derechos humanos

Equipo Argentino destaca contradicciones en las versiones de los detenidos

20 abril, 2016 // Publicado en APRO

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- En el dictamen del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) sobre las versiones de los detenidos que supuestamente aportaron los datos para que la PGR concluyera que en el basurero de Cocula fueron calcinados los 43 normalistas de Ayotzinapa, Guerrero, existen grandes contradicciones. A continuación los distintos testimonios sobre lo que supuestamente los implicados hicieron en el basurero de Cocula:

“El Chereje”

Agustín García Reyes, "El Chereje". Foto: Especial

 

“El 28 de octubre de 2014, el equipo de la Procuraduría interrogó a Agustín García Reyes (El Chereje), quien declaró que recibió la indicación de recoger maderas, troncos, árboles y piedras; que hicieron un círculo con las piedras y colocaron los troncos en el centro, y después apilaron encima a las víctimas. Informó que volcaron aproximadamente 20 litros de diésel o gasolina de un único contenedor sobre la pila de cuerpos de las víctimas y sobre los troncos, y encendieron el fuego con un encendedor. Ese fuego tardó aproximadamente 15 horas en quemar a las víctimas hasta dejarlas reducidas a cenizas.

Después, los inculpados usaron las manos y botellas para recoger los restos, ya que había solo una pala. Los restos fueron colocados en ocho bolsas negras de residuos que llevaron al río San Juan, adonde las arrojaron”.

“El Jona”

Jonathan Osorio Cortés, "El Jona". Foto: Especial

“El 28 de octubre de 2014, la Procuraduría interrogó a un inculpado de nombre Jonathan Osorio Cortés (El Jona), quien inicialmente habló de otro incidente en el que participó [ocurrido algunos meses antes de septiembre de 2014), en el cual otras tres víctimas desconocidas fueron asesinadas en el basurero de Cocula, tras lo cual los inculpados acomodaron piedras en círculo, colocaron neumáticos y troncos en el pozo, colocaron a las víctimas encima y les prendieron fuego con gasolina y diésel. Se informó que el fuego duró ocho horas y que los inculpados mientras tanto lo alimentaban para que “quemara mejor”, hasta que los restos quedaron “calcinados”. Luego, trituraron los restos de las víctimas usando un tronco largo y pesado. Cortés declaró que se limpió el área pero que no retiró los restos del lugar. Luego, Cortés habló del incidente en cuestión [es decir, la supuesta cremación de los 43 normalistas], y dijo que ocurrió en el mismo lugar que el anterior. [Al referirse a este último, señaló que] aproximadamente las 03:00 del 27 de septiembre de 2014, las víctimas fueron colocadas en un ‘horno’ hecho de piedras, neumáticos y troncos. Cortés declaró que esto “serviría para que el oxígeno produjera la combustión”. Cortés dijo que otro inculpado arrojó diésel con un poquito de gasolina a los cuerpos y prendió fuego en cada extremo opuesto de la pila “para que los cuerpos se quemaran parejos”. Declaró que el fuego duró seis horas antes de que hubiera necesidad de avivarlo. Aproximadamente a las 13:00, Cortés recibió la orden de cortar árboles y alimentar el fuego. A las 16:00-16:30 del 27 de septiembre de 2014, Cortés recibió la orden de regresar al basurero para ayudar a limpiar el área. A las 17:40, aproximadamente, del 27 de septiembre de 2014, llegó a la casa de Landa donde había cuatro bolsas de cenizas que iban a ser llevadas al río adonde serían arrojadas; él no fue”.

“El Cheques”

Miguel Ángel Landa Bahena, presunto integrante del grupo delincuencial Guerreros Unidos. Foto: Especial

“Un tercer inculpado, Miguel Ángel Landa Bahena (El Cheques), [detenido el 11 de abril de 2015]fue interrogado por la Procuraduría y confesó haber estado presente en el basurero de Cocula cuando las víctimas fueron asesinadas y sus cuerpos eliminados. Proporcionó [página 98 de 246] una extensa declaración. Bahena también informó sobre otra víctima asesinada y quemada en el basurero de Cocula. Bahena declaró que acomodaron piedras en el fondo del basurero y que trajeron entre 10 y 15 neumáticos. Informó que en ese momento caía una ligera llovizna. Dijo que los neumáticos fueron colocados arriba de las piedras junto con trozos de plástico y palos. Luego, los inculpados pusieron entre ocho y diez cuerpos de víctimas en fila, uno al lado de otro (hombro con hombro), luego pusieron otra capa de cuerpos, entre ocho y diez, en forma perpendicular, entrecruzados, sobre la capa anterior. Continuaron acomodando a las víctimas de esta manera hasta que la pila llegó a tener 1.5 metros de altura, aproximadamente. Bahena informó que otro inculpado trajo dos contenedores de gasolina de cinco litros cada uno, que volcaron sobre las víctimas. A esa altura, ya eran aproximadamente las 02:00-03:00 de la madrugada del 27 de septiembre de 2014. A las 09:30, aproximadamente, trajeron una motosierra al lugar de los hechos, que se usó para cortar troncos más chicos y colocarlos arriba de los restos que se estaban calcinando. Hacia las 17:00 horas del 27 de septiembre de 2014, los restos ya estaban casi reducidos a cenizas. El 28 de septiembre de 2014, Bahena regresó con varios inculpados a la escena, llevaron palas y, con ellas y con las manos, juntaron las cenizas y las colocaron en seis o siete bolsas negras de residuos; las bolsas luego fueron arrojadas al río San Juan.”

Cuidando a quienes nos cuidan

25/11/2015 // Columna publicada en MásporMás

 

La defensa de los derechos humanos está plagada de gestos y habitada de vidas. Personas normales, con vidas propias, a las que un episodio las marcó, las hizo almas inquietas. Ya no fueron las mismas. Fueron tocadas por una experiencia. Se convirtieron en testigos. La injusticia les despertó la indignación al ver la voracidad de unos encima de otros, la amputación de derechos, las leyes de los más fuertes. Decidieron intervenir. Cuidar a otros. Y casi sin saberlo, y siempre sin planearlo, se estrenaron como defensoras y defensores de derechos humanos. En cuidadores de los demás.

La conciencia ya nunca les dejó de punzar. Su voz tan preñada de verdades se hizo incómoda. Otros los convirtieron en enemigos (su causa les resulta intolerable). Todas, todos, recibieron (y reciben) amenazas. Y aunque podían haberse escondido de las amenazas en casas tapiadas, tras cercas y barrotes, poner varios países de por medio, sacrificar la voz, o quedarse en el cómodo lugar de la indiferencia, decidieron seguir. En el cálculo que nunca se hace de la lucha por la dignidad de todos valía la pena arriesgar el propio pellejo.

Cada una de las personas defensoras representa un derecho negado, prohibido, pisoteado. Encarna esa peligrosa labor de quitarle espacio a la muerte. Y no son pocas: Donde hay injusticias, en este México tan habitado por el dolor, constantemente florecen.

LEE LA COLUMNA ANTERIOR DE MARCELA TURATI: VERACRUZ:LA ÚLTIMA TRINCHERA EN LA LUCHA CONTRA EL SILENCIO

“Soy un ciudadano común y corriente, sólo quiero felicidad para todos”, se les escucha decir cuando les preguntan de qué madera están hechas, qué hilos distintos las tejieron. Y sí, son cualquiera, pero son diferentes. Son personas despiertas, transformadas por la experiencia de los otros en quienes se reconocieron. Vigilantes de lo comunitario.

Su vida está guiada por esa lucha por la dignidad siguiendo las leyes de su corazón y desafiando el mandato del miedo. La vida en peligro siempre les cobra un precio.

Si su voz se apaga todos perdemos algo: un modo de ver, un color, una especie, la manera de estar en la tierra. Se extingue un río, un parque, un paisaje. Se pone en juego la risa de las mujeres, la inocencia de los niños, la posibilidad de escribir sin ser asesinado. Se borran pueblos del mapa, y su gente, y sus raíces y sueños. Se pierden derechos a casarse, a ser considerado persona en vez de delincuente, a cambiarse de sexo, a opinar sin mordazas, a hacer el amor sin miedo. Se deja de tener noticias sobre quienes sufren. Caducan libertades.

Si ellas y ellos son silenciados se extingue del horizonte lo posible. No quedaría quién denuncie lo que pasa y anuncie cómo la realidad puede ser cambiada. Si no están la vida pierde terreno. Porque son ese antídoto contra el veneno que va invadiendo la sangre de este país.

A nosotros nos toca cuidar a estas personas que nos cuidan. Cuidándolas defendemos nuestra felicidad y vamos avanzando en el camino de la construcción de dignidad. Ellas y ellos están también en nosotros. Sus historias no son de vidas ejemplares, sino ejemplos de conciencia. Que cundan. Como indica la campaña: #HazQueSeVean.

Los desenterradores anónimos

Por Marcela Turati

IGUALA, GRO. (Proceso).- Incontenibles, se lanzaron al cerro así nomás, a corazón abierto, sin comida ni agua pero con uñas, manos, picos, palas, barretas, varillas, machetes, mazos, lo que tuvieron a mano, para excavar hasta dar con sus familiares desaparecidos. Llevaban lentes oscuros, paliacates o gorras por el miedo a ser identificados, pues sabían bien que habían traspasado un territorio de sicarios. Eran unos 50 desenterradores.

“Aquí hay una fosa”, gritó el que topó con los primeros huesos. Todos se acercaron al entierro clandestino. Algunos derramaron lágrimas silenciosas; varias mujeres se abrazaron y rezaron. Ese primer día encontraron ocho cuerpos. Desde entonces no ha parado el grito de “encontré una fosa”, “otra por acá”. (más…)

La cruzada que se muere de hambre

Por Marcela Turati 

Los habitantes de Guadalupe y Calvo aún recuerdan la fiesta del 16 de febrero del año pasado: 5 mil indígenas de distintos puntos del municipio chihuahuense colindante con Sinaloa y Durango festejaron el inicio formal de la Cruzada Nacional contra el Hambre. La Sierra Tarahumara fue elegida como escenario para el arranque de la estrategia peñanietista pues padecía una emergencia alimentaria: la hambruna era motivo de escándalo nacional.

Siete semanas después del acto encabezado por la secretaria de Desarrollo Social, Rosario Robles, y el gobernador César Duarte, en el hospital del pueblo falleció el niño Irving Cruz Gutiérrez. Sólo vivió tres meses. En su expediente quedaron registradas como causas del fallecimiento neumonía y desnutrición severa. (más…)

Los feminicidios reverdecen

Por Marcela Turati 

CHIHUAHUA, CHIH.- El centro de Ciudad Juárez es el perímetro. Es el lugar en el cual a las jóvenes juarenses se les pierde la pista. Es donde alguien dice haberlas visto por última vez. En los últimos seis años una decena de muchachas han ido ahí a buscar trabajo, han desaparecido y luego sus cuerpos son encontrados fuera de la zona urbana, en el desértico Valle de Juárez.

A partir de 2008 las jóvenes raptadas ­en el centro de Juárez fueron asesinadas en esa parte del desierto, precisamente en los años en los que la ciudad estuvo militarizada y el acceso al valle, controlado por el Ejército.

Aunque los primeros registros de de­s­apariciones y asesinatos de mujeres datan de 1993, organizaciones dedicadas a la búsqueda de esas víctimas señalan que el móvil de los secuestros recientes es la trata de personas, delito en el que están coludidos narcotraficantes, empresarios y funcionarios públicos. (más…)

La CNDH, omisa y remisa ante los miles de desaparecidos

Por Marcela Turati 

La desaparición masiva de personas en México ha dado pie a severos informes de organizaciones internacionales como Human Rights Watch y Amnistía Internacional, visitas del Grupo de Trabajo sobre Desapariciones Forzadas de la ONU, la intervención del Comité Internacional de la Cruz Roja y llamadas de atención de parte del Sistema de las Naciones Unidas y de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

Y pese a los más de 20 mil reportes sobre desapariciones que acumula desde 2005, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) no ha emitido un informe especial ni una recomendación general al gobierno. (más…)

Discriminación laboral en Pemex-Houston

Por Marcela Turati 

El pasado 20 de febrero Integrated Trade Systems (ITS), nombre bajo el cual se cobijaba Pemex-Houston-ITS, despidió sin liquidarlos a 15 trabajadores. Se les dijo que su cese obedecía al cierre de sus plazas, pero fueron reemplazados, señalan los afectados, por amigos de los nuevos directivos de la empresa.

Desde marzo la Comisión para la Igualdad de Oportunidades en el Empleo (EEOC, por sus siglas en inglés) investiga a Pemex –expediente 460-2013– por discriminación laboral a causa de edad, pues 14 de los despedidos son mayores de 40 años.

Doce, además, tenían más de 18 años en la empresa. Entre ellos había gerentes de operaciones para refinerías, de tecnologías estratégicas o de proyectos especiales, y empleados de apoyo administrativo o informática. (más…)