Terremoto Haiti

Guerrero: Circo, abusos y limosnas

POR MARCELA TURATI Y EZEQUIEL FLORES

COSTA CHICA, GRO.- El amuzgo Israel Santiago Coronado se hizo famoso en horario estelar de televisión por la valentía que mostró durante el sismo del 20 de marzo, cuando protegió a su hermana mientras el techo de su casa se les venía encima.

“Nos sentimos contentos porque son paisanos de aquí, un pueblo humilde al que nunca-nunca había llegado Televisa o ninguna persona por más daños que hubiera”, comenta Crisósforo Nolasco, secretario del comisariado del ejido de Huixtepec, municipio de Ometepec, mientras camina sobre las dunas rojas que hasta la semana antepasada eran viviendas de adobe. De pie quedó el puro esqueleto: los troncos que las sostenían.

El 20 de marzo Huixtepec saltó a la fama porque del vientre de su mítico cerro puntiagudo salió el temblor de 7.4 grados Richter que zarandeó el centro del país.

De la sacudida y sus secuelas (al cierre de esta edición iban más de 200 réplicas), 39 casas de este pueblo se pulverizaron, 150 se dañaron y 365 tienen grietas tan grandes que las vuelven inhabitables. En total 544 de las casi 900 viviendas que había –la mayoría de adobe, todas de indígenas– quedaron inservibles. (más…)

Enemigos sin rostro

POR MARCELA TURATI.- PUERTO PRÍNCIPE.- Los únicos haitianos que festejaron el terremoto que dejó inservibles tres cuartas partes de esta ciudad y mató a 200 mil personas fueron los presos detenidos en La Pénitentiarie.

Cuando la tierra dejó de traquetearse, la turba de 5 mil 100 prisioneros aprovechó la incertidumbre de los custodios y escapó sin problemas. Tres murieron en la confusión y uno hasta se dio el lujo de regresarse a quemar los archivos con los expedientes criminales.

Esa prisión de gruesos muros se mantiene en pie y sus paredes lucen sin un solo boquete. Unos candados tan grandes como los de las caricaturas mantienen cerradas las rejas oxidadas. Las paredes de las oficinas están tiznadas; las láminas que servían de techo ahora están en el piso, calcinadas entre una alfombra de cenizas. (más…)

Robos con protección diplomática

POR MARCELA TURATI.- Puerto Príncipe.– Cuando Auguste Petit Freóle llegó al hospital a visitar a su hija Guinours que se recuperaba de los golpes que sufrió en las piernas y la cadera durante el terremoto, ya no la encontró. La embajada francesa se la había llevado a Martinica con otros cuatro niños.

En ese momento comenzó el peregrinaje de Auguste para recuperar a su hija de 13 años, a la que había rescatado con sus propias manos de la casa derrumbada de sus tíos. Ellos estaban muertos, a ella la sacó con vida.

“El domingo 24 de enero la sacaron del hospital de campaña instalado en el Liceo Francés y la desplazaron en helicóptero hacia Martinica, pero sin documentación, sin registro, sin permiso, sin dejar un papel de referencia. Auguste pidió en el hospital una constancia de que habían entregado a su hija pero se la negaron, sólo le dieron un número de teléfono y el nombre del hospital a donde la trasladaron, pero por más que llamaba no lo dejaban hablar con la niña ni lo atendían”, explicó Lule Marrero, de la organización internacional Ananda Marga Universal Relief Team (AMURT), que fue la que dio el primer chequeo médico a la niña y recomendó al joven padre llevarla al hospital, y es la que ahora lo asesora para recuperarla. (más…)

Los hijos del hambre

POR MARCELA TURATI.- PUERTO PRÍNCIPE.- Sus camas están al aire libre, bajo un endeble plástico azul que detienen con las manos para que no se les venga encima. Con pedazos de bloques de lo que era una pared de su orfanato, los niños improvisaron escalones para alcanzar las literas de arriba. Son 40 los pequeños sobrevivientes del terremoto que habitan en este patio; cinco de ellos recién llegados la semana pasada: sus familiares los dejaron ahí para que los den en adopción y no mueran de hambre. Están por recibir dos bebés más, uno de tres meses y otro de seis meses de edad.

“Los trajeron aquí por lo mismo de siempre: porque no pueden darles de comer, no tienen dinero, no hay trabajo. Y ahora está peor que nunca”, dice el maestro voluntario Wisler Beaulieu, a un lado de la austera y desalojada Misión de Dios para los Niños Desvalidos, a cargo del pastor evangélico Aladin Calixto, quien contempla las profundas grietas en piso y paredes, antes pintadas con representaciones de Dios.

El fenómeno en esta misión se reproduce por Haití como epidemia. No pasa un par de días sin que una mano golpee la puerta de cualquier orfanato y deje a un niño con la súplica de que le aseguren otro futuro que no sea la muerte. Algunas mujeres se acercan a extranjeros para pedirles que se lleven a su hija o hijo. (más…)

El show de la ayuda

POR MARCELA TURATI.- PUERTO PRÍNCIPE.- Los funcionarios posan ante las cámaras repartiendo ayuda mientras la gente pelea por una caja de galletas o una botella de agua. A veces, un balazo crispa aún más la escena…

Y, detrás de las cámaras, los países cooperantes y los organismos internacionales parchan el problema con alguna ayuda, ponen su retazo a tientas, sin coordinación. El escenario de fondo son 14 mil militares estadunidenses patrullando con sus metralletas.

A pesar de esta percepción, difundida por las cámaras de televisión desde los cuarteles de guerra de los funcionarios internacionales, a dos semanas y media del terremoto que devastó a Haití, la ONU reconoció que la ayuda no ha llegado a todos. (más…)

El desahucio

POR MARCELA TURATI.- PUERTO PRÍNCIPE.- Un hombre cruza la calle con un colchón maltrecho a rastras. Al doblar la esquina, la gente que se cruza con él se tapa la nariz y descubre que en ese colchón transporta un cadáver descompuesto, inflado, con el tórax prensado. Lo lleva a la morgue para colocarlo en la fila de cuerpos que esperan sepultura desde el terremoto del martes 12.

Detrás de él, una excavadora se abre paso entre un montículo de cemento y varillas de lo que fue la escuela de enfermería. El operador alza la pala mecánica y recoge, uno a uno, los cuerpos de 12 enfermeras rescatadas después de permanecer seis días bajo los escombros. Las jóvenes, uniformadas de coqueta minifalda y chaleco azul marino –una de ellas con una mueca de horror petrificada en el rostro– estaban en clase cuando la tierra se sacudió y fustigó Haití, de por sí el país de Latinoamérica más destrozado por la miseria y la violencia.

No se sabe cuántas personas murieron atrapadas en esta escuela y en las construcciones aledañas, en el primer cuadro de la ciudad y en los barrios circundantes y en las ciudades y pueblos de alrededor… Las estimaciones andan en 200 mil. (más…)

Leogane, borrado del mapa

LEOGANE, HAITÍ.- Lo único que quedó en pie en el pueblo de Matthieu fueron los platanares; el resto, las casitas de cemento rodeadas de milpa, parecen pisadas por un gigante.

Todos los campesinos se convirtieron en indigentes y viven en lonas levantadas sobre sus verdes terrenos. Otros, como los 20 integrantes de la familia Alliance, se resguardan en un cuartucho construido con palos y láminas que servía como templo de culto vudú de la comunidad. Por su precariedad quedó en pie, mientras que todas las casas construidas con cemento se derrumbaron.

“Este es un lugar místico donde hacemos nuestra magia. Aquí ellos (los miembros de la familia Alliance) caben bien”, dice Nixon Francois, un joven campesino que hace la lista de familias sobrevivientes, de sus necesidades y del número de muertos, heridos o desaparecidos. Lleva colgada al cuello una medalla de la virgen católica. (más…)