Por ejemplo, la PGR omitió mencionar que al menos desde 2010 el basurero de Cocula, donde supuestamente fueron calcinados los estudiantes, ha sufrido incendios recurrentes y que tenía restos de por lo menos otra persona muerta que no es ninguno de los estudiantes, por lo que los huesos y objetos presentados como evidencia del crimen en las conferencias podrían ser de otros incendios y otras personas.

Estas conclusiones se desprenden de un informe que el equipo de expertos independientes que representa a las familias de las víctimas y coadyuva en las investigaciones, entregó hoy a los familiares en una reunión en la Ciudad de México que duró más de seis horas.

“Simplificaron enormemente la evidencia y sólo vieron una posibilidad que tiende a coincidir con la historia que presentaron. Usan la ciencia para justificar los testimonios (aportados por los sicarios) en vez de usarlos para contrastar”, dijo el experto.

“La evidencia física debe ser interpretada en todas sus posibilidades, sin dar preferencia a aquellas interpretaciones que sólo incluyen una posible coincidencia con los testimonios de los imputados”, agrega el comunicado.

Hasta el momento –se les dijo a los padres– no existe evidencia de que el asesinato y la desaparición de los jóvenes hubieran ocurrido en el basurero de Cocula la madrugada del 27 de septiembre de 2014, aunque tampoco se cierra la posibilidad de que alguno o algunos de los estudiantes hubieran pasado por ahí.

Esto plantea dudas de la versión de la PGR, basada en los testimonios de los supuestos sicarios de Guerreros Unidos, que señalaron que asesinaron a los estudiantes en el basurero, los calcinaron y fragmentaron sus huesos, los cuales echaron en bolsas negras que después esparcieron en el río San Juan.

El prestigiado equipo internacional había mantenido silencio tras la rueda de prensa del 25 de enero en la que el procurador dio a conocer lo que llamó la “verdad histórica” del caso Ayotzinapa, basada en testimonios de los asesinos y pruebas científicas que supuestamente los avalaban, y en la que arremetió contra los argentinos por haber dicho que faltaban evidencias para determinar dónde ocurrió el asesinato y de dónde fue obtenido el hueso de Alexander Mora Venancio, el único de los normalistas identificado por el laboratorio especializado de Austria.

“No íbamos a hacer esto público, lo normal hubiera sido que los dos equipos hubiéramos presentado nuestras conclusiones al mismo tiempo, al final de la investigación, pero con lo dicho en la conferencia no nos dejaron otra opción”, comentó a Proceso un miembro del equipo argentino.

El EAAF está integrado por 30 peritos de ocho países: México, Argentina, Uruguay, Colombia, Canadá, Estados Unidos, Francia y España.

No presenció recolección de hueso

En el documento, el equipo contradice al procurador al reiterar que ninguno de sus integrantes presenció el momento de la recolección de la bolsa sacada del río San Juan, donde supuestamente estaba el hueso de Alexander Mora Venancio.

Explica que el pasado 29 de octubre mientras trabajaban en el basurero fueron llamados a la vera del río San Juan –a 10 kilómetros de distancia– donde se toparon con una lona sobre la que se encontraban un número importante de huesos expuestos que, se les dijo, habían salido de una bolsa negra arrojada al agua por los sicarios. Ahí estaba ese hueso “llamativo, poco quemado, grande y bien conservado”, que de inmediato llamó a todos la atención.

En ese momento los forenses se incorporaron a la limpieza de los restos recolectados.

Sin embargo, nunca les mostraron un documento clave: la cadena de custodia que debían de haber firmado los marinos que supuestamente encontraron el hueso al momento de entregarlo a PGR. Aunque han solicitado a las autoridades en reiteradas ocasiones ese documento siguen sin conocerlo.

Basurero sin vigilar; entraron sin avisar

Aunque la PGR y el EAAF trabajaron juntos del 27 de octubre al 6 de noviembre en el levantamiento de posibles evidencias en el basurero, posteriormente el equipo de expertos independientes se enteró de que el 15 de noviembre ministerios públicos y peritos de la PGR entraron solos al basurero y sin avisar a recoger evidencias que no habían visto al momento en que trabajaron juntos. Era muestras de tierra y 42 evidencias balísticas.

El equipo argentino planteó al procurador y a su equipo esas “serias irregularidades” y solicitó “considerar excluir” o evaluar “si convenía legalmente” presentar esa evidencia, porque podía ser desestimado como prueba en cualquier juicio.

Cuando los argentinos leyeron el informe que los peritos hicieron sobre esa diligencia, encontraron que habían dejado escrito lo que ya habían denunciado: que hallaron el basurero sin custodia policiaca y sin acordonamiento.

En el dictamen de criminalística de campo del 15 de noviembre del 2014 los peritos de la PGR dejaron escrito: “El lugar en sus generalidades se observa que no se encuentra preservado, ya que en el momento de la presente intervención no hay elementos de seguridad resguardando el lugar, o algún tipo de acordonamiento.”

Y es que desde el primer fin de semana de noviembre los medios de comunicación publicaron las primeras fotografías desde adentro del basurero. Al percatarse, el equipo solicitó a PGR que custodiara el lugar por ser “sitio clave” para la investigación. Entre el día 7 y el 27 no hubo vigilancia.

Error en toma de perfiles genéticos

Debido a los altos niveles de exposición de fuego y calor que sufrieron los restos levantados en el basurero, tuvieron que ser enviados a un laboratorio de la Universidad de Innsbruck, en Austria, donde les harían los análisis más avanzados de ADN para ver si alguno coincidía con la sangre de las familias.

La PGR envió 134 muestras de sangre de 43 familias mientras que el equipo argentino 135 de la misma gente. Pero al hacer un comparativo de los perfiles genéticos se encontró que la PGR había errado en 20 de éstos, con lo que afectaba a 16 familias de las 43. Si los huesos no hubieran estado tan degradados con ese error no hubiera posible la identificación.

“En experiencia del EAAF, es inusual tener diferencias entre laboratorios de análisis de ADN en lo que se refiere a perfiles genéticos que emanan de muestras de sangre tomadas directamente a familiares, ya que el procesamiento de las mismas es sencillo”, indica el comunicado.

Posteriormente el equipo notó un segundo error: que 11 de los 20 perfiles genéticos errados sí estaban bien anotados en las averiguaciones previas, pero habían sido anotados incorrectamente en los papeles enviados a Innsbruck.

Cuando el EAAF pidió una cita para reclamar el error la Coordinación de Servicios Periciales de PGR, de inmediato admitieron que el error era suyo. Entonces, por instrucción de Murillo, se pidió al laboratorio sólo analizar los perfiles enviados por los argentinos.

El procurador también ordenó que la Coordinación de Servicios Periciales de la PGR presentara en la averiguación previa correspondiente un dictamen rectificando los perfiles genéticos con errores. Pero el EAAF señala que aún no tiene certeza de que ambos compromisos se hayan cumplido plenamente y advirtió: “Esto puede afectar futuras comparaciones que pudieran realizarse si se enviaran nuevas muestras de restos al laboratorio de Innsbruck.”

“Es importante aclarar que los perfiles genéticos de los familiares del Sr. Alexander Mora Venancio”, indica el comunicado.

Siempre hubo fuego en el basurero

Aunque la PGR en su conferencia presentó evidencias físicas del incendio ocurrido en el basurero (especialmente materiales fundidos), como si hubieran quedado así por la pira fúnebre de los estudiantes, el equipo encontró que ese basurero ha sido quemado en distintas ocasiones.

Para sustentar su dicho, presentó imágenes satelitales de 2010, 2012 y 2013 en las que se ve salir humo del basurero con las “mismas dimensiones de quema multiepisoidal de fuego”.

“En estas imágenes satelitales –indica el comunicado–, la zona inferior del basurero muestra signos de fuego, incluyendo una coloración azul en algunas de ellas que los expertos consultados por el EAAF, señalaron como compatible con humo proveniente de un fuego activo. Dichas zonas quemadas, en gran medida, corresponden a la misma sección examinada por peritos del EAAF y la PGR en octubre y noviembre del 2014. Estas imágenes muestran la presencia de múltiples episodios de fuegos en la zona del basurero por lo menos cuatro años antes de los eventos que la PGR presentó como un único evento de quema en su conferencia del 27 de enero del 2015”.

Por eso mismo, los expertos del equipo argentino indican que no se puede distinguir si las evidencias presentadas por la PGR corresponden al fuego en el que habrían sido quemados los estudiantes o si son irrelevantes para la investigación.

El basurero tiene cuerpos de otras personas

El 27 de enero, día de la rueda de prensa de Murillo, los peritos del gobierno e independientes sólo habían analizado dos de las 137 cuadrículas de tierra extraídas del basurero.

Al avanzar en el análisis, el EAAF encontró la presencia de restos humanos que no corresponden a los normalistas. Esto lo asegura a partir de que encontró una prótesis dental, inferior y superior, que embona totalmente, y que es de una persona desconocida ya que ninguno de los normalistas usaba prótesis.

“Esto no excluye que a algunos de los estudiantes les ocurrió (la misma suerte). Pero aún no hay evidencia en el basurero, pero sí que hay personas que no pertenecen a Ayotzinapa”, explicó el forense, quien dijo que requieren que se les permita trabajar para poder aportar conclusiones definitivas.

“La investigación aún no está finalizada, no se puede dar una versión como si esto hubiera terminado. De otra manera no se ven todas las otras posibilidades de interpretación del mismo hecho”, dijo.

El término aproximado del análisis de las evidencias –indicó el experto– será de tres meses, aunque podría aumentar si se encuentran otros puntos donde pudieran haber pasado los estudiantes.

El caso se sigue basado en evidencia testimonial de los supuestos asesinos.

Conclusiones
Estas son las conclusiones que menciona el comunicado:

1.- Las imágenes satelitales del basurero de Cocula obtenidas por el EAAF –y también aquellas disponibles al público en Google Earth– muestran que el área de fuego en la superficie inferior del basurero de Cocula, que la PGR indica como la utilizada para quemar los restos de los 43 normalistas, ha sido utilizada en realidad en fuegos anteriores al menos desde el año 2010.

Por lo tanto, las fotos satelitales indican que interpretar la evidencia recogida en la zona baja del Basurero por peritos de la PGR y del EAAF como un solo evento de fuego ocurrido según PGR el 26 de septiembre del 2014, refleja una lectura parcial de la evidencia recolectada en dicho lugar.

2.- En el análisis de los restos óseos recuperados en el basurero de Cocula y analizados hasta el momento, el EAAF encontró evidencia que sugiere fuertemente la posibilidad de que en la zona de fuego analizada en el basurero se encuentren presentes restos humanos que no pertenecen a los normalistas.

3.- El EAAF desea reiterar que esto no excluye la posibilidad de que algunos de los normalistas hayan corrido la suerte señalada por la PGR; aunque aún, en nuestra opinión, no hay evidencia científica al respecto en el basurero de Cocula.

4.- La investigación sobre Ayotzinapa no puede darse por concluida toda vez que aún falta procesar una cantidad importante de evidencia tanto por los peritos de la PGR como del EAAF. Se necesita mayor tiempo de análisis de los restos óseos y toda evidencia asociada a ellos. Esta tarea llevará varios meses más de trabajo.

Hasta momento, se han analizado en profundidad cerca de 30 de las 137 cuadrículas que componen el área de investigación del basurero de Cocula. Los peritos de ambas instituciones aún deben examinar más de 100 cuadriculas adicionales.

5.- La evidencia física debe ser interpretada en todas sus posibilidades, sin dar preferencia a aquellas interpretaciones que sólo incluyen una posible coincidencia con los testimonios de los imputados.

6.- En resumen: En opinión del EAAF, los peritajes de PGR deben ser evaluados por peritos independientes, estableciendo su rigor científico. El envío de 20 perfiles genéticos de los familiares de los estudiantes de desaparecidos de Ayotzinapa con problemas que no permiten su utilización, la interpretación del sitio del basurero como un solo evento de fuego cuando es posible comprobar que no los es, la recolección de evidencia fuera de los acuerdos de trabajo conjunto establecidos con el EAAF, el abandono de la custodia del basurero, sitio clave en la investigación de este caso, entre otros serias dificultades, así lo atestiguan.

Las recomendaciones

1.- Garantizar la protección del sitio basurero de Cocula;

2.- Garantizar la protección, centralización y acceso a la evidencia recogida tanto biológica (restos óseos) como no biológica (alambres, llantas, vidrios etc) recogida en el Basurero de Cocula y según la PGR, proveniente del Rio San Juan;

3.- Acceso a todos los dictámenes forense que se encuentran en la averiguacion previa correspondiente a Ayotzinapa;

4.- Garantizar la continuidad del trabajo de peritos independientes en la investigación del caso Ayotzinapa;

5.- Una vez finalizado el análisis de evidencia del Basurero de Cocula, el EAAF invita a una junta de peritos a los forenses de PGR para analizar y comparar los resultados alcanzados;

6.- Mantener una política de comunicación de avances en la investigación del caso Ayotzinapa que priorice informar a los familiares de los normalistas desaparecidos antes que a la opinión pública;

7.- Enlace de la investigación forense de Ayotzinapa con el Grupo InterDisciplinario de Expertos de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la Organización de Estados Americanos que se instalará en México próximamente.

El equipo de peritos trabajando para el EAAF en la investigación de Ayotzinapa y casos conexos suman a la fecha 30 profesionales que provienen de los siguientes países: México, Argentina, Uruguay, Colombia, Canadá, Estados Unidos de América, Francia y España. Dichos profesionales cubren las siguientes especialidades: antropología forense, medicina forense, arqueología forense y criminalística, criminalistas especialistas en fuego, genética forense, botánica y entomología forense.

Ladrillos para la verdad

04/05/2016 // Columna publicada en MásporMás

El video del fotoperiodista defeño Pepe Jiménez y las fotos de su colega Daniel Rodríguez Villa, quienes el 28 de octubre de 2014 grabaron la visita de Tomás Zerón, titular de la Agencia de Investigación Criminal de la PGR, al río San Juan de Cocula, junto a peritos que recogían huesos y a un detenido (que luego supimos torturado), así como la nota del diario El Sur del reportero local Alejandro Guerrero, quien consigna ese importante recorrido que nunca fue registrado en la averiguación previa del caso Ayotzinapa, fueron las revelaciones más impactantes del segundo informe del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI).

El trabajo de los periodistas evidenció la existencia de una diligencia ilegal y sugiere el momento en que la “verdad histórica” pudo haber sido sembrada por el policía ahora llamado Tomás Zembrón, pues en ese mismo sitio, al día siguiente, supuestamente se encontró el único y misterioso hueso de Alexander Mora, uno de los 43 normalistas desaparecidos, el único identificado, y que la PGR presentaba como la prueba de la quema de los estudiantes.

LEE LA COLUMNA ANTERIOR DE MARCELA TURATI: DOSIS DE VERDAD

Los tres periodistas junto con otros invirtieron semanas de su vida (Alejandro meses), para acompañar y registrar las búsquedas de los estudiantes. Como tercos sabuesos recorrieron Iguala y sus alrededores acompañando las búsquedas de los policías comunitarios y de las familias, persiguiendo funcionarios o haciendo sus propias investigaciones. Escalaban cerros, cruzaban ríos, hacían guardias bajo el sol. Algunas veces les cerraron el paso hombres armados. En las noches –espinados, hambreados, deshidratados– se sentaban juntos a revisar el material cosechado. Algunos, como Pepe y Daniel, financiando las investigaciones de su propio bolsillo, con dificultades para vender su material.

El “Informe Ayotzinapa 2”, con el que el GIEI se despidió, también recoge testimonios de valientes periodistas de Chilpancingo que la noche del 26, en cuanto se enteraron de las balaceras, armaron una caravana para cubrir lo ocurrido, desoyendo los riesgos. Ellos y ellas ayudaron a reconstruir los diferentes escenarios donde los normalistas y los futbolistas fueron atacados, así como los operativos de cierres carreteros. Sus notas, grabaciones, fotos y videos son testimonios de primera mano de la tragedia.

Los periodistas guerrerenses que colaboraron en la búsqueda de la verdad prefirieron el anonimato. Para ellos todavía es peligroso hablar.

El video del Zembrón cambió la narrativa del caso Ayotzinapa y es un símbolo del importante rol de la prensa en momentos de tanta confusión. A los periodistas nos recuerda la relevancia de documentar aun cuando no llegamos a entender qué estamos registrando y se nos escapan las claves para darle sentido, pues la información puede convertirse en pieza clave para reconstruir verdades enterradas. Las notas de hoy son notas para el futuro.

Muchas y muchos periodistas de Iguala, de Guerrero, de México entero se la juegan en su cobertura diaria de noticias, modestas, silenciosas, de procesos largos de los que no salen notas estridentes; en coberturas que no ganan premios, que no se basan en expedientes plagados de mentiras; en coberturas que nos explican por qué ocurre lo que ocurre, cómo llegamos a esto, y que algunas veces destruyen mentiras sembradas. Con sus notas diarias, aportan un ladrillo a la pared de la verdad. Ladrillos para un futuro.