obreros

El contratista favorito

POR MARCELA TURATI.

ZUMPANGO, MÉX.- Las jóvenes y guapas recepcionistas del Hospital Regional de Alta Especialidad de Zumpango solicitan por radio a una mujer policía que escolte a la visitante hasta el área de trabajo social. En el recorrido por el edificio recién estrenado, de arquitectura barraganiana, se ven más policías que médicos o pacientes. Sólo tres personas están hospitalizadas, 121 camas desocupadas y las salas de consulta externa, vacías.

En su cubículo con paredes aún sin decorar, una amable trabajadora social explica a la recién llegada el esquema de pago de consultas (330 pesos) y tratamiento, cuyo precio se valora según el estatus: si se cuenta con Seguro Social o Popular, si se tienen seguros privados o no se tiene seguridad social.

–¿Qué, éste no es un hospital público? –se le pregunta.

–Este hospital no es público ni es privado, es como las carreteras; lo construyó un inversionista privado que tiene que recuperar su inversión y que tiene a su cargo 25 de los servicios que aquí se dan –explica. (más…)

Del infierno del norte al infierno del sur

POR MARCELA TURATI.- XALAPA, VER.- Advierte que no quiere que le saquen fotografías. “A los niños les da pena mostrar dónde vivimos”, explica alzando los hombros Fernando Flores Rocha, exempresario juarocho de 40 años, ahora desempleado y, para más señas, “baja colateral” no sumada en los saldos de la violencia.                                                                                          

En 1999 este hombre empacó sus sueños de prosperidad y se mudó con su familia a Ciudad Juárez, entonces considerada una tierra de la fantasía, donde se hizo empresario, se asoció con una compañía estadunidense de recubrimientos de pisos industriales y ahorraba sus ganancias de hasta mil dólares por semana. Como él, entre 300 y 400 mil veracruzanos llegaron a esa frontera maquiladora buscando trabajo. Los juarenses los apodaron los juarochos.

 

 

Flores llevaba a sus dos hijos a un colegio particular y organizaba carnes asadas con amigos los fines de semana; la empresa les pagaba casa en una buena zona, además de despensas, automóviles y gasolina.

 

 

Una década después, el 24 de marzo de 2010, los cuatro integrantes de la familia Flores retornaron con otras decenas de juarochos en un avión que salió de la frontera al puerto de Veracruz: en el aeropuerto, como hijos pródigos, fueron recibidos por el gobernador Fidel Herrera, su gabinete y decenas de periodistas. Llevaban nueve maletas llenas de ropa y sólo 200 pesos en la bolsa. Llegaron en calidad de desplazados por la narcoguerra.
“Haber caído tanto en tu situación económica no es algo que te dé orgullo mostrar a la sociedad. Era una derrota: de tenerlo todo allá a de pronto no tener ni para comer, ¡fue traumático! Traíamos sólo 200 pesos en la bolsa, dos criaturas y ninguna dirección a dónde llegar”, comenta la esposa de Fernando, la única con empleo y –con su sueldo de mil 400 pesos quincenales– sostén de la familia. Como con la prohibición de las fotos, pide a esta reportera reservar su nombre. Todavía siente tristeza al acordarse cuando los fotógrafos los trataron como a fenómenos de circo. (más…)

Las mil plagas de la copra

POR MARCELA TURATI.-PARAÍSO, TABASCO.- Éver Oyosa Márquez tiene 88 años y la certeza de que la muerte se aproxima. Narra a Proceso su historia de sobreviviente a dos operaciones de corazón, su desgracia como productor de coco y las 10 mil acciones que compró para construir el emporio de la copra (la pulpa seca del coco), del que nunca ha visto ganancias. 

Extiende un recibo amarillento fechado el 9 de diciembre de 1979 y firmado por su hermano Raúl, donde consta que vendió 7 mil 707 kilos de copra por un total de mil 541 pesos; por cada kilo le descontaron 30 centavos para construir una fábrica. “Este recibo –advierte la leyenda impresa– se canjeará por su equivalente en acciones de Oleaginosas del Sureste, SA”.

Con ese descuento –primero de 10 centavos por kilo, luego de 30, durante ocho años–, alrededor de 6 mil copreros de siete municipios levantaron una industria con centros de acopio, terrenos, fábricas, máquinas y camiones, para asegurarse una pensión en la vejez.

“Se ha muerto un resto de productores esperando recibir unos centavos de todo lo que invertimos. Unos muertos son mis hermanos Humberto, Mario y Bolívar, que no vieron nada”, dice. “Nuestra vida es un poquito medio trágica”. (más…)

Miseria en la frontera

CIUDAD JUÁREZ, CHIH- Las cuidadoras de la Guardería Participativa OPI notaron que desde enero los niños agarraron una nueva maña: pedir el doble o hasta el triple de ración de comida Exigen más sopa, más leche, más galletas, más de lo que sea Intrigadas, las trabajadoras indagaron con las mamás qué ocurría y dieron con la realidad: están pasando hambre en sus casas
El fenómeno se reproduce por toda la ciudad Lo ha visto el cura del templo San Vicente de Paul, en la precaria colonia Díaz Ordaz, que durante años alimentó a 150 niños en el comedor Niños de Jesús, aledaño a la iglesia, y ahora tiene que multiplicar panes y peces porque se le juntan al día hasta 350 infantes
Lo mismo reportan en El Pescador, el comedor de adobe localizado junto a la línea del cruce fronterizo a El Paso, Texas, donde los encargados tuvieron que racionar los alimentos porque ya no reciben únicamente migrantes encaminados a Estados Unidos: de los cerros aledaños también bajan familias hambreadas a sentarse a la mesa
O la directora del Centro de Promoción Juvenil, Teresa Almada, que al trabajar con veinteañeros de colonias populares los escucha hablar del desempleo, y cuando acuden a las reuniones de trabajo comen con la desesperación de los náufragos “Algunos decían que estaban pensando hacer algo para reingresar al Cereso porque ahí, por lo menos, comían algo”, narra la socióloga
Los primeros síntomas del hambre se notan en toda la ciudad en detalles minúsculos (más…)

Cananea: el nuevo infortunio

POR MARCELA TURATI.-CANANEA, SON- Desde hace un año, en este lugar los días hábiles dejaron de distinguirse de los del fin de semana: los comercios lucen vacíos, los taxistas dejaron de circular en busca de clientes… Y los hombres esperan en sus casas o hacen guardia afuera de la mina, paralizada desde el 30 de julio de 2007.

La huelga se enquistó en esta ciudad de 30 mil almas y mantiene postrados a la mayoría de los habitantes, que no saben cómo comportarse desde que esa fuente de trabajo cerró sus puertas
Tal es la parálisis que parece un pueblo fantasma del Viejo Oeste En este escenario, una de las locaciones podría ser la residencia de madera de Mister Greene, el estadunidense que hizo de las minas de cobre un emporio y que impuso comisarios, jueces y funcionarios, y pidió a los rangers de su país que lo defendieran de los revoltosos mexicanos, que en tiempos de Porfirio Díaz le hicieron huelga al grito de “¡Ocho horas, cinco pesos!” (más…)